El hermano mayor del Gran Poder, Félix Ríos / JUAN FLORES

ENTREVISTA

Félix Ríos: «Al culto, la caridad y la formación deberíamos incluir la evangelización»

El hermano mayor del Gran Poder comenta que ha solicitado un año jubilar en 2020 por el cuarto centenario del Señor, año en el que irá a Tres Barrios

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-Su hermandad está a la vanguardia a la hora de incorporar un nuevo carisma misionero. ¿Cuál debe ser el papel de las cofradías hoy en día?

-Hasta ahora y desde el siglo XX, los fines de las hermandades eran el culto, la caridad y la formación, y quizás en este nuevo siglo debiéramos incluir un cuarto: la evangelización. Por eso nos hemos propuesto hoy en día ir a estas barriadas, que son territorio de misión, donde hay que hacer un primer anuncio. Ese carisma misionero tenemos que incorporarlo a nuestras hermandades. El Papa Francisco, cuando nos habla de las periferias, no se refiere tanto a la pobreza material como a la espiritual, la ausencia de Dios, y nos pide que salgamos a esas periferias. Cuando nos hemos fijado en esas tres barriadas, hemos atendido a esa llamada del Papa a los laicos para que colaboremos en la evangelización. Coincide en este caso que van unidas ambas realidades, y qué duda cabe, esa evangelización es más efectiva si de la mano va una ayuda material. También ahí la Bolsa de Caridad debe tener un papel importante.

-¿De dónde surge la idea?

-Pues de atender la llamada de la Iglesia y de analizar el tiempo que vivimos. Nuestra hermandad, igual que cuando creó la Bolsa de Caridad en 1953, respondía a una situación concreta, la de una España depauperada tras la posguerra mundial, quiere responder ahora a una nueva realidad, la de la ausencia de Dios en grandes ámbitos de nuestra sociedad, llevando la presencia del Señor a lugares donde esa ausencia se hace especialmente patente. Con Santa Teresa concurría además un componente sentimental, puesto que allí estuvo el Señor en 1965, aunque es algo más secundario. Y, por último, el hecho de que en esas barriadas no hay ninguna hermandad de penitencia, no queremos ocupar el sitio de nadie.

-El otro día, el párroco de Los Pajaritos dejó una impactante entrevista sobre la situación del barrio. ¿Qué debe hacer allí el Gran Poder?

-Nos vamos a poner a disposición de lo que nos marquen los párrocos. No vamos a enseñar nada a nadie ni pretendemos liderar nada. La presencia física de la imagen del Señor va a ser importante y, la de la hermandad, queremos que sirva de denuncia ante la sociedad de una realidad que está dentro de nuestra ciudad, que seamos conscientes de que tenemos esas barriadas entre las más pobres de Europa.

-¿Cómo será el traslado y la estancia?

-El traslado será en andas y, en principio, estará tres semanas, una en cada parroquia. Son cuatro barriadas, pero tres parroquias. Los días concretos están por definir, siempre en torno a la segunda quincena de octubre y primera de noviembre. Y siempre que contemos con la autorización del Arzobispado, que formalmente aún no tenemos.

-¿Ha encontrado algún recelo entre los hermanos?

-Hasta ahora todo lo que he percibido es apoyo y entusiasmo, sobre todo cuando hemos llamado a la participación en el voluntariado, que es lo verdaderamente importante, hemos tenido una respuesta de la que estoy orgulloso, con más de 120 inscritos ya. La hermandad debe estar allí antes, durante y después de que vaya el Señor.

-¿Cree que esta misión es un punto de inflexión en la concepción de las salidas extraordinarias?

-Nunca nos planteamos esto como una salida extraordinaria del Señor por su aniversario, y ahora a ver dónde vamos. Al contrario, la celebración de este cuarto centenario, 400 años de devoción, se reveló como una oportunidad para repensar el carisma de la hermandad y, en ese contexto, es donde surge la idea de la presencia del Señor en las periferias, para la cual, evidentemente, hay que trasladarlo. No considero que esto vaya a ser una salida extraordinaria y que sea extrapolable, aunque si otras cofradías quisieran hacer lo mismo, pues ojalá, bendito sea Dios. Las hermandades somos partes de ese laicado que debe tomar parte activa en una sociedad donde las órdenes religiosas, por falta de vocaciones, están cediendo unos espacios que nos obligan a los laicos a apostar por arrimar el hombro a las tareas de la iglesia, como parte de ella que somos.

-¿Los devotos que van los viernes a la basílica son mayoritariamente de aquellas zonas?

-Vienen de todas las zonas, de todas las clases sociales. Es una devoción transversal. A título de anécdota, cuando hemos estado allí en las distintas reuniones, nos decía el párroco que hay un grupo que le llaman «las señoras del bonobús de los viernes», para llegar a la Encarnación y venir a ver al Señor. Hay muchos devotos de aquellas zonas, pero como de otros muchos lugares. Dicho lo cual, en el Evangelio está la preferencia del Señor por los pobres.

-¿Qué otros objetivos se marca de aquí al final de su mandato en 2020?

-Además de que dé sus frutos esta misión, hemos solicitado al Arzobispado un año jubilar, que puede ser muy provechoso espiritualmente. Habrá también otros cultos y actividades con motivo del cuarto centenario. Y por último, nos gustaría dejar encauzada la reordenación de los espacios de los inmuebles de la hermandad.

-¿Eso incluye la terminación de la basílica?

-Eso es un tema que está en suspenso. Es evidente que el concurso no resultó en una propuesta única como nos hubiera gustado y es bueno que se haya abierto un periodo de reflexión para ver si ese es el camino o hay que buscar uno alternativo. Lo iremos viendo.

Javier Macías

Javier Macías

Coordinador en Pasión en Sevilla
Redactor de ABC. Coordinador de Pasión en Sevilla