El hermano mayor del Gran Poder, Félix Ríos / JUAN FLORES

ENTREVISTA

Félix Ríos: «El principal error en el asunto del Martes Santo ha sido de formas»

El hermano mayor del Gran Poder lamenta los problemas de organización de la Semana Santa: «Nos falta dejar de pensar exclusivamente en que me sucede a mí y ponernos en la piel del otro»

Por  0:51 h.

-¿Qué opina de lo ocurrido entre el Consejo y el Martes Santo?

-Uno de los principales problemas que veo hoy en general en la Semana Santa es la sobreexposición pública, declaraciones, comunicados… Esto no ayuda ni a las hermandades ni a su testimonio. Por tanto, siendo congruente, me va a permitir que no siga alimentando esta polémica. Tampoco quiero eludirle. Creo que el principal error, más allá de las dificultades de fondo de la organización de esa jornada y de las razones de cada parte, que ambas las tendrán, quizás haya sido de formas y de planteamiento. Desde fuera, ha podido interpretarse esta cuestión como un pulso de autoridad y a nadie se le escapa que, en esos términos, la autoridad la tenía que mantener el Consejo.

-¿Cómo debería haberse resuelto?

-Consejos vendo que para mí no tengo. Estando en la Madrugada, con nuestro historial, puede que no sea el más indicado para aconsejar a nadie. Pero llegados a este punto, quizás fuera bueno el hacer, por todas las partes, una reflexión como en la preparación del sacramento de la penitencia: examen de conciencia, dolor de los pecados y propósito de enmienda. Traigo a colación la parábola del buen samaritano. Decía Martin Luther King que, en medio del camino a Jericó, peligroso y lleno de vericuetos, el sacerdote y el levita se habían preguntado: «Si me paro a ayudar al herido, ¿qué me puede pasar a mí?». Mientras que el buen samaritano, lo que se preguntó fue: «Si no me paro a ayudar, ¿qué le pasará a él?». En el Martes Santo, y en el resto de los días, creo que nos falta pensar no en qué me pasará a mí si cedo en esto o aquello, sino en qué le pasará al otro si no lo hago. El día que actuemos con esa empatía, llegaremos a acuerdos más duraderos.

-En la Madrugada ocurre algo diferente, no se ponen de acuerdo entre ustedes.

-Lo que acabo de manifestar, nos falta dejar de pensar exclusivamente en que me sucede a mí y ponernos en la piel del otro. Con cesiones asumibles, puede haber un gran beneficio para el global de la jornada.

-¿Por qué siempre se acaba posponiendo la reforma definitiva para el año siguiente?

-No tengo una respuesta. Todos intuimos cuáles son las posibles soluciones que hay, quizá sea más la elección del momento en que aplicarla. Coincido en que no tiene sentido esta eterna posposición, que como ya he dicho aburre a cualquiera.

¿Estaría dispuesto a agrandar aún más el rodeo que da su cofradía e ir por Adriano?

-Si fuera absolutamente necesario, no le quepa la menor duda. Por Adriano y por donde hiciera falta. Y también a cambiar de orden en la jornada. Pero la solución a la Madrugada, como decía, no debiera ser arrojar toda la carga sobre la misma espalda, sino compartirla entre todos. Y bajo esa premisa, ese supuesto es difícil que se plantee.

-¿Y a volver por Cuna?

-Estoy cansado de decir que eso no es una aspiración de nuestra hermandad, y además resulta tremendamente complicado. Digo lo mismo, si fuera absolutamente necesario, sí.

-¿Le preocupa que haya cada año menos público en la Madrugada?

-Sí, y creo que esa debería ser la mayor preocupación de las hermandades de la Madrugada. Perdemos energía en tanta discusión y desatendemos lo verdaderamente importante.

-¿Cree que deben unirse y promocionar que la gente salga de nuevo en masa?

-Por supuesto. A ver si somos capaces de ahora en adelante, pero para ello efectivamente es imprescindible esa unidad y aparcar las discusiones, que minan la fraternidad necesaria.

Javier Macías

Javier Macías

Coordinador en Pasión en Sevilla
Redactor de ABC. Coordinador de Pasión en Sevilla