Paco Ceballos y Juanma Cantero, capataces de la Esperanza de Triana / JUAN FLORES

ENTREVISTA

Paco Ceballos y Juanma Cantero, dos décadas de compás en Triana

Desde 1998 mandan los pasos del Cristo de las Tres Caídas y la Virgen de la Esperanza

Por  0:25 h.

Francisco Ceballos y Juanma Canteros son dos figuras muy representativas de la Semana Santa de Sevilla, de la Madrugada y de la Esperanza de Triana. En 2018, esta pareja de capataces cumplen 20 años al frente de los martillos del Cristo de las Tres Caídas y de la Esperanza de Triana respectivamente. Durante dos décadas de compás, las voces de Paco Ceballos y Juanma Cantero están grabadas en la memoria del público cuando recuerdan el andar trianero de la calle Pureza. Los capataces más antiguos de la Madrugada conversan con ABC de Sevilla sobre la evolución de una cofradía que han mamado desde la cuna.

– ¿Cómo llegan Paco Ceballos y Juanma Cantero a la Esperanza de Triana?

Paco Ceballos: Como hermano llego por mi madre. Nací en la calle Betis 42 y mi madre era hermana de toda la vida. Sin embargo, al martillo llegué por Juan Borrero y además fue un tema simpático. Sabía que había movimiento pero yo no pensaba de que me llamarían. En aquel momento estaba de segundo con Rafael Palacios en Los Javieres y el Baratillo. Estaba en el trabajo y sonó el teléfono de Juan Borrero que me había echado de costalero por alto. Me dijo Juan: «Si yo fuera capataz general de la Esperanza de Triana ¿tú te vendrías?» Y le dije: «voy hasta con el cántaro». Me dijo que iba de segundo, y le dije que si estaba seguro. Entonces entré de segundo y ya en el 98 fue capataz del misterio.

Juanma Cantero: Como hermano desde que nací. Mi familia ha estado vinculada a la hermandad siempre y desde que nací me hicieron hermano. Como capataz, en el año de 88 de la mano de mi maestro, Jesús Basterra, al que le debo bastante, que me dio la oportunidad cuando tenía 17 años. En el año 94, Borrero me llama y me dice que quería que fuera de segundo con 23 años. Fue un privilegio. Tomé la responsabilidad. Yo hacía la igualá, los relevos y bregaba con la gente. En el 98, la junta decide que sea yo el capataz titular del palio. Para mí fue inmenso orgullo que con 27 años pudiera ser el responsable de la Virgen. Estoy tremendamente agradecido.

-¿Los capataces más antiguos de la Madrugada, 20 años juntos. Cómo se calibra ese privilegio?

PC: Por supuesto, comandar este paso es un privilegio. Las caras de la gente, llega un momento que la sensibilidad te aborda. Intentas ponerte un parapeto para no sentir cuando está sintiendo la gente. Son tantas cosas las que uno escucha…

JC: Es una responsabilidad grande y un orgullo tremendo. Con la edad que empezamos no había tanto movimiento como hoy. Que estemos tanto tiempo es de agradecer porque todas las juntas confiaron en nosotros. Es un halago y nos dejan trabajar.

-En 20 años, ¿Cuál ha sido la principal evolución de la Esperanza de Triana?

PC: La hermandad ha evolucionado en 20 años en nazarenos, hermanos, devotos. Llevo 20 años de capataz y 5 años antes con Salvador. Yo veía la cruz de guía desde el paso. Teníamos 350 nazarenos en el Cristo y ahora llevamos casi 900. No os podéis figurar lo que se vive delante.

JC: En cuanto por ejemplo a la vestimenta, la Virgen va vestida espectacularmente. Últimamente, Javi Hernández Lucas le da un sello nuestro y lo hace magníficamente. Por otro lado, el andar del palio no es ni mejor ni peor, es diferente. Al que no le guste, para gusto los colores. Creo que se hacen las cosas bien. Antiguamente, cuando llegaron los hermanos costaleros quizá era un poco más estridente, quizá la técnica no estaba tan depurada. Ahora creo que lo hacemos con más mesura.

-¿Qué piensan cuando se dice que los pasos no andan para atrás, que andan de frente?

-PC: Que el Santísimo Cristo de las Tres Caídas anda para atrás y lo borda.

-JC: La Esperanza de Triana anda para atrás porque deja tanta gente llorando y queriéndola ver otra vez. Por eso anda para atrás, para que la vean otra vez. Si se hace bien y no se descompone el paso, no pasa absolutamente nada. Se debe hacer como nosotros lo hacemos.

-¿Qué les parece que en una hermandad los hermanos esperen muchos años para sacar a sus titulares?

-PC: Es una gran pena pero es la única forma de entrar. En los últimos cinco años han entrando 48 hermanos nuevos. El paso de Cristo se respira Santa Ana y Zapata, lo que pasa es que hay 48 puestos y no se puede hacer más. El día de la igualá lo paso mal. Este año había unas 150 personas nuevas. Otros años se han presentado 260 personas nuevas.

-¿El único palio con 30 costaleros?

-JC: Probablemente de la envergadura del nuestro, sí. Hay palios más cortitos. Nosotros llevamos dos cuadrillas de 30 hombres a cinco por palo porque prevalece la calidad ante la cantidad. Para eso estoy yo, para buscar la calidad de esas personas que viene a los ensayos. Es un trabajo sufrido pero el costalero tiene que ir lo mas cómodo posible debajo del paso. No por más gente en el paso va a pesar menos.

-Paco, ¿Lo del vecino más viejo de la calle Pureza cómo surge?

Eso lo dijo un amigo mío y me gustó. Pero no puedo decir el amigo.

-¿Y en el paso, cómo ha cambiado el andar?

-PC: Antes había mas capacidad de sacrifico. Había menos relevos y el costalero sabía que tenía que estar dos o tres horas debajo . Hoy el costalero tiene menos capacidad y más técnica. Son etapas. Tanto el Cristo y la Virgen cuando salen es lo máximo. Contribuye el andar, la banda, las marchas, la cohesión. Es una puesta en escena maravillosa.

-Como capataz de uno de los palios más importantes del Sevilla, ¿cómo ve la salida de Antonio Santiago de la Macarena’

JC: Desde mi punto de vista, las formas no las he visto la más correctas. Entiendo que la hermandad tenga sus razones internas, pero creo que las formas no han sido las más adecuadas.

-¿Conlleva algún problema los relevos en el Banco de España?

-PC: No creo que sea un hándicap para el discurrir. Si se hace en Rioja es mejor o en la punta del diamante mejor, porque el capataz tiene más juego para manejar. Pero sí es por motivos de seguridad se hace y no pasa nada.

-¿Qué esperan de la Semana Santa de 2018?

-JC: Que vivamos la Semana Santa de la manera más esplendorosa posible. Que todas las hermandades vivamos la Madrugada como se merece la noche más grande del año y del mundo. Que se viva como se merece.

Ignacio Cáceres

Ignacio Cáceres

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