Antonio Ríos, Manuel Román y Adolfo Arenas

ENTREVISTA

La Semana Santa actual a los ojos de tres expresidentes del Consejo

Antonio Ríos, Manuel Román y Adolfo Arenas avalan la determinación de la junta superior en el conflicto del Martes Santo y alertan de la falta de diálogo

Por  0:41 h.

-¿Cómo valoran la situación general de la Semana Santa?

-Antonio Ríos: Con todos mis respetos, han sucedido cosas desgradables que repercuten en la preparación de estos días tan importantes, situaciones que cuesta trabajo digerir y muy distintas a las que, gracias a Dios, viví yo. Nosotros vivimos la creación de nuevas hermandades y, ahora, hay cosas que no se ven claras. Falta un sentido profundo de religiosidad. Luego, ahora hay cada dos por tres imágenes en la calle…

-Manuel Román: Desde fuera, me da la impresión de que los problemas que tenían entonces aún siguen existiendo. Parece poco lógico que no se hayan solucionado el asunto de los horarios e itinerarios de algunos días. Eso, respecto del aspecto interno. Desde el punto de vista externo, de una persona de la calle, se sigue viviendo con una intensidad bastante importante. Se va ganando cada vez más.

-Adolfo Arenas: Es objeto de un interés por todos los sectores, quizá desmedido. Eso es bueno, por un lado, pero tiene sus peligros, por otro. La Semana Santa está en un magnifico momento, no tiene nada que ver con la del 1900 o la de 1950. Si comparamos el número de habitantes, vemos que ya no es esa Sevilla. Ahora entran un montón de factores como el turismo o el tráfico, que antes no influían. Desde el punto de vista religioso, la Semana Santa es tremendamente operante. Hace labor extraordinaria y catequética. Y, desde el punto de vista social y caritaivo, consta que el día que las hermandades se quedaran dormidas, Sevilla se despertaría de una forma muy diferente.

-¿Qué papel debe jugar el Consejo?

-A. R.: En estas circunstancias tan particulares, es muy difícil. El Consejo tiene una misión, que es coordinar y mantener una comunicación continua con la Iglesia. El arzobispo ha actuado fenomenalmente, tratando con cariño a las hermandades, y cada día ve mejor lo que las cofradías pueden significar en la religiosidad en la ciudad.

-M. R.: Está definido en sus propios estatutos cuál es la misión. Como institución delegada del Arzobispado, debe coordinar la Semana Santa y ser responsable del papel fundamental en la parte organizativa. Hay veces que no puede hacer todas las parcelas y tendría que utilizar otras instituciones, como el Cecop, que juega un papel más importante. Dentro de la coorganización, hay que tener siempre en cuenta que la responsabilidad es del Consejo y no de otra institución. No debe nunca dejar ninguno de los aspectos persé, para darlos a otras instituciones.

-A. A.: El Consejo es un órgano coordinador. En mis tiempos solía decir que no debíamos dedicarnos a poner y quitar sillas o discutir. Coordinar no significa ser jefe de nada. En definitiva, creo que es lo que se ha hecho desde su fundación, de una forma más o menos acentuada. Alguien dijo alguna vez que el Consejo si no existiera habría que inventarlo. Debe ser el que marque la pauta. Debe coordinar paras las cofradías, desde las cofradías y para las relaciones de las cofradías con los distintos estamentos que les afectan.

-La seguridad hoy juega un papel muy importante. ¿Qué opinión tienen?

-A. R.: En el Consejo no he vivido una situación así. Recuerdo el empujón que me dieron un año cuando iba delante del Señor. Esto que está ocurriendo, que si alcohol… es una cosa preocupante, sobre todo desde la perspectiva de un nazareno en la Madrugada . Pero tengo confianza en que el Señor siempre pone su mano si hay cosas que se hacen con buena voluntad.

-M. R.: Recuerdo que, en una de las primeras reuniones con el recién creado Cecop, se me ocurrió decir la palabra «insegura». La respuesta fue que si nombrábamos la palabra seguridad, la Semana Santa de Sevilla no se podrá celebrar de la forma en la que se hace. No hay garantizada una seguridad al 100%, porque es de una complejidad absoluta. Siempre va a haber un agujero. Por eso, entiendo que el Consejo, cuando se propone cualquier tipo de cambio, de alguna forma se tenga que adaptar a las recomendaciones del Cecop en base a una teórica seguridad. Pero nunca debería de dejar la institución esta parcela organizativa. El Cecop tiene su papel, que es el de ayudar a las hermandades, pero nunca convertirse en organizador.

-A. A.: La palabra seguridad es una especie de bálsamo. Basta con utilizarla para dar por terminada cualquier conversación. Claro que hay que prestarle atención, pero coloquémosla en su justa medida. Hace años se decía que el sevillano era el que mejor se movía en la bulla. Ese principio hoy está fuera de lugar. El concepto de masa ha cambiado. No la llevemos a ningún momento de laxitud, pero tampoco la llevemos a extremo que se convierta en un verdadero valladar para cualquier actividad que haga que pierda la idiosincrasia de la Semana Santa. Debemos ajustarnos a la teoría del término medio.

-¿Qué opinan del conflicto entre los hermanos mayores del Martes Santo y el Consejo de Cofradías?

-A. R.: Me da pena que haya ocurrido una cosa por el estilo. Estamos acostumbrados a que las cofradías vayan como han ido siempre. No digo ni mejor ni peor, pero no entiendo muy bien una cofradía al revés.

-M. R.: Creo que esto nunca debía haber sucedido. Nunca he estado a favor de que un día opte por un recorrido inverso. Esto podría conllevar una serie de cambios en cualquier otro día. Estamos en Sevilla, el que cada uno organice un recorrido a la carta no es serio.

-A. A.: Yo voy al resultado más que al camino. La medida que se ha adoptado al impedir que pierda el sentido de ir a la Catedral y de la uniformidad. No puede servir de argumento que hace años se invertía el sentido el Sábado Santo, porque fue por otros motivos muy diferentes. La Carrera Oficial debe ser, desde donde sea, el camino hacia la Catedral, que debe ser el fin, la estación de penitencia. Lo otro no tiene sentido. Hay quien dice que es para hacerla más confortable. Pero, en su propio nombre lo indica: es una estación de penitencia. Estoy absolutamente de acuerdo con lo que ha acordado el presidente actual, con la ratificación del elemento «seguridad» del Ayuntamiento y con otros elementos de mucho peso del arzobispo. Él consideraba, creo yo, que esa discusión estaba de más. Llevar esto a los términos a los que se estaba llegando. No creemos tormentas en vasos.

-¿Cómo hubieran actuado ustedes si le hubiera ocurrido cuando fueron presidentes?

-A. R.: No hubiera permitido que sucediera una situación así. Han pasado cosas feas en las relaciones entre ellos mismos. Se pueden arreglar muchas cosas antes que hacer un cambio que resulta raro.

-M. R.: El actual presidente desde el primer momento se postuló en contra del recorrido inverso del Martes Santo y así se ha mantenido. Dado que eso no iba a volver a repetirse, puesto que tenía el aval del Arzobispado y el Cecop, lo único que quedaba era el diálogo como solución. No podemos encerrarnos en posturas cerriles diciendo que no hay más soluciones que ésta. Apelo a que el próximo Miércoles Santo sea el primer día para sentarse los hermanos mayores y para poner la misma voluntad de llegar a un acuerdo que como en 2018. Si hubiera estado en el papel de Francisco Vélez, hubiera actuado de forma parecida. Yo, desde el principio, ese cambio de sentido no lo hubiera aprobado nunca. Me consta que el presidente ha dado todas las posibilidades para que los hermanos mayores buscaran las soluciones y parece ser que la postura de los hermanos mayores ha sido inflexible. Con esas actitudes de enfrentamiento no se solucionan las cosas.

-A. A.: Para mí no es ninguna novedad que ocho cofradías de un día se pongan en contra. Esto lo hemos sufrido todos los presidentes, más o menos encubiertamente. Son reacciones que tienen un camino corto y yo hubiera actuado exactamente igual que Francisco Vélez.

¿Qué debe cambiar?

Adolfo Arenas piensa que «estamos sacando al aire todo lo bueno y lo malo, se está perdiendo el sentido de lo trascendente y creando torres de lo instrascendente». Así, considera que «hay una ambición desmedida en hacer público toda la vida y milagros de las hermandades, problemas que antes no se llegaban a tratar ni en un cabildo». Por su parte, Manuel Román opina que «los problemas deben solucionarse con un diálogo sincero y no radiado. La culpa no es de los medios, que hacen su papel, pero es mejor mantener la discreción y no expresar conclusiones sin ser las definitivas».

Javier Macías

Javier Macías

Coordinador en Pasión en Sevilla
Redactor de ABC. Coordinador de Pasión en Sevilla