VÍA CRUCIS

Triana se echa a la calle para llevar al Cristo de las Tres Caídas a Santa Ana

El vía crucis del Tres Caídas es uno de los actos más multitudinarios e imprescindibles del calendario

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El vía crucis del Cristo de las Tres Caídas de Triana vuelve a ser uno de los más multitudinarios de cuantos se celebran en la ciudad. Sin duda, uno de los momentos más importantes del calendario a las puertas de una nueva Cuaresma.

El Cristo de las Tres Caídas vuelve a ser el protagonista del mes de febrero, por la majestuosidad que regala cada año a Sevilla y por la devoción que profesa. Prueba de ello es el público que acude a este acto. Más de una hora antes de la salida había quien esperaba en plena calle Pureza, incluso en la esquina de la calle Fabié.

Aquí no hay música, el único sonido lo ponen un grupo de cantores mientras anda el cortejo, los Padrenuestros y los Ave María que rezan en cada estación del vía crucis. Tras cruzar el dintel de la capilla de los Marineros, los dispositivos móviles daban luz a la calle, con el Señor iluminado con luz artificial con la finalidad de poder admirar mejor su rostro. Siguió para Fabié, Rodrigo de Triana, cruzó su calle para alcanzar Pelay Correa. El cortejo lo cerraban las cruces con las que se efectuaba el rezo, unido al mar de devotos que iban tras las andas.

En poco más de una hora entraba en su segunda casa, la parroquia de Señora Santa Ana donde esta semana celebrará su quinario. El templo más antiguo de Andalucía recibía al vecino más viejo de Triana. 

Un acto sobrecogedor, imprescindible, único, porque cada vez que el Cristo de las Tres Caídas sale a la calle, sea como sea, Triana se echa a la calle. Nadie faltó a su cita, volviendo a demostrar que tiene mucho sentido este vía crucis, en un barrio que no cesa en volcarse con sus tradiciones.

El Cristo de las Tres Caídas de Triana en su vía crucis / M. J. RODRÍGUEZ RECHI