Virgen del Dulce Nombre de Bellavista el Viernes de Dolores de la Semana Santa de Sevilla. Foto: Rocío Ruz
Virgen del Dulce Nombre de Bellavista /ABC

Bellavista aprueba la restauración de la Virgen del Dulce Nombre

La imagen estará cuatro meses retirada del culto y será intervenida por Darío Ojeda Cordero

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La hermandad de Bellavista, reunida en cabildo general de hermanos en este pasado 30 de junio en la parroquia del Sagrado Corazón de Jesús, sede actual de la corporación al estar levantándose su nuevo templo, ha aprobado la restauración de la Virgen del Dulce Nombre.

El encargado de esta intervención correrá a cargo de Darío Ojeda Cordero, hermano de la corporación y Graduado en Conservación y Restauración de Bienes Culturales por la Universidad de Sevilla. En un principio iba a ser Álvarez Duarte, autor de la imagen, el encargado de la restauración, pero desgraciadamente falleció el pasado mes de septiembre. La hermandad ha apostado por este joven que ha sido alumno de Arquillo y ha efectuado cursos de especialización en el IAPH.

Virgen del Dulce Nombre

La Virgen del Dulce Nombre de Bellavista esta una talla de más de 50 años. Fue bendecida por el párroco de San Lorenzo por aquel entonces, José Camacho. La historia de su ejecución, surgió de querer crearse una parroquia en el barrio en 1968. El primer párroco fue el padre José Antonio Pérez Domínguez de la Rasilla. Al comprobar la poca asistencia a la iglesia, se le ocurrió el crear una hermandad y traer a una dolorosa que le fue encargada a Álvarez Duarte.

El 22 de agosto de 1969, llegaba al barrio de Bellavista, festividad por aquel entonces del Inmaculado Corazón de María. De forma privada era trasladada hasta colegio Santa María para salir en procesión hasta la que iba a ser su sede. Dos días más tarde, quedaba expuesta en besamanos, lo que produjo una gran asistencia de fieles.

Con motivo de su llegada, tuvo la coronación popular el 12 de septiembre de 1970, día de su festividad. «¡La Virgen no tiene corona!», era la expresión de todos los vecinos. La Carretería cedió una presea. El párroco inicio el 23 de septiembre de 1969, la tarea solicitar donativos, la conocida por aquel entonces perra gorda, llegando a obtener los suficientes ingresos para poder realizar la añorada corona.

Durante el mes de septiembre, cuando la Virgen alcanzó la Plaza de las Cadenas en su salida en el día de su festividad, el párroco le impuso la corona confeccionada por Jesús Domínguez, conseguida por la aportación dada por la gente del barrio. Perteneció a la hermandad sacramental hasta 1975, momento en la que se disolvió. Ya en 1992, surge la idea de crear una corporación penitencial sobre las imágenes que residían en el templo. Dos años más tarde obtuvieron el título de agrupación parroquial. Desde 1999, la dolorosa sale bajo palio junto al Señor de la Salud y Remedios cada Viernes de Dolores.

La talla

La talla mide 1.80 centímetros, siendo una de las obras de las dolorosas de mayores dimensiones. «Se intentó que tan preciosa imagen recogiera en sí el momento en que la Virgen María, consciente del fruto de sus incontables Dolores y de su Compasión al pie de la cruz, esperaba ya anhelante la Resurrección».