REVISTA PASIÓN EN SEVILLA

¿Cómo afecta el ‘boom turístico’ a la Semana Santa de Sevilla?

Esto opinan algunos vecinos del centro sobre la nueva celebración que se presenta con la llegada masiva de turistas a la ciudad

Por  0:15 h.

La Semana Santa de Sevilla no podría tener carta de naturaleza sin el escenario en el que se desarrolla, que son las calles de Sevilla. En la última década el fenómeno de la turistificación ha variado el paisaje social de esas calles por las que discurren las cofradías. Hemos querido conocer cómo afecta este fenómeno a la propia esencia de la fiesta y lo hemos hecho de la mano de cuatro sevillanos residentes en el centro, testigos de la irrupción y el efecto de las viviendas y apartamentos turísticos en la vivencia propia y ajena de la Semana Santa.

El médico Federico Alonso Aliste

Federico Alonso Aliste (médico): «La Semana Santa también atrapa a los turistas»

El doctor Federico Alonso Aliste vive desde hace un lustro en la Calle Cuna. Procedía de la Alfalfa y tras la mudanza percibió un contraste exponencial en el paisanaje. “En la Alfalfa tenía la sensación de vivir todavía en un barrio del centro de la ciudad. Ahora vivimos en una calle absolutamente comercial con mucho tránsito de turistas y muy cerca de una sala de espectáculos flamencos. Casi todo son comercios y apartamentos turísticos”. Los vecinos de Cuna se conocen todos “habrá uno o dos residentes por casa, por lo que la mayoría de la gente que duerme aquí no es de aquí”. Eso se percibe también en la forma de ver cofradías. Y de ver y de mirar sabe mucho el fundador de Tecnoláser… “Te encuentras a los turistas viendo los pasos mientras se toman un helado o asomados al balcón con una copa, pero ellos se adaptan rápidamente. Basta una mirada para que perciban que ese comportamiento no es adecuado y cambian de actitud. La Semana Santa también los atrapa y tiene una fuerza enorme para meter a la gente en su terreno.” Este sevillano de Villanueva del Río y Minas recuerda con emoción el paso de la Macarena por su calle y verla desde su balcón. Esa es otra: los balcones. Se alquilan por cantidades siempre al alza. “De todas formas el sevillano es de balcón solo un rato. No le gusta permanecer pasivo, sino moverse. Para el extranjero es más cómodo ver el espectáculo sin implicarse en la bulla y sin participar. Y además lo pueden pagar…”

La bibliotecaria Esperanza Rojas de Pozas

Esperanza Rojas García de Paso (bibliotecaria): «Cada vez es más impersonal, pero el Arenal mantiene su esencia»

Esperanza Rojas vive en la calle García de Vinuesa. “Por aquí pasan Montserrat y el Museo, aunque por la esquina vemos todas las cofradías trianeras girando desde Arfe a Adriano y otras muchas que se pierden por Castelar hacia la Campana”. Nos consta que eso se lo sopla su sobrino Emilio, que es un fijo de sus balcones.

Esperanza atesora cuidadosamente sus recuerdos cofradieros, como hace cada día con los volúmenes de la biblioteca universitaria donde trabaja. Es testigo del cambio social que está experimentando la zona. “Hay muy pocos residentes y cada vez menos. Se están rehabilitando muchas casas para estancias cortas. Vienen todo tipo de turistas: los hay gamberretes de despedidas de soltero, pero lo más habitual es que se trate de gente mayor que respeta. Admito que la calle cada vez es más impersonal, pero el Arenal mantiene su esencia.”

Su madre se llama Petri. Nació en esa misma casa donde también vive. Ella mantiene una amistad entrañable con los comerciantes y los cada vez más escasos vecinos. “Es cierto que el turista se queda impactado por todo lo que ve desde fuera de las cofradías, por la música y la belleza de los cortejos y los pasos, sin embargo yo estoy segura de que su sentimiento nunca se puede comparar con la vivencia del sevillano de toda la vida”. Sus puertas siempre han estado abiertas para las hermandades. “Recuerdo un nazareno de Santa Genoveva que había caído rendido por el calor y lo subimos a casa. Al día siguiente en una carta al director en el ABC los padres del niño nos daban las gracias”.

La periodista Nuria Durán Baeza / CÉSAR LÓPEZ HALDÓN

Nuria Durán Baeza (periodista): «Hoy ver la Semana Santa no se diferencia en nada de comprar zapatos»

La periodista de Canal Sur Radio Nuria Duran vive desde hace dos décadas en la calle San Luis, por donde pasan o se presienten los pasos de los Servitas, la Hiniesta, el Resucitado o la Mortaja. Es la Sevilla desconocida del norte del casco histórico donde ha crecido tanto el apartamento turístico reglado como la vivienda de alquiler vacacional. Pero este barrio es especial. El turista que viene aquí no es el mismo que va a Mateos Gago. “Aquí hay turistas que salen a ver los pasos en pijama o en calzoncillos. Y salen a grabar lo que ven. No salen a verlo, sino a grabarlo”.

Es una actitud que considera ofensiva y que además redunda en devaluar la celebración. “Creo que hoy esta Semana Santa nos defrauda a todos y también al propio turista, le hace perder sensaciones. Desde mi punto de vista hoy ver la Semana Santa no se diferencia en nada de comprar zapatos. Todo se ha cosificado. Antes yo veía la cara de asombro de la gente, cómo les conmovía el rincón, la bulla, el silencio… ahora la capacidad de sorpresa se ha perdido. Y se ha convertido en otra cosa. Se consume Semana Santa como se consumen viajes o productos. Es consumir, consumir todo”, afirma.

Una estampa elocuente de un domingo de Resurrección en la calle San Luis: los turistas salen camino del aeropuerto sorteando nazarenos del Resucitado con su maleta trolley, camino del arco de la Macarena. Pensaban quizá que había acabado todo y no contaban con ello.

El bordador Francisco Carrera Iglesias / JOSÉ JAVIER COMAS RODRÍGUEZ

El bordador Francisco Carrera Iglesias / JOSÉ JAVIER COMAS RODRÍGUEZ

Francisco Carrera Iglesias (bordador): «Ver cofradías en Francos sigue siendo hermosísimo»

El bordador Paquili llegó a la calle Francos en 1987. Entonces había poco más de una veintena de vecinos, porque los pisos se usaban como almacenes de los comercios. Después ha conocido la transformación y desde hace unos diez años una gran mayoría de las viviendas se han transformado en apartamentos turísticos. Esto se percibe claramente en un aspecto concreto: las extrañas horas en las que aparecen bolsas de basura abandonadas en la calle, que coinciden con el horario del Check-out.

Entre los turistas hay de todo: “Hay gente joven que viene a su bola y de fiesta. Algunos se quedaban de juerga hasta altas horas de la madrugada. Y hay que recordar que entre fachada y fachada hay poco más de tres metros. Afortunadamente hablamos con la empresa y lo hemos solucionado”. En Semana Santa se reproducen algunas estampas similares a las que hemos relatado anteriormente. “Hay casas en las que veo personas que están bebiendo en el balcón con una botella. No es mayoritario, pero es cierto que existen. Y comprendo que para ellos esto es como una fiesta, pero hay cosas que no se deben hacer.” Afirma que en todo este tiempo también ha cambiado el comportamiento de los sevillanos en la calle. “Antes veías que la gente venía a esperar a ver pasar la cofradía. Ahora una hora antes está todo lleno de sillas. A veces me cuesta entrar en mi propia casa. Como contrapunto debo decir que ver cofradías en Francos sigue siendo hermosísimo”.