El Cardenal Carlos Amigo Vallejo en el quinario del Gran Poder / J. M. SERRANO

400 AÑOS DEL GRAN PODER

Amigo Vallejo en el Gran Poder: «No será un año más, será de júbilo y esperanza»

El arzobispo emérito abrió el quinario del Señor en el año del cuarto centenario

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El cardenal Carlos Amigo Vallejo ha abierto el quinario a Jesús del Gran Poder en el año del cuarto centenario del Señor. En este primer día, el arzobispo emérito de Sevilla ha glosado el amor que los devotos guardan ante una imagen que debe ser ejemplo de paz.

« ¡Cómo han crecido tus hijos y tus nietos! Es que el tiempo pasa, pero el amor permanece. Echo de menos aquí algunas caras que conocía, han muerto ante nuestros ojos. Pero el tiempo pasa y el amor permanece». Así comenzaba el cardenal la primera de las homilías que estará dedicada al Señor durante estos días de quinario.

Y es que «han pasado cuatrocientos años de esta imagen querida y venerada por demás y la devoción permanece». Por ello, se preguntaba, «¿dónde está el secreto?» Ante esto, se respondió: «Las cosas cambian, se transforman, desparecen de nuestros ojos… La devoción se queda porque un hijo se nos ha dado y este hijo nos ha cambiado la vida. Esto lo hemos oído a hablar cuando nace un hijo, un hijo te cambia la vida. Ya no pienso en mí, pienso en él».

Imagen que es reflejo de Cristo como comentó Amigo Vallejo este miércoles: «Todo naciera de las manos de Dios limpio y soberano, pero llegaron las pasiones; que hizo al hombre orgulloso y altanero. Pero, en medio de esta noche del pecado, apareció una gran luz: Cristo. Con él cambiaron todas las cosas y llegaron la paz y la reconciliación. Hoy, precisamente, conmemoramos nosotros ese día en que al niño se le puso en Belén “Jesús”, que significa “Salvador”. Cristo nos saca del atolladero, de orgullo y egoísmos. Nosotros, Señor del Gran Poder, no tenemos esta tarde nada que decirte, ni siquiera tenemos una vela que traerte. Hoy hemos venido solamente para verte. Porque ver no es simplemente mirar; es querer, es apreciar, es meterse en la vida del otro. Hoy hemos venido a verte y la ayuda que nos has dado, es esta bendita imagen que nos transforma, nos colma, nos hace distintos… Aquel que lo ve, debe transformarse en lo que representa». Con ello, «La imagen nos habla y nosotros te hablamos a ti. Quiero ser como tú, llevar la cruz y las espinas y tantas cosas… pero ser como tú eras», se sinceró el cardenal..

Una predicación que culminó animando a todos a participar de este año jubilar que viene desarrollándose con motivo de esta efeméride. «¡Cuántas lecciones tenemos que aprender en estos cuatrocientos años! No será un año más, será de júbilo y esperanza; será del Señor del Gran Poder».

Javier Comas

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