El arquitecto Paco Polo muestra las pinturas descubiertas en los Terceros / M.J. LÓPEZ OLMEDO

PATRIMONIO

Aparecen unas pinturas del barroco ocultas en Los Terceros

Forman un imponente conjunto con el retablo que perteneció a la hermandad del Amor que las encargó entre los siglos XVII y XVIII

Por  13:44 h.

En uno de los retablos del evangelio de la iglesia de los Terceros se ha producido un asombroso hallazgo para el patrimonio de la ciudad. El equipo de restauración que está desarrollando los trabajos sobre este templo acaba de descubrir unas pinturas datadas entre los siglos XVII y XVIII encargadas por la hermandad del Amor para enmarcar el retablo en el que recibieron culto sus titulares durante más de dos siglos.

El arquitecto Francisco Polo, junto con José Luis Bermúdez, de la constructora Freyssinet, comentan que aparecieron durante el mes de septiembre en el proceso de catas que se han efectuado en toda la iglesia para determinar cuál era el color original que del templo que ha resultado ser blanco. En ese proceso, «que ha sido a nivel estadístico», se han hecho realizado entre cuarenta y cincuenta catas en todos los puntos del templo.

A faltar de completar el estudio para datarlas, son pinturas que enriquecieron el retablo que ocupaba la ahora corporación del Salvador, donde se fusiona con la de la Borriquita en 1618; hace justo 400 años. «Ese es el retablo que ocupan todas las imágenes. Era una época de esplendor y de auge económico con los padres Terceros y todas las instituciones. Por ello, deciden decorar y enriquecen el entorno donde estaban sus imágenes. La fusión se produce en 1618 y se mantienen hasta principios del siglo XIX. «Estamos hablando, de que como máximo serán de principios de 1800. Anterior a esa fecha, sin ninguna duda», acentúa Polo. Pintura al temple, en la que predominan los rojos; pero también hay amarillos, tierra o negro.

«No sabemos cuándo se taparon». Este es un templo por el que han pasado distintas órdenes hasta los padres Escolapios, que fueron los últimos que dejaron el templo. Posiblemente, «en la época de la invasión francesa que estuvo como cuartel, se producen muchos daños; tantos en los restos del palacio de Ponce de León, como en el convento y en la iglesia. Se produjeron reformas para recuperar los daños. La nueva congregación, cuando ocupa de nuevo el templo, lo repara como buenamente puede. Quizás ese fuera el motivo», esgrime Polo.

Pinturas descubiertas en los Terceros / DOMINGO POZO

El hallazgo

Encima del retablo que actualmente ocupa la Virgen del Subterráneo y coincidiendo con una fisura que teníamos debía que coserse, justo en la coronación del retablo, «apareció un tono de color que no estaba en ningún lugar de la iglesia, salvo en la embocadura del presbiterio», recalca Polo. En ese momento, «dimos orden a los restauradores de que se actuara ahí con la mayor cautela y en ese momento se empezó a levantar toda la capa de cal que tenía adherida y que estaba perfectamente limpia. Salió muy fácil con el bisturí». Los expertos aseguraron que eran unas pinturas murales «de gran calidad» y que se encontraban en una situación «impecable», precisamente por esa capa de cal que la había mantenido en el tiempo. Decidieron entonces hacer un testigo del perímetro que marcaban esas pinturas y que será lo que se pueda ver. «Es completo alrededor de todo el retablo, desde las pilastras de planta baja, hasta la cornisa que está bajo la barandilla. Desconocemos si están íntegras en todo el rectángulo. Creemos que sí, pero quizás por un desperfecto, lo repintan entero al gusto de la época en la que austeridad también primaba en las órdenes conventuales; es una hipótesis».

María del Águila Sánchez y Aureliano García han sido los restauradores de la empresa Dédalo que han contado con la supervisión del historiador del arte José de León. Expertos que han ido «poco a poco» retirando distintas capas de cal hasta llegar a la veladura a través de medios mecánicos y manuales.

Pinturas descubiertas en los Terceros / DOMINGO POZO

No están incluidas en el presupuesto

Cuando reabra la iglesia, solo podrán verse las catas. Polo asegura que «por motivos económicos, no podremos sacar todas las pinturas. Por eso hemos dejado unos testigos.

El hermano mayor de la Cena, Joaquín Solís Tarín, asegura que «es una cosa que nos hubiese gustado recuperar al completo, que actualmente, con el esfuerzo económico que hemos realizado, estaría fuera de presupuesto. En un futuro, si la cosa va a bien, se intentaría recuperar».

Así, el hermano mayor del Amor, Fernando Mora-Figueroa esgrime que están «muy contentos de la aparición de la pintura. Nos parece un hecho histórico muy destacable para nosotros y estaríamos encantados de ayudar a la Cena en lo que necesiten para ponerlas en valor».

Polo comenta que la riqueza ornamental «es evidente» y el estado de conservación, «muy bueno». Tal y como se ven, están «simplemente limpias. No se les ha dado ninguno tratamiento de enriquecimiento, ni consolidación, ni de afianzamiento de los colores porque están perfectas y son de un tipo muy diferentes a las que encontramos en el presbiterio».

Actualmente «se ha sacado la mitad de un dibujo porque se supone que es simétrico, falta sacarlo entero. Ha sido una sorpresa muy grata», comentan los restauradores.

Pinturas descubiertas en los Terceros / M.J. LÓPEZ OLMEDO

¿Cuándo reabrirá?

El templo volverá a abrir sus puertas para la penúltima semana de febrero de 2019, para el triduo de la Virgen del Subterráneo, como asegura la hermandad. Por su lado, Poco acentúa que «en mes y medio y dos meses estará lista para limpieza y preparar la reapertura». La obra está en un proceso «muy avanzado con el horizonte de terminar para final de año».

Unos trabajos que se encuentran en la fase de pintura, instalación eléctrica y revestimiento. «Ya está toda la preparación de base para la solería, que será lo último en colocar para subsanar los daños en el material una vez colocados». La última fase «más delicada, que nos queda, es la restauración de las yeserías de las bóvedas del presbiterio, que son las únicas que estaban pintadas al fresco. El resto de actuaciones estructurales ya están consolidadas y terminadas».

Actualmente se mantiene el trabajo en la nave principal, y en los laterales para ejecutar la instalación eléctrica, «que la estamos renovando por completo». La capilla de la Encarnación «ya está terminada completamente a nivel de estructura y cubierta donde estamos metiendo la solería nueva». Se han finalizado las obras de la cripta y el futuro columbario que «no se va a habilitar de momento, es para otra fase posterior que por cuestiones económicas no podemos abordar», añade Polo. Así, en el coro también están finalizadas las obras a nivel de solería.

Las capillas  al pie de la iglesia y la escalera para subir al coro «también están consolidadas y cosidas las grietas». A nivel de fachadas, «la que da al compás está completamente reparada; cornisas, ventanas cegadas, cosidas todas las grietas y, después, se le ha dado una veladura de cal para entonarlo por igual». La parte de la cabecera, la que se ve desde la Plaza Ponce de León, «está ahora mismo en ejecución».

Finalmente, la parte de portada, «que por motivos económicos no podrá acometerse, se le consolidarán los elementos que están desprendidos».

«Hay una parte del proyecto que no se va a acometer porque el presupuesto está muy ajustado y hemos tenido que priorizar». Por ello polo comenta que una cuestión «bastante impactante» para los fieles iba estar en la bóveda de la nave principal destruida en 1845 y que «se iba a ejecutar con los mismos materiales y maneras que en el barroco. Así estaba autorizada por la comisión de Patrimonio y por la Gerencia de Urbanismo. Por ella queda «ahí en el cajón para cuando se pueda acometer».

Por su parte, desde la hermandad y los arquitectos se recalca que a partir del verano de 2019, se «iniciarán la restauración de los retablos», que en esta fase solo serán limpiados.

Javier Comas

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