Tras este armario estuvo escondida la Macarena en 1932 / FOTO: Vanessa Gómez.
Tras este armario estuvo escondida la Macarena en 1932 / FOTO: Vanessa Gómez.

El armario y el secreto que salvó a la Macarena

Entre agosto y diciembre de 1932, la Virgen de la Esperanza permaneció escondida detrás de un ropero que todavía tiene vida

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El miedo y la cautela han estado muy presentes durante algunos años en la Semana Santa de Sevilla. En la República y el periodo de la Guerra Civil, la capital hispalense vivió una época muy convulsa. La quema de iglesias, de imágenes y la presión social sobre las cofradías era una constante. Por todos es sabido que titulares como los de la Hiniesta o los Gitanos desaparecieron en esos tiempos de ebullición.

En 1932 no hubo Semana Santa. Sólo la Estrella fue capaz de ponerse en la calle el Jueves Santo. Y es que cuando llegó el verano todo se recrudeció. El 10 de agosto de ese mismo año se produce en Sevilla el levantamiento del general Sanjurjo contra la Segunda República. Lo que a priori parecía un éxito, así lo demostró el general paseándose por la calle Sierpes, en dos días dio giro al fracaso. Desde la capital de España el apoyo fue insuficiente y el movimiento de Sanjurjo fracasó.

Ante este panorama, las hermandades de Sevilla sintieron más miedo si cabe. La tensión aumentó porque entendían que la quema de iglesias e imágenes podía regresar con más virulencia. En la Macarena este pensamiento era una constante. Había que hacer algo.

Con la guerra ya finalizada, José María Pareja Marcano supo a los ocho años que la Macarena estuvo en su casa. Antes de que él naciera, su tío Francisco Pareja Muñoz había estado muy presente en la vida de la hermandad. Después de varios cargos en la junta de gobierno de la Macarena, en el año 32, Francisco Pareja era el secretario de la cofradía. «Mi tío Francisco Pareja Muñoz, de 47 años y mi padre que tenía 20 años menos, con la junta de la hermandad deciden que el fuego a las iglesias puede volver y que no quieren correr ningún riesgo. La Virgen hay que llevársela», le dicen a mi tío el 12 de agosto de 1932, dos días después del levantamiento de Sanjurjo.

Domicilio de la calle Méndez Núñez donde la Macarena estuvo escondida en 1932 / FOTO: Vanessa Gómez.

Domicilio de la calle Méndez Núñez donde la Macarena estuvo escondida en 1932 / FOTO: Vanessa Gómez.

Entre papeles antiguos y el libro de Juan Carrero donde aparece el cargo de su tío como secretario de la Macarena, José María Pareja Marcano relata cómo llegó la Virgen a su casa. «La meten dentro de una caja de sombreros y la llevan a la calle Méndez Núñez 15, que hoy en día es el portal 11. Mi tío le dijo a mi padre que le dijera a su mujer y a su cuñada que se fueran al cine. Era un secreto crucial y nadie podía saber nada, ni la propia familia, que la Macarena iba a estar en mi casa. La llevan por la tarde del 12 de agosto envuelta en paños negros que se utilizaron para adornar el altar el día que la Macarena estuvo de luto por la muerte de Joselito. Entonces, al llegar, mi tío y mi padre cogen este armario que estaba esquinado, y entre el hueco de la pared y el armario colocan a la Macarena. Era un gran secreto».

Durante cuatro meses la Macarena estuvo en el domicilio citado sin que nadie lo supiera. Cualquier comentario a la ligera podría tener consecuencias fatales. Tras el paso de los días, la calma se fue apoderando de la ciudad hasta que en el mes de diciembre de 1932 la Macarena vuelve a San Gil. «El 12 de diciembre la Virgen vuelve a su barrio para celebrar su besamanos y los cultos por su fiesta principal del día 18», relata José María Pareja Marcano.

Sin embargo, esta última parte de la historia nuestro protagonista la descubrió años después. «Cuando yo le preguntaba a mi padre, él siempre me decía que no se acordaba. Tras fallecer en 1986, estoy desarmando su despacho y encuentro ese papel. Al haberle prometido a su hermano que no lo diría, no lo dijo. Yo enmarqué el documento que mi tío escribió de su puño y letra. Lo llevé a la hermandad pero el entonces hermano mayor, Joaquín Sainz de la Maza, no mostró interés y por eso no se lo quedó la hermandad».

Documento firmado por el secretario de la Macarena en 1933 / FOTO: Vanessa Gómez.

Documento firmado por el secretario de la Macarena en 1933 / FOTO: Vanessa Gómez.

El papel relata a la perfección lo sucedido entre los meses de agosto y diciembre de 1932. Enmarcado sobre terciopelo rojo y un marco dorado, las letras en tinta negra y perfectamente legibles dicen lo siguiente: «Con motivo del los datos que informan los recortes de periódicos adheridos a este libro y por temores fundados, fue retirada la Santísima Virgen de la Esperanza de su capilla el día 12 de agosto de 1932, y llevada secretamente en un paquete figurando una pila de cajas de sombreros, al domicilio particular del secretario Francisco Pareja Muñoz, calle Méndez Núñez numero 15 y colocada en un ropero de madera, cito en la habitación lindante con el numero 13 de la referida calle en la planta principal y al lado izquierdo del balcón de la mencionado habitación. No volviendo a su capilla hasta el 12 de diciembre del mismo año 1932 para celebrar los cultos de su Fiesta principal y besamanos. Durante el periodo que duraron los disturbios y que señalan las fechas de las guardias hechas insertas en este libro, fueron para los amantes destacados de nuestra amantísima Virgen de honda preocupación y sacrificios en defensa de ella y de todos cuantos enseres y efectos de nuestra se guardan en sus almacenes. Sevilla a 20 de septiembre de 1933, el secretario Francisco Pareja».

Un viejo armario que hoy se abre de par en par para anunciar las fiestas de la primavera en el cartel de Nuria Barrera, en 1932 sirvió para salvar a la Virgen de la Esperanza.

Ignacio Cáceres

Ignacio Cáceres

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