Jesús Rosado muestra los bordados restaurados del palio de la Virgen de las Mercedes de Santa Genoveva / J.A. CALDERÓN
Jesús Rosado muestra los bordados restaurados del palio de la Virgen de las Mercedes de Santa Genoveva / J.A. CALDERÓN

El arte sacro paga la factura de la crisis del coronavirus

Los Hermanos Delgado, Jesús Rosado, Miñarro, Gutiérrez Carrasquilla y Francis Verdugo analizan la paralización de los gremios cofrades por el coronavirus.

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La suspensión de las estaciones de penitencia de la Semana Santa en Sevilla y toda España tiene consecuencias para todos los sectores de la población. Si bien los hosteleros y hoteleros se ven gravemente perjudicados, los gremios cuyos beneficios son directos de las hermandades van a ver recortados sus ingresos, suspendidos algunos pagos, o simplemente contemplar cómo las obras terminadas se quedan en los talleres a la espera de que se recobre la normalidad.

Ante la situación la Asociación Gremial de Arte Sacro de Sevilla emitió un comunicado en el que se recogían las dificultades que muchos artistas están sufriendo. «La mitad de los autónomos no podrán acceder a la prestación por cese de actividad y por tanto a la exoneración de la cuota, salvo que realicemos un ERTE. Esperamos la sensibilidad de nuestras autoridades para que ayuden y podamos seguir creando riqueza y arte para esta ciudad. No será fácil, pero si seguimos juntos lo conseguiremos», firmaba Francisco Carrera Iglesias, presidente de la asociación.

Francis Verdugo, tallista.

Francis Verdugo, tallista.

Uno de los miembros de la entidad es Francis Verdugo, tallista y creador del paso del Nazareno del Cerro que se estrenó en 2019. Desde su punto de vista, las medidas del Gobierno han olvidado claramente a los artesanos cofrades. «Mi actividad, por sensatez, tenía que haber sido suspendida por el Gobierno al no ser un bien de primera necesidad. Además de la suspensión de la Semana Santa, no le veo mucho sentido seguir trabajando.He optado por no ir a trabajar , teniendo en cuenta que en mi taller somos cinco personas y que la producción no nos lleva a ningún sitio. Tengo trabajo que me faltaba por terminar en cuestión de semana o semana y media. Es decir, todo acabado para entregar. He solicitado el ERTE pero estoy a la espera de que me lo confirmen porque no estamos obligados a cerrar. En el tema de autónomo, ahora son las liquidaciones máximas por tema de nuestra época. Para que me den el paro y te eximan de pagar el recibo de autónomo, la empresa tiene que estar prácticamente en la ruina. Los requisitos son leoninos y prácticamente no entras ahí», reconoce Verdugo.

Otro claro ejemplo del impacto del coronavirus en materia laboral es el taller de bordados de Jesús Rosado. El artista ecijano atiende a ABC y hace hincapié en las mismas dificultades. «Es paradójico que hace diez días hicimos contratos indefinidos a siete bordadoras del taller y hoy nos encontramos con los trabajos terminados esperando poder entregarlos. Da pena verlos aquí. El taller presenta una estampa bonita, casi expositiva pero no deja de ser una imagen anormal en estas fecha. Por el momento no hemos tenido ningún pedido anulado de cofradías. Sí se ha pospuesto un encargo que tenemos pero se retomará, o eso espero», concreta el bordador astigitano.

Jesús Rosado muestra los bordados restaurados del palio de la Virgen de las Mercedes de Santa Genoveva / J.A. CALDERÓN

Jesús Rosado muestra los bordados restaurados del palio de la Virgen de las Mercedes de Santa Genoveva / J.A. CALDERÓN

En cuanto a la afección económica, Rosado reconoce que el panorama se recrudece cada día. «Desde el pasado lunes, parte del taller ya no viene a trabajar. Lo dejé opcional pero sigo pagando su Seguridad Social. Ahora mismo no puedo entregar los trabajos y necesito cobrar para poder seguir. Aguantaré como pueda hasta el Viernes de Dolores que cerramos por vacaciones. De no ser así, tendría que causar baja de la actividad y haría un ERTE. De momento aguanto. Ahora mismo hemos empezado una nueva campaña. Estamos con el nuevo manto de la Amargura de Huelva», dice con sinceridad Jesús Rosado.

Pepe Delgado, del taller de orfebrería Hermanos Delgado, vive un caso similar y señala que su taller «está en silencio, no suena el repiqueteo de los martillos acariciando la plata. En estos momentos, el taller está cerrado aunque los encargos de la Semana Santa están casi terminados. No vemos la necesidad de premura alguna». Por ello, explica que «estamos en casa comprometidos para que podamos entre todos ganar la partida a este maldito virus y poder volver a la normalidad lo antes posible».

Los Hermanos Delgado, en su taller de orfebrería.

Los Hermanos Delgado, en su taller de orfebrería.

La soledad del artista

Por otro lado, aquellos artistas que trabajan de manera individual en sus talleres ven que su día laboral cambia en algunos aspectos, pero mantienen la rutina habitual. Es el caso del imaginero Juan Manuel Miñarro o el restaurador Enrique Gutiérrez Carrasquilla. Para el profesor Miñarro «un artista no deja de ser artista, hasta en su propia casa. En mi caso tengo la suerte de tener el taller muy cerca. Si no fuera así, estaríamos dibujando y diseñando desde casa. Por otro lado, los encargos están ahí, muchos de los cuales se han quedado aquí. Las piezas restauradas que no se han podido recoger, o imágenes nuevas que se han quedado en el taller para la tristeza de los devotos en sus respectivos lugares», concreta el artista de la calle Viriato.

El profesor Juan Manuel Miñarro contesta a Pasión en Sevilla / CÉSAR LÓPEZ HALDÓN

El profesor Juan Manuel Miñarro contesta a Pasión en Sevilla / CÉSAR LÓPEZ HALDÓN

Esta línea la mantiene Carrasquilla, que recientemente concluyó la restauración de los titulares de la Amargura. «Por las mañanas voy al taller porque no me puedo traer el trabajo a casa. Ahora mismo hay poco trabajo porque estábamos esperando lo que iba a venir después de Semana Santa. Lo que sí he suprimido es que dejen de venir los colaboradores habituales al taller. Estoy terminando una restauración para el Viernes de Dolores, un crucificado de Juan Bautista Vázquez «El Viejo» para Sanlúcar de Barrameda, pero lo lógico es que no se entregue porque el transporte está suspendido. En general, este virus dichoso no me ha afectado mucho», expone el restaurador.

El aprendizaje

A pesar de esta situación, los artistas son optimistas. Pepe Delgado intenta pensar en la parte vital y positiva de toda esta crisis: «En estos momentos que tenemos mucho tiempo para pensar, me doy cuenta lo maravilloso que tiene la vida y lo maravillosa que es la libertad. Vivimos en un trajín diario al cual se le fundieron los plomos en un momento. La vida es frágil», concluye el orfebre

Ignacio Cáceres

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