Manuel Martín Nieto en su taller / J. L. M.

MORÓN DE LA FRONTERA

Artistas de la provincia: Manuel Martín Nieto

El escultor moronense cumple veinte años de trayectoria en una profesión que ha marcado su vida desde que era un niño

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La calle Pósito de Morón de la Frontera es un enclave muy especial para la localidad en dos de las facetas más importantes para el artesano de la provincia que protagoniza esta nueva entrega de la serie que les trae Pasión en Sevilla. Como él mismo indica, «aquí el arte está en completa ebullición», ya que se encuentra en una zona donde monumentos como el Castillo de Morón, la iglesia de San Miguel o la Peña del Gallo regalan la vista a los paseantes.

También fue uno de los puntos más importantes para el flamenco moronense, ya que allí fue donde vivía la familia de Diego del Gastor, el guitarrista que llevó el nombre de su pueblo natal y el del que lo acogió con el inmortal «toque de Morón». Un lugar donde se pueden encontrar con facilidad las musas.

Martín Nieto posa en su taller con algunas de sus obras / J. L. M.

Martín Nieto posa en su taller con algunas de sus obras / J. L. M.

Y, por otro lado, está la faceta cofrade: además de estar al lado de la parroquia a la que todas las hermandades de Morón acuden para realizar la estación de penitencia, la calle Pósito es uno de esos enclaves más populares en la Madrugá, con la famosa curva del «Matrícula» llena hasta la bandera para ver el paso de la hermandad de Nuestro Padre Jesús de la Fuensanta.

Por eso tiene sentido que Manuel Martín Nieto eligiese este lugar para establecer su taller, al que ha sabido imprimir esa mezcla donde lo cofrade y lo artístico se unen para conseguir las maravillosas obras que han catapultado a este joven escultor en una de las figuras más importantes de la imaginería religiosa actual.

Pasión desde niño

La entrevista pilla a Martín Nieto trabajando. Localizarlo en otro momento habría sido complicado, ya que su jornada laboral es maratoniana, aunque por la forma que tiene de hablar de su oficio, es como si quisiera más, tal es su pasión. «Trabajo todos los días un mínimo de doce horas, sacrificando muchas cosas por mi profesión. Pero lo hago con amor, cariño, pasión e ilusión», explica.

Esa dedicación le ha llevado a ser uno de los artistas más solicitados y exitosos de la provincia, con encargos de todas partes de España. No llega a los cuarenta años, pero ya va a celebrar dos décadas de una profesión en la que empezó siendo un niño. «A mí desde pequeño siempre me ha encantado la Semana Santa», recuerda. Ya en el colegio, cuando los otros niños se dedicaban a jugar a otras cosas en el recreo, Martín Nieto rememora que «Manolo Solano y yo nos poníamos a dibujar cosas de Semana Santa. Y luego, en casa, me ponía con las cajas de zapatos a hacer pasos».

Su vida es la Semana Santa, por lo que estaba claro que su futuro laboral estaba en este campo. Además tenía aptitudes artísticas ya en su infancia. «El dibujo se me daba muy bien, y hay dos películas que me marcaron de pequeño: en una quedé fascinado con una en la que salían talleres de escultores». La otra fue «El Tormento y el Éxtasis», un título «muy apropiado», afirma entre risas.

El Señor de la Agonía / J. L. M.

El Señor de la Agonía / J. L. M.

Eso fue una influencia definitiva, pero el punto crucial llegó en 1990. En aquel entonces, la hermandad de Jesús le había encargado un nuevo paso a Manuel Guzmán Bejarano, y Martín Nieto estaba en la banda de la Fuensanta. «Me acerqué a él y me dijo que un día fuese al taller. No pude esperar y a la semana siguiente fui». Así comenzó un periodo de formación bajo la tutela de Guzmán Bejarano, pero también la de otros artistas.

«Él me dijo que tenía que decantarme por la escultura, así que entré de aprendiz en el taller de Manuel Hernández León», recuerda. Con él aprendió todo lo básico del oficio, perfeccionando sus técnicas y cimentando, con apenas 15 años, una carrera muy extensa.

De la Oración en el Huerto al «Ecce Homo»

Siendo muy joven le llegó la primera gran oportunidad. En la Semana Santa de 1997, las puertas de la parroquia de San Francisco de Morón de la Frontera, se abrieron un Miércoles Santo para presentar a los moronenses la primera talla del joven escultor. El Santísimo Cristo de la Oración en el Huerto de Manuel Martín Nieto sustituiría a la anterior imagen, en muy mal estado. Fue un gran éxito y «una ilusión muy grande para mí: una hermandad popular, con historia y con tirón, confió en un chaval de 17 años».

El «Ecce Homo» es su última obra

El «Ecce Homo» es su última obra

De esta forma, todo parecía indicar que la carrera de este escultor sería meteórica, pero él reconoce que «en los primeros años tuve épocas muy malas, de querer dejarlo todo». No obstante, continuó trabajando y mejorando hasta que, cuando cumplió los primeros diez años de profesión, llegó al punto de madurez que necesitaba. Ahí, además, quiso tener un detalle con la hermandad que confió en él y talló una nueva imagen.

Veinte años después (una efemérides que celebrará con una exposición en el Círculo Mercantil de Sevilla en marzo), en su obra se encuentran tallas tan importantes como un Crucificado para la hermandad de los Panaderos de Sevilla, otro Crucificado de Chiclana magnífico, la Sed de Sanlúcar, un Crucificado para Mejora del Campo (Madrid) o la última gran imagen, un Ecce Homo para Córdoba. Llevan su firma muchas más tallas, pero «es imposible quedarme con una, porque todas son especiales para mí», confirma.

Ahora llega una época complicada para el escultor. Al trabajo que tiene se le suma otra de sus grandes pasiones en la Semana Santa: el mundo del costal. Es capataz en varias hermandades de Morón (la Borriquita, el Soberano del Pantano y la Virgen de la Merced, además de procesiones de gloria) y costalero de la hermandad de la Resurrección de Sevilla y de la Macarena. Por ello tendrá que compaginar ensayos con su trabajo, «cuidándome mucho para no reventar», confiesa entre risas.

Escucharle hablar de estos meses provoca inmediatamente una sensación de agotamiento extremo, pero el brillo de sus ojos delata que toda la pasión que le imprime a este mundo compensa sobremanera el desgaste físico. Por eso, quizá, Manuel Martín Nieto sea uno de los grandes artesanos cofrades de la provincia.

Detalle de algunos trabajos del escultor / J. L. M.

Detalle de algunos trabajos del escultor / J. L. M.

Juan Luis Mármol

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