El arzobispo de Sevilla, Juan José Asenjo, levanta el paso de misterio de la hermandad del Dulce Nombre / ABC

Asenjo cumple 75 años: más de una década de hitos en las cofradías

El 15 de octubre de 2020, el arzobispo de Sevilla ha hecho oficial su renuncia tras cumplir los 75 años de edad

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Es 15 de octubre de 2020. Para la Iglesia de Sevilla, una fecha marcada en el calendario desde que el 17 de enero de 2009 Juan José Asenjo Pelegrina tomara posesión como arzobispo coadjutor con derecho a sucesión. Es el día en el que cumple 75 años y desde este momento comienza un proceso de jubilación que se inició con la carta de renuncia emitida al Papa y que traerá consigo la llegada de un nuevo prelado a esta Archidiócesis.

Esta relación entre la ciudad y el arzobispo que se extiende desde hace más de once años ha tenido en las cofradías parte de su hilo argumental. Desde que en noviembre de 2008 fuera nombrado sucesor del Cardenal Amigo Vallejo y el 2 de febrero de 2009 asistiera al primer acto de las cofradías presidiendo la misa de la festividad de la Candelaria en San Nicolás, Asenjo se ha hecho imprescindible para entender la vida y la estructura de las hermandades en esta última década que se cierra en medio de una pandemia. Quién lo diría cuando se hizo con el cargo.

Primera toma de contacto entre Asenjo y las Cofradías

Primera toma de contacto entre Asenjo y las cofradías el 2 de febrero de 2009 / JAVIER COMAS

Su recorrido está lleno de importantes hitos que han jalonado su relación con las cofradías de la ciudad y de la provincia. Un vínculo que en estos momentos está completamente sellado y que pasará a un plano simbólico cuando se haga efectiva la jubilación del prelado.

Cuando cumplió su décimo aniversario al frente de la archidiócesis, se sinceró en una entrevista asegurando «estar contento porque las hermandades me han ido entendiendo y, más allá de algunos exabruptos de las redes sociales, que no se pueden controlar y que yo no sigo, estamos viviendo el arzobispo y las cofradías una época pacífica, fecunda y yo noto que me aprecian y me quieren. Ellos pueden estar seguros de que yo también les aprecio y les quiero». Porque, como puntualizó: «Es una suerte tener estas instituciones en una diócesis. Las de la Meseta, las de Cataluña, Aragón o País Vasco no tienen esta vida asociativa y eclesial que nosotros tenemos. Están siendo muy beneficiosa para la vida de la Iglesia. Son como una gran carpa que impide que se reseque el humus cristiano de esta tierra. Eso lo podemos demostrar con el número de alumnos en el seminario, que muchos vienen de las hermandades, o su implicación en el servicio a los pobres. Tal vez ese es el flanco que mejor estar funcionando».

Asenjo, cuando era arzobispo coadjutor, asistió al pregón en el patio de butacas / P. ORTEGA

Aquella entrevista, contestada con el poso ya de los años de gestión, difiere mucho de lo vivido en sus primeros desazones con las cofradías. Fue en el teatro de la Maestranza, en el pregón que Enrique Henares pronunció y del que señala que «sufrió», como «he dicho muchas veces». Juan José Asenjo fue situado como coadjutor en el patio de butacas y fue parte protagonista del texto con el relato narrado de aquella estampa de la Macarena que no recogió con sus manos, sino con las de su secretario Bernardo, en aquella toma de posesión recién aterrizado de Córdoba a la que «en ese momento hubiera vuelto sin dudarlo».

En la entrevista de hace más de un año, el prelado se sinceró esgrimiendo que «fue una sorpresa, primero, que no me pusieran en la presidencia. Yo era arzobispo coadjutor con derecho a sucesión, es decir, era el futuro. Por decisión de quien fuera, me pusieron en el patio de butacas justamente debajo del pregonero. Y bueno pues éste, de forma no pertinente, tuvo una alusión al pobre arzobispo coadjutor, que llegaba muerto de miedo a una diócesis tan importante como la de Sevilla. Es verdad que quedé tocado. A mí si esa mañana, que salí lívido del trance, me dicen “quédate en Córdoba por los siglos de los siglos”, me hubiera vuelto encantado. Me pareció que aquello no era procedente».

La Quinta Angustia el Jueves Santo. Foto: M.J. López Olmedo

Penitentes de la Quinta Angustia / ABC

De las mujeres nazarenas a las salidas extraordinarias

Su gestión sobre la Iglesia sevillana lo ha hecho imbuirse en el fango en muchas ocasiones. No le tembló el pulso en imponer a las tres hermandades que aún no permitían que salieran mujeres nazarenas; la Quinta Angustia, el Silencio y el Santo Entierro; que dieran luz verde a aquel proceso. Antes, hermandades como Pasión, Las Penas, San Isidoro o el Gran Poder zanjaron este asunto con cabildos de hermanos.

En su décimo aniversario recordó que «era un tema que tenía que resolver y me parecía que las mujeres de las hermandades tienen los mismos derechos y deberes que los varones. Me pareció que tenía que tomar esa determinación y la tomé consciente de que me asistía la verdad y el derecho. Eran cuatro o cinco».

La Virgen de Regla por la plaza de Cibeles / J. COMAS

Pero otro palo llegó: la JMJ. La diócesis buscaba una imagen con fuerza y devoción: Desde el Cachorro al Cristo de las Tres Caídas. Aquella decisión negativa por parte de las hermandades provocó que «quedara mal impresionado. La iniciativa no partió de mí, sino de la organización del Vía Crucis de la Jornada Mundial de la Juventud. De hecho, a mí quien me escribió fue el arzobispo de Madrid, el cardenal Rouco Varela». Asenjo recuerda con detalles aquello: «Yo le pedí en primer término a la Esperanza de Triana que llevara el paso del Cristo de las Tres Caídas. Tengo que decir que la propia hermandad se había adelantado y había venido a mí.

Organizadores de la JMJ visitan Sevilla para tratar el traslado del Cachorro a Madrid

Montaje del Cachorro por Madrid realizado en 2009

Pero la sorpresa fue que después de un cabildo de hermanos, se denegó la autorización para que el paso de misterio viajara a Madrid». Aún resuena en aquel cabildo alguna que otra frase de hermanos que decían: «Que venga aquí el Papa a ver al Cristo». Después, vino otro jarro de agua fría después con el Cachorro. Rememora que «la organización me pidió que fuera el Cristo de la Expiración. Acudí a ellos y me dieron cincuenta mil explicaciones acerca del calor y que la pieza podía sufrir y abrirse. Entonces, me encontré con la agradable noticia de que los Panaderos ofrecía su imagen. Yo se lo agradecí mucho, les acompañé en Madrid, tuve una misa con ellos en la parroquia de Nuestra Señora del Carmen en la calle Preciados. Aquello salió bien», a pesar de todo.

Asenjo bendice con el Lignum Crucis en el truncado Via Crucis de la Fe de 2013 / VANESSA GOMEZ

Pero aún faltaba más. El 17 de febrero de 2013, Sevilla se preparaba para vivir un día que iba a quedar marcado en la historia. El miedo a la lluvia y la negativa a salir de algunas hermandades truncó aquel Vía Crucis por el Año de la Fe en el que el prelado había puesto tanto empeño. No hay entrevista en que no recuerde aquel momento que le ha marcado hasta el final de su mandato. Por ello, Asenjo ha sido claro al respecto: «Muchas veces he dicho que los periodistas habéis catalogado este episodio en el debe del arzobispo. Yo creo que si no hubiera llovido, aquello hubiera sido una apoteosis religiosa. En vez de un debe, me lo apuntarían en el haber. Yo no tenía ningún poder sobre las nubes del cielo, tuve la desgracia de que llovió y no pudo realizarse el Vía Crucis, que hubiera sido un acto inolvidable».

 

Asenjo corona a la Virgen de la Paz / RECHI

Este capítulo se suma a la gestión de las salidas extraordinarias aprobadas durante su mandato. Desde que en 2010 coronara a la Virgen de Regla, sus manos han impuesto también las preseas de las vírgenes de la Paz, la Salud de San Gonzalo, la Victoria de las Cigarreras y los Ángeles de los Negritos entre 2016 y 2019. En su mandato han salido de manera extraordinaria las grandes devociones de la ciudad. La Macarena fue al estadio de La Cartuja para presidir la beatificación de Madre María de la Purísima –Hermana de la Cruz que ya santa– y ha vivido el inolvidable 2014 con la dolorosa de San Gil donde, tras presenciar las colas de su besamanos en el Sagrario, llegó a asegurar públicamente que esta devoción «podría ser comparable a la de Guadalupe de México».

Ha vivido el sexto centenario de la Esperanza de Triana y ha puesto al Señor del Gran Poder como referente devocional de los grandes episodios de la ciudad y del que ha acabado haciéndose hermano de la corporación. Durante su mandato ha colaborado en la organización de la Semana Santa junto al Ayuntamiento y ha sido pieza clave para dictar unas nuevas normas para la aprobación de las salidas extraordinarias y para el uso o no de la Catedral en función al hecho a celebrar

Sevilla volvió a abrazar al Gran Poder

Asenjo besa al Señor del Gran Poder / ABC

. Y es que, como ya comentara en una entrevista a ABC: «Me ha preocupado un poco lo que he oído de autoridades, el Cecop y a la opinión pública, acerca de que había una extraordinaria y exagerada invasión de las calles a lo largo del año, sobre todo en la Cuaresma y en los meses de mayo y junio. Creo que hemos prestado un servicio al bien común regularizando un poco esto».

Dimisiones de dos presidentes del Consejo, el Fondo común y el pregón en femenino

En su mandato ha conocido a cinco presidentes del Consejo de Cofradías y dos le han dimitido: Adolfo Arenas y Joaquín Sainz de la Maza. Con esto, puntualizó que «ellos, en el ejercicio de su libertad, optaron por dimitir, una cosa que está prevista en los estatutos de cualquier corporación. En el primer caso se resolvió sucediéndole el vicepresidente y en el segundo caso se optó por convocar elecciones que se han realizado de forma quita y pacífica».

Joaquín Sainz de la Maza, Carlos Bourrellier, Juan José Asenjo, Juan Carlos Cabrera

A parte de una reforma férrea de la curia, Asenjo ha sido vehemente con la aportación que las hermandades debían hacer al Fondo Común Diocesano. Desde su llegada hasta la actualidad, estas corporaciones de toda la provincia han incrementado en su total casi un 200% la aportación que se hacía hasta la década pasada. Aún así no ceja en su empeño: «Todavía hay muchas hermandades que no aportan nada. No pido que aporten 20.000 euros como la Esperanza Macarena, pero sí pido que todas colaboren aunque sea con el óbolo de la viuda. En los pueblos hay hermandades pequeñas que colaboran con 50 euros, aunque fueran 25, pero la colaboración es un signo de eclesialidad».

El Azobispo Juan José Asenjo, el delegado de comunicación del Arzobispado, Adrián Ríos y el ecónomo diocesano, Alberto Benito / RAÚL DOBLADO

Otro hito de su mandato ha sido vivir el primer pregón dado por una mujer en 80 años de Semana Santa en Sevilla. Charo Padilla fue la protagonista y el prelado uno de sus grandes impulsores.

Charo Padilla, en el Pregón de la Semana Santa / J. M. SERRANO

Un truncado 2020

Atrás quedaron los debates sobre la organización de la Semana Santa. Sus declaraciones sobre como debía ser la Madrugada o el Martes Santo, con aquella recordada reprimenda a sus hermandades: «Que nos dejen en paz». Ahora todo es distinto. Aún está difuso el horizonte de las celebraciones externas cuando el arzobispo acaba de cumplir 75 años. Desde las prorrogadas misiones del Gran Poder en los Tres Barrios hasta su nueva vida una vez jubilado en la casa de los sacerdotes que ya le espera como nueva residencia. Esos serán algunos de los horizontes más importantes del nuevo ciclo vital que comenzará en breve un arzobispo que no ha llegado a ser Cardenal en Sevilla y que ha marcado una época en la ciudad de la que ya es Hijo Adoptivo.

Asenjo realiza la bendición en el Corpus 2020 / JAVIER COMAS

Javier Comas

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