Estudio sobre la Virgen del Belén del retablo del Baratillo / GESTIONARTE

PATRIMONIO

Así avanza la restauración del retablo mayor del Baratillo

Siete meses de trabajo que sacarán a la luz los brillos y colores originales de esta obra fechada en las primeras décadas del siglo XVIII

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Desde hace algo más de un mes, la hermandad del Baratillo se encuentran inmersa en la restauración del retablo mayor de su capilla. Unos trabajos que están recuperando los brillos y colores a una obra barroca imprescindible en la ciudad y que cuentan con la firma de la empresa especializada GESTIONARTE.

Con una duración aproximada de siete meses, están siendo ejecutados por el equipo técnico de esta empresa que está bajo la dirección de su responsable, el conservador-restaurador de bienes culturales Benjamín Domínguez Gómez y formado por dos cons-restauradoras. Asimismo, en este proyecto también se incluye el tratamiento de conservación-restauración de las imágenes de San Francisco de Paula, San Antón y la Virgen de Belén que reciben culto en el citado retablo.

Estudio con rayos ultravioletas de la Virgen del Belén del retablo del Baratillo / GESTIONARTE

Este coqueto retablo guarda una historia material plagada de datos interesantes que el equipo de profesionales, en colaboración con diferentes hermanos de la corporación que preside Marcelino Serrano Cantalapiedra, está revisando, documentando y analizando, gracias a la rica documentación localizada en el archivo de la hermandad y a las evidencias materiales que el propio retablo ofrece.

La reintegración del oro o la recuperación de la rica policromía de este altar rematado con un característico pabellón está sacado a la luz algunos detalles como su fecha de dorado en 1760. Número que figura escrito por el maestro dorador en una de las monedas de judas que aparecen en el retablo.

El retablo mayor de la Capilla de la Piedad «es el resultado de un dilatado proceso constructivo, el cual abarca desde 1706 a 1762, en el que se concluyó su dorado y varias reformas acometidas, hasta configurar el aspecto que actualmente presenta», relata Benjamín Domínguez.

Detalles de la limpieza y eliminación de repintes del retablo del Baratillo / GESTIONARTE

Un retablo varias veces reformado

La corporación del Miércoles Santo se felicita de conservar una completa documentación de todo su patrimonio, donde se suma esta pieza. Documentos que han dado a conocer el pasado de este retablo que narra en esta fechas su siguiente página en la historia de la hermandad.

En 1706 se concierta con Juan de Valencia la carpintería y talla de un primer retablo, el cual, terminado en enero de 1707, se decide sustituir apenas unos años más tarde con motivo de las obras de ampliación del templo llevadas a cabo a partir de 1722. Así, el 5 de mayo de 1728 está documentado el concierto de la ejecución de un nuevo retablo mayor con el escultor Antonio González de Guzmán, figurando como fiador el cantero Juan Fernández de Iglesias por un coste de 88 pesos de escudos de plata «que, realmente, viene a realizar una ampliación del primero o más antiguo ya existente, aunque el contrato no lo indique. Por tal motivo, una de las líneas de investigación abiertas es verificar si, realmente, existía la intención de realizar un retablo completamente nuevo o si, por el contrario, el trabajo de González de Guzmán había de limitarse a ‘recrecer’ el retablo ya existente», comenta Domínguez.

Grabado del retablo del baratillo en 1743 con su aspecto original

Por ello, el restaurador es claro en este aspecto: «Que se reaprovechó el primitivo retablo de la capilla antes de su ampliación podemos darlo por probado. Son muchas las evidencias materiales que así lo demuestran: Desde la morfología general del conjunto, propia del primer tercio del s.XVII, hasta las columnas salomónicas –el contrato indica que figurarían estípites-, la propia morfología de la talla o los diferentes sistemas constructivos utilizados en la zona baja y alta del retablo respectivamente, muy dispares entre sí. Destaca, en este sentido, el aparatoso pabellón de telas encoladas, solución muy económica, a la par que efectista, con la que se remató la obra».

Detalles del estado del retablo del Baratillo / GESTIONARTE

Asimismo, la hermandad tiene constancia, por el cabildo celebrado el 23 de noviembre de 1749, que el retablo no estaba todavía acabado en madera, por lo que, «a pesar de la solicitud de un devoto, no se podía proceder a su dorado». Será el 30 de julio de 1760 cuando definitivamente se contrate el dorado y policromado del retablo mayor con Vicente Álvarez por cuatro mil reales de vellón concluyéndose el 1 de enero de 1762, «no sin esfuerzo, como relatan las crónicas. Curiosamente, en una de las monedas que figuran entre los atributos de la Pasión que se reparten por el intradós del arco de acceso al camarín, se ha localizado la fecha de 1760, en clara alusión al momento en el que se inicia el dorado del retablo».

Detalle de la moneda con la fecha del dorado del retablo tallada / GESTIONARTE

Indagando en los entresijos de este retablo, otra curiosidad que presenta es que figura en el lugar del manifestador, la imagen de Ntra. Sra. de Belén, imagen que algunos atribuyen a Hita del Castillo y que antaño gozó de gran devoción en el barrio, ocupando una pequeña capilla a la entrada del templo. «De su remodelación y/o adecuación a este espacio existen tantas dudas como leyendas, que los estudios técnicos e históricos intentarán descifrar a lo largo de estos meses», comenta Domínguez.

El retablo del Baratillo con las antiguas imágenes de Pizarro /ARCHIVO HDAD.

La llegada de las imágenes titulares

Hasta 1904, el retablo estuvo presidido por el lienzo que se conserva en el muro izquierdo de la capilla y que representa el pasaje de la Piedad, conocido también en la hermandad como el cuadro «fundacional». Precisamente, dicho lienzo es el que figura en un grabado fechado en 1743 que conserva la hermandad, en el cual se recrea el primitivo retablo, aunque de forma simplificada. Es, en ese mismo año, cuando llega a la corporación del Miércoles Santo el primitivo grupo escultórico de la Piedad, obra del escultor Emilio Pizarro de la Cruz y para el cual se deciden acometer unas obras de ampliación en el retablo. Benjamín comenta que «éstas consisten en labrar ‘un espacioso camarín’, aprovechando la sacristía que se localiza tras el muro de cabecera, en el cual se abrió un vano coincidiendo con la embocadura del arco principal, cuyo intradós también se transforma. Tras ésta, se acometen otras reformas o reparaciones los años 1938, 1948, 1960 y, por último, 1987 en el que se repara la obra por Manuel Guzmán Bejarano y el dorador Manuel Calvo».

Retablo de la capilla del Baratillo antes de su restauración

Las reformas que han derivado a los problemas

Constantes modificaciones e intervenciones que han derivado en los problemas actuales que presenta la obra que, «derivados del reaprovechamiento de piezas, las modificaciones y reparaciones acometidas, han llegado hasta nosotros». Así, una de las principales alteraciones que presenta la obra es «el delicado estado que presentan las uniones de piezas, muchas de ellas separadas, deformadas, desplazadas o rotas, a consecuencia de la deficiente técnica empleada por el escultor Antonio González de Guzmán en la ejecución fechada hasta mediados del s.XVIII». Igualmente, el restaurador puntualiza que «la manipulación que muchas de ellas han sufrido, por ejemplo, para la colocación de diferentes sistemas de iluminación y su correspondiente cableado (a partir de 1938) o la adecuación del camarín, como ya hemos relatado, han derivado en un desequilibrio de cargas, lo que se manifiesta en desajustes de piezas, grietas o reparaciones apresuradas, presentes desde el mismo momento de la ejecución de la obra».  En este sentido, una de las líneas de actuación del trabajo de los conservadores-restauradores está siendo la revisión estructural completa del retablo y el correcto anclaje/ensamblaje de todas sus piezas.

Detalles del estado del retablo del Baratillo / GESTIONARTE

En este momento, otra de las fases de actuación o trabajos ya iniciados es la limpieza general del retablo, «cuyos depósitos superficiales y repintes estaban, no sólo alterando la visión general del conjunto, sino afectando negativamente en la conservación de éste, como estaba ocurriendo con el gran volumen de escombros que se depositaba en el trasdós de la obra y que ya ha sido retirado en un proceso laborioso por la dificultad que entraña acceder a algunas de las zonas», Recalca el restaurador.

Detalles del estado del retablo del Baratillo / GESTIONARTE

Una restauración contado paso a paso en Twitter

Obras de restauración que se pueden seguir paso a paso en la red social Twitter a través del HT #retabloBaratillo con curiosidades, avances y fotografías de los trabajos. Por ello, el director de Gestionarte comenta que «que los trabajos sobre el patrimonio cultural no pueden valorarse ni entenderse si no es desde el conocimiento detallado de la obra y sus procesos».

Estudio de radiología sobre piezas del retablo del Baratillo / GESTIONARTE

Javier Comas

Javier Comas

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