El Bellas Artes une a dos de las obras cumbres de Juan Martínez Montañés

El Cristo de los Desamparados y la Clemencia, juntos en una exposición única dedicada a Martínez Montañés

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Dentro de las 58 piezas expuestas en el Museo de Bellas Artes sobre Juan Martínez Montañés, «Montañés. Maestro de maestros», hay dos que son fundamentales en esta exposición, el Cristo de la Clemencia, también conocido como el de los Cálices, y el crucificado de los Desamparados del Santo Ángel. 

Son dos imágenes de culto que cierran una de las grandes muestras organizadas en Sevilla en las últimas décadas, una al lado de la otra, un acontecimiento que en pocas ocasiones podrá admirarse para los amantes del arte y los creyentes.

El Cristo de la Clemencia ha regresado a la que fue su casa hasta hace 184 años. Desde el 31 de mayo de 1945, esta imagen está situada en una de las capillas la Santa Iglesia Catedral de Sevilla. Francisco Pacheco policromó esta obra, pintor que también esta presente en esta exposición, dada la vinculación que tuvo con Montañés, de la compartieron trabajos como la de esta portentosa creación.

Concebida dentro del realismo de la época, con la peculiaridad de que el Cristo está sostenido en la cruz con cuatro clavos, rompiendo el paralelismo de las piernas de este tipo de tallas, justificado por Pacheco en sus escritos al basarse en las Revelaciones de Santa Brígida y consiguiendo una de sus mejores obras. Se inspiró de la escuela granadina por su maestro Pablo de Rojas. Cuenta también con la corona tallada directamente de su cabeza de una imagen donde su cuerpo no toca el tronco de la cruz.

A su lado está el Cristo de los Desamparados, propiedad de la orden de los carmelitas descalzos del Santo Ángel, un crucificado que regresará antes del Miércoles de Ceniza a su casa. Tras su última restauración en el IAPH (Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico), la obra ha participado en otras exposiciones, una en Ávila, y ha viajado a la ciudad de Londres y Washington. 

Actualmente cuenta con una asociación de fieles, ha salido en procesión con motivo del cuarto centenario de su hechura, celebra sus cultos durante la Cuaresma, además de estar en proceso de salir a la calle de manera continuada.

Anteriormente era conocido como el Cristo de la Buena Muerte, el del Buen Fin o la Lanzada, hermandades de las que llegó a ser titular. Otra talla, que al igual que el Cristo de la Clemencia, está algo descolgado de la cruz.

Hasta días antes del inicio de una nueva Cuaresma estarán frente a frente estos dos crucificados confeccionados por Montañés en dos etapas diferentes de su vida, por lo que se muestra admirando ambas, la evolución del marienismo al barroco.

Detalle del Cristo de la Clemencia / M. J. RODRÍGUEZ RECHI