Historia

El Cristo del Amor y la Virgen del Socorro cumplen 400 años

El 4 de junio de 1620, la hermandad del Amor recibió de Juan de Mesa, una dolorosa y la talla de un crucificado que revolucionaría la imaginería del Barroco procesional conocida hasta entonces

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El 4 de junio de de 1620, la hermandad del Amor otorga carta de pago al escultor Juan de Mesa y Velasco cuando el escultor hizo entrega de las imágenes del Cristo del Amor y de la Virgen del Socorro. De la dolorosa apenas se conservan las manos originales, mientras que del crucificado queda la impronta de una de las tallas fundamentales para entender el Barroco universal. Sevilla conserva desde aquel momento, que sucedió hace justo 400 años, una de las obras cumbres de la imaginería que revolucionó un tiempo de oro de las Indias y de riqueza para la capital del mundo.

Dos años antes se tiene constancia documental del encargo que le hace la recién fusionada hermandad de la Sagrada Entrada en Jerusalén y del Amor de Cristo, ambas residentes y creadas en la iglesia de Los Terceros, por medio de su entonces mayordomo Juan Francisco de Alvarado, al maestro escultor y arquitecto Juan de Mesa y Velasco (1583-1627), el día 13 de mayo de 1618; para la ejecución de una imagen de Cristo crucificado que ha de tener las siguientes características: «De largo dos varas, antes más que menos, medido desde el calcañal del pie hasta la punta del cabello». Se especifica que ha de tallarse en madera de cedro, mientras la cruz lo sería de borne». El precio estipulado que se acuerda es de «mil reales, que valen treinta y cuatro mil maravedises».

En el ultimo párrafo del contrato se dice textualmente: «Y en esta manera y según dicho es me obligo a haser la dicha obra por mi persona sin que en ella pueda entrar official alguno y de la comensar desde el dicho dia y no alsar la mano della hasta la tener acabada en toda perfesion y si ansi no lo hiziere y cunpliere o la dicha obra que yo hiziere no saliere a su satisfacion dexo en elesion y boluntad de los dicho y de cada uno ynsolidum que me pueda conpeler y apremiar por prision y todo rigor de derecho a que aga la dicha obra o que a mi costa se puedan consertar con otro maestro escultor y arquitecto que la haga, y por lo mas le costare de los dichos mil reales y por las costas y gastos que se le causaren me pueda executar en birtud desta escritura y juramento de los dichos y de cada un ynsolidun.- Sevilla, 13 de mayo de 1618». Un encargo que se labra en el barrio de la Alameda, donde el joven discípulo del Dios de la madera, Juan Martínez Martínez Montañés, estaba creando al Gran Poder y al Cristo de la Conversión del Buen Ladrón de Montserrat, así como proyectaba los primeros bocetos del Cristo de la Buena Muerte para los Jesuitas (ahora en los Estudiantes),

El golpe de gubia del Cristo del Amor fue dado en el taller que, desde un año antes, Juan de Mesa tenía abierto en la actual calle de Joaquín Costa, antigua Cañaverería, con puesta trasera que daba a la Alameda de Hércules. El final llegó el 4 de junio. Ese día, entregaría una dolorosa para la corporación que residía por entonces en la calle Sol y la hechura de un crucificado soberbio, el primero clavado en la cruz del maestro Mesa.

El Cristo del Amor

Con 1,81 metros de altura, sus trazas semejantes al Laoconte lo llevan al clasicismo italiano del que bebió Mesa, En 1972, José Hernández Díaz lo califica como «una de las obras más interesantes e importantes del arte sevillano, titular de una cofradía de penitencia. La primera impresión que recibe el comtemplador es impresionante , por ser una figura imponente, con el dramatismo y monumentalidad del Laoconte- sufrimientos inmensos corporales, mayores aún morales al ver sufrir y morir a sus hijos- y en el acto el fiel cristiano ora al Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal».

El propio Hernández lo lleva a la forma: «Está inscrito en un triangulo, fijado por tanto por tres clavos y con el sudario trascripción fiel del que Montañés colocó a su Crucificado de la Clemencia, aunque ahondando más fuertemente las gubias a efectos de claroscuro, lo que acrece su valoración barroca». Por ello, «Mesa busca en este Crucificado fidelidad plástica al tema del Dios-Hombre. Se enfrenta con el natural, interpreta e modelo con destacada corpulencia y lo sublima en aras de la imagen religiosa. Cuida la anatomía y la representa en la forma ya indicada: mas la figura tiene garra sobrenatural, se impone fuertemente y pide a los hombres comprensión a lo que significa. Parece que el escultor quiso expresar la narración evangélica de los últimos momentos de la vida del Salvador al contarnos su última palabra: ‘Consumado está’. Contagio de Amor es lo que quiere expresar esta inefable imagen, joya del arte sevillano y ejemplar indudable de la iconografía Cristífera».

Es una imagen para procesionar y así se demuestra en los escritos de su talla. El hombre que abraza al pueblo desde su cruz sobre la manifestación de la hipóstasis cadavérica.

Una imagen que espera ser restaurada, antes o después. La hermandad la trasladó al Iaph en noviembre de 2019 para la realización de las pruebas y estudios técnicos para la obtención de un conocimiento científico profundo de la imagen, a efectos de redacción del citado proyecto. El estado de alarma por el coronavirus ha llevado a la hermandad a paralizar todas las vías para que los hermanos decidan sobre esta posible restauración que buscará acometerse en un plazo corto.

La Virgen del Socorro del Amor a comienzos del siglo XX

La Virgen del Socorro

Por otro lado, este 4 de junio, el Amor también cumple 400 años de la Virgen del Socorro. En la escritura que posee la hermandad, otorgada ante el escribano público Baltasar de Valdés el día 13 de mayo de 1618, mediante la que se comprometía el escultor Juan de Mesa y Velasco a la realización del Santísimo Cristo del Amor, igualmente se comprometía a labrar una imagen de la Virgen con estas palabras: «Y  una hechura de imagen de Nuestra Señora, que sea de altura de dos varas, con sus manos y brazos de goznes, hasta medio cuerpo de escultura, la cual ha de ser de tristeza acabada en toda perfección y vista de oficiales que de ello entiendan». En la carta de pago que acompañó a la recepción de las imágenes , fechada el 4 de junio de 1620, se hace constar en la misma la entrega de una imagen de la Virgen. Esta igualmente figura en un inventario que hace la hermandad siendo fiscal  Juan Francisco de Alvarado y mayordomo Bernardo de Crialles, el día 28 de marzo de 1623.

La talla ha sido muy retocada posteriormente. Como señala el libro de clavería de la hermandad, de su primera restauración, se data el día 4 de marzo de 1804: «No hago cargo ni data de los 450 rr. que costó renovar la escultura de Nª Sª del Socorro y estofarla de nuevo por ofrecerlo a hacerlo a mi costa en cabildo de 24 de abril pasado de 1803, aunque presento recivo para que conste estar pagada dicha partida. Marcos Álvarez de Valcárcel. Mayordomo». No se sabe a ciencia cierta quien realizó dicho trabajo pero pudo ser Juan de Astorga, hermano de la hermandad desde mayo de 1803, y autor de las restauraciones de Santiago, San Pedro , San Juan e hizo cuatro hebreos para el paso de la Borriquita

En 1934, Castillo Lastrucci retocó la zona de los ojos y realizó unas manos nuevas que posee la hermandad, aunque las originales de Juan de Mesa, según todos los expertos, las tiene colocadas de manera habitual. En el año de 1967, el escultor Francisco Buiza, afina su rostro, encarna de nuevo la imagen y renueva el candelero.

El Cristo del Amor / RECHI

El Cristo del Amor / RECHI

Javier Comas

Javier Comas

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