Calvario Jesuita atribuido a La Roldana

PATRIMONIO

Crucificado y santos jesuitas, posible obra de La Roldana

Un grupo poco conocido que se expondrá en la muestra “Amor a lo visible” en Córdoba.

Por  0:42 h.

Organizada por la Universidad Loyola de Andalucía, la Catedral-mezquita de Córdoba acogerá desde el próximo 4 de octubre una muestra titulada “Amor a lo visible” en la que se hará un recorrido por la iconografía de la Compañía de Jesús y por la riqueza bibliográfica de las bibliotecas jesuitas desde su fundación. Entre las más de treinta piezas artísticas que conforman la exposición destaca, por su escasa divulgación, un grupo de barro cocido y policromado (60 x 45 cm) perteneciente a la Comunidad de P. P. Jesuitas del Sagrado Corazón de Sevilla.

Calvario Jesuita atribuido a La Roldana

Se desconoce el origen de este relieve, atribuido por algunos autores, como Victoria García Olloqui, a Luisa Roldán, la gran escultura sevillana del siglo XVII. Una atribución compleja, puesta en duda por otros estudiosos, que ven algunas características más propias de la estética del siglo XVIII, aunque todos valores la excelente calidad de la composición y el pormenorizado estudio de cada detalle de la pieza.  El conjunto está realizado barro cocido; sobre un fondo celestial, se eleva la figura central de Cristo Crucificado, representado con un hábil contraposto y un ondulante sudario que transmite la sensación del ondular del viento. A ello contribuyen los dinámicos ángeles que se abrazan a la cruz, afanados en recoger la sangre de las manos de Cristo muerto, mientras que uno de ellos llora desconsoladamente. A los pies de la cruz arbórea, se sitúan, de forma anacrónica, las imágenes de san Francisco Javier, con su iconografía de peregrino misionero, y de san Estanislao de Kostka, el patrón de Polonia, con la vara de azucenas alusiva a su pureza como símbolo iconográfico.

Calvario Jesuita atribuido a La Roldana

Ambos abrazan la cruz contemplando el peso del cuerpo muerto de Cristo. A izquierda y derecha, la Virgen María busca la altura con mirada implorante, mientras que San Juan, túnica verde y mantolín rojo, llora desconsolado siguiendo los habituales modelos de los calvarios del siglo XVII. En los extremos de la banda inferior se sitúan Ignacio de Loyola, arrodillado y revestido con rica casulla bordada, san Juan Francisco Regis y san Francisco de Borja, arrodillado y en posición implorante, con la calavera coronada a sus pies, alusión al cadáver de la Emperatriz Isabel de Portugal. En el extremo izquierdo se puede identificar a san Luis Gonzaga, patrón de la juventud, que porta también azucenas alusivas a su pureza. Un grupo secundario en el lado derecho de la composición muestra a los santos mártires del Japón, martirizados en 1597 en Nagasaki: Diego Kisai, Pablo Miki y San Juan de Soán de Goto. Las cruces que portan recuerdan su martirio, la crucifixión y la tortura con lanzas que atravesaron sus cuerpos.

El conjunto muestra una equilibrada composición que permite la lectura de la obra de forma airosa, al agruparse los santos por grupos. El modelado del barro es una gran soltura, de gran minuciosidad en muchos de sus detalles y con una amplia variedad en los rostros y las actitudes, lo que confiere personalidad propia a cada uno de los representados. Completa el conjunto una viva policromía, de especial delicadeza en las imágenes de los ángeles, predominando el azul grisáceo del fondo de la composición.

Calvario Jesuita atribuido a La Roldana

Se podrían intuir en la composición de la obra algunas influencias de una pieza jesuita que sirvió como fuente iconográfica para numerosas representaciones posteriores. Nos referimos a la obra de Hyeronymux Wierix (1559-1619), uno de los grabadores manieristas más famosos de su época, a pesar de su mala reputación por su desordenada vida. Habitual ilustrador de obras para la Compañía de Jesús, incluida una vida de San Ignacio, centros como el Rijksmuseum o el British Museum de Londres conservan entre sus fondos un singular grabado que representa a Cristo crucificado en el tronco de una vid. Un grabado que parte de representaciones precedentes de Cristo como fuente de vida y que, en este caso, muestra en la parte superior dos ramas que se entrecruzan para albergar en su interior el anagrama INRI, apareciendo a los pies del Crucificado un cáliz, alegoría eucarística que se basa en la alegoría de la vid y los sarmientos que aparece en el capítulo 15 del Evangelio de San Juan: “Yo soy la vid, vosotros los sarmientos, el que sigue conmigo y yo con él es quien da fruto abundante, porque sin mí no podéis hacer nada”. A los pies de Cristo se sitúan san Ignacio de Loyola, san Francisco Javier, san Luis Gonzaga y san Estanislao de Kotska. Una composición que se trasladó a un interesante lienzo también conservado en la residencia jesuita del Sagrado Corazón, pieza de notable calidad que también formará parte de la exposición “Amor a lo visible” de Córdoba.

Calvario Jesuita atribuido a La Roldana

Luisa Roldán (1652-1706), hija de un tiempo barroco y del afamado Pedro Roldán, buscó su independencia creadora con la firma de sus obras. La mejor heredera del taller paterno, trabajó tanto la madera como el barro cocido, desarrollando su labor entre Sevilla, Cádiz y la Corte madrileña. Su azarosa vida, en la que no faltaron episodios controvertidos como la huida del hogar paterno para casarse con Luis Antonio de los Arcos, controvertido miembro del taller de Pedro Roldán, tuvo numerosos altibajos propios de un tiempo de crisis barroco, manteniendo siempre una producción de alta calidad tanto en piezas de gran formato como en los grupos de barro cocido y en los belenes que realizó en su estancia final en Madrid.

Crucificado con santos jesuitas, grabado de Hieronymus Wierx

Escultora de cámara de la Corte, tanto de los Austrias, Carlos II, como de los nuevos Borbones, Felipe V, a pesar de alcanzar un gran reconocimiento social murió casi mendigando el precio de sus trabajos en las cartas dirigidas al monarca, todo un reflejo de la crisis económica en la España de 1700. A pesar de su amplio catálogo, es muy posible que no firmara muchas de sus obras de las primeras etapas de su vida. En los últimos años, la presencia de su obra en exposiciones internacionales ha motivado una notable revalorización de su obra, especialmente con su presencia en museos internacionales como el Metropolitan de Nueva York, que atesora alguna de sus últimas piezas en el mercado.

Sea obra suya, de taller o de algún autor posterior, el Calvario con santos jesuitas de barro cocido será uno de los numerosos atractivos de una exposición que promete ser una de las citas culturales del otoño en Andalucía.

Lienzo Alegoría Santos jesuitas, residencia Sagrado Corazón Sevilla

Manuel Jesús Roldán

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