Detalle del Santísimo Cristo de la Vera-Cruz / MIGUEL DORANTES

LEBRIJA

Cuando el Cristo de la Vera-Cruz de Lebrija procesionaba con sudarios

La hermandad recreó la forma en que el Santísimo Cristo de la Vera-Cruz procesionó durante tres siglos

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La evolución que siguen las hermandades de Semana Santa no afecta del mismo modo a todas las corporaciones. Algunas pueden quedarse en las mismas costumbres durante décadas, sin apenas experimentar cambios significativos que las hagan prácticamente irreconocibles de una generación a otra. Pero en otros casos, no solo se dan estas transformaciones sino que, además, se pierden irremediablemente en el tiempo. No obstante, hay iniciativas que sirven para recordar estas imágenes que la Semana Santa dio en tiempos pasados.

Es el caso del Santísimo Cristo de la Vera-Cruz de la hermandad homónima de Lebrija. En el año 2006, gracias una colaboración de la hermandad con el fotógrafo Miguel Dorantes, se recuperó una estampa que había sido la norma durante tres siglos. Ese cambio se realizó en los primeros compases del siglo XX, por lo que había algunos documentos gráficos en los que pudieron basarse para hacer la recreación del cambio que experimentó el Cristo de esta longeva hermandad.

Porque, al igual que sucede con las demás hermandades de Vera-Cruz repartidas a lo largo de Sevilla, esta de Lebrija tiene también mucho que ver con el periodo de la Reconquista, cuando Alfonso X exigió que todas las regiones reconquistadas tuviesen una hermandad de la Vera-Cruz. En el caso de Lebrija, 1253 fue el año en que las tropas cristianas recuperaron la ciudad, por lo que su origen podría estar ahí. Sin embargo, el primer documento que constata de forma fidedigna la existencia de la hermandad de la Vera-Cruz es de 1557, con la donación de unos terrenos para la hermandad.

Esto convierte a la hermandad de la Vera-Cruz en la más antigua en procesionar (y existir) en Lebrija. Lo hacía en el Jueves Santo, aunque finalmente su procesión tiene lugar en el Viernes Santo. En ella desfilan dos pasos. Tras el Señor, en su palio, procesiona Nuestra Señora de la Consolación. Se trata de una imagen que podría estar fechada en 1621, de autor desconocido. Hasta el nombramiento de Nuestra Señora del Castillo como patrona de la localidad, la Virgen de la Consolación era la imagen mariana con más devoción de Lebrija.

Nuestra Señora de Consolación / LEBRIJA DIGITAL

Santo Sudario y Potencias en la Cruz

Pero, sin lugar a dudas, la figura central de esta hermandad, la que fundamenta el pilar de fe de la Vera-Cruz de Lebrija, es el Santísimo Cristo de la Vera-Cruz. Es una imponente talla que fue donada a la hermandad en 1576. De autor anónimo, se especula con que podría ser una obra de Roque Balduque, ya que responde a características de este autor.

Es una imagen que, por su edad, ha experimentado muchos cambios y restauraciones, especialmente en el siglo XX. Una de las más importantes se realizó en 1949, ya que la talla del Señor experimentaba un fuerte deterioro por la polilla. Fueron José Rivera y José Hernández Díaz quienes se encargaron de arreglar una imagen que ya hacía varios años no procesionaba de la misma forma con la que se mantuvo durante trescientos años

Y es que gracias a la iniciativa antes mencionada, se pudo recuperar esa imagen clásica del Santísimo Cristo de la Vera-Cruz lebrijano, que dista en dos detalles significativos. El primero y más evidente es la presencia de un sudario de tela y velo. En el archivo documental de la hermandad se hace mención a varios de estos sudarios que iban alternándose en cada procesión, así como velos que se colgaban de la Cruz.

La recreación muestra cómo salía el Santísimo Cristo de la Vera-Cruz / MIGUEL DORANTES

La última imagen que puede corroborar esto se fecha en 1929. Es la última ocasión en la que se vio al Santísimo Cristo de la Vera-Cruz con uno de sus sudarios hasta el pasado 2016, cuando la hermandad y Miguel Dorantes se reunieron para recrear este momento. El resultado fue una vuelta al pasado de esta hermandad, una imagen que ni los más antiguos del lugar podrán recordar y que sirve para rememorar las épocas que ha vivido esta longeva hermandad.

Además, en la foto de 1929 se aprecia otro hecho singular: aparece el Señor en su Cruz, como no podía ser de otra forma, pero no es el Señor lo que ha cambiado en este caso, sino la propia Cruz. Porque justo en la cruceta se ve un juego de potencias con las que la Cruz realzaba su propio esplendor. Esto no se recogió en la recreación que realizó la hermandad.

La Cruz con sus potencias

Juan Luis Mármol

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