El Cristo de la Amargura de Carmona / JOSÉ RAMOS

CARMONA

Dos joyas de la imaginería en un marco urbano único en Carmona

El Cristo de la Amargura es una obra clave en la imaginería andaluza

Por  1:00 h.

La Semana Santa permite trasladarse en el tiempo, es un concepto manido, pero que en el Lunes Santo de Carmona se ajusta a la realidad con la procesión de la Hermandad de San Felipe. La talla de su crucificado con su paso se ajusta al marco urbano a la perfección. Todo se desarrolla en la misma estética. El Cristo de la Amargura se ejecutó a la vez que se trazaban las calles y las casas que el ponen fondo en el casco histórico de la localidad.

La Hermandad de San Felipe tiene un recorrido en el que se suceden las postales. La primera la salida desde el templo que le da nombre. La cofradía asoma por la puerta mudéjar del templo sobre la que se eleva su airosa torre fachada. Este uno de los templos más importantes del mudéjar andaluz y fue levantado en el siglo XIV con una reforma del siglo XV.

En el primer paso va el crucificado de la Amargura, una imagen clave para entender la evolución de la imaginería religiosa en Andalucía. Fue ejecutada en 1521 y se conoce su autoría por Jorge Fernández Alemán. Este dato la convierte en la imagen procesional documentada más antigua de Andalucía.

Es el eslabón que abre el paso desde el Gótico hasta el Renacimiento y fija un modelo que luego reproducen otras obras. Si en la fecha de ejecución de la talla, en buena parte de España, se ha impuesto ya el modelo renacentista en la estatuaria religiosa, en Sevilla el paso se retrasa por la existencia de figuras de gran prestigio apegadas a las viejas fórmulas, como Lorenzo Mercadante. Pero a partir de esta imagen se acrecienta el naturalismo, la humanidad de la imagen y el escultor comienza a dotarla de movimiento, con el escorzo del cuerpo y la caída de la cabeza. El diálogo conceptual y estético entre ambas concepciones se expresa de forma brillante en esta talla. El resultado es una imagen bellísima, que sobrecoge y llama a devoción.

Fue concebida para situarse en la viga del templo. Es decir, elevada sobre el elemento que separaba el altar mayor del resto de la iglesia. Esto explica una curiosidad de la imagen como es el menor grado de detalle que presenta la talla de la espalda. Formaba parte de un calvario que incluía una imagen de la Virgen y otra de San Juan, de las que se desconoce cuál ha sido su destino.

Va sobre unas andas ajustadas a su estética, de perfiles góticos realizada en madera de caoba, va en su color y con trabajo de talla de Manuel Guzmán Bejarano. Se ilumina con cuatro hachones. En el canasto figuran apóstoles y relieves de los pasajes de la Pasión, realizados por Alfonso Barraquero.

En el paso de palio figura María Santísima del Mayor Dolor, otra obra de gran valía artística. La gubió Hita del Castillo en 1762. Es una dolorosa de gran personalidad, con un rostro dulce y de gran belleza y que tiene la peculiaridad de llevar las manos entrelazadas. El paso está en proceso de ejecución. El palio realizado en terciopelo rojo lleva bordadas las bambalinas delantera y trasera. La hermandad ya tiene ejecutada una de las laterales, aunque no saldrá este año a la espera de poder lucir la próxima Semana Santa el conjunto completo.

Ambas joyas de la imaginería tienen un recorrido a la altura de su valía artística. Resulta impresionante la salida de los pasos de su templo. Desde aquí hace un recorrido por el casco histórico para buscar la prioral de Santa María, un templo con dimensiones de catedral y al que hacen estación de penitencia todas las cofradías de Carmona. Es muy emotivo el paso por las Hermanas de la Cruz.

El paso por el arco de la Puerta de Sevilla, es una de las grandes estampas de la Semana Santa andaluza. La estrechez del lugar, su belleza y la historia que atesora configuran una composición única. Aquí la imagen de Cristo pasa bajo un arco que fue levantado en la misma época en la que Jesús fue crucificado. Aún quedan más estampas por San Pedro y por la calle la Fuente y los momentos únicos de la subida por la cuesta que lleva a su templo.

El acompañamiento musical corresponde a la Centuria Macarena tras el paso de Cristo donde figura desde hace 15 años y a la Banda de Música Municipal de Aznalcázar tras la Virgen. El cortejo está formado por unos 300 nazarenos.

La labor de la corporación a lo largo del año es muy notable. Tienen cedido el histórico templo de San Felipe y son ellos los que se encargan de su gestión y mantenimiento. Su obra social incluye la atención a las Hermanas de la Cruz y las niñas que acogen y la ayuda al convento de las Descalzas. Además tienen un programa de acogimiento de niños bielorrusos afectados por el accidente nuclear de Chernobil. La hermandad tiene su propio taller de bordados.