Ángel pasionario del misterio de la Exaltación
Ángel pasionario del misterio de la Exaltación

El día que se bautizó la Roldana

La vida con final trágico y la profusa obra de la mejor escultora conocida del Barroco español, bautizada el 8 de septiembre de 1652

Por  0:40 h.

“En la ciudad de Sevilla, domingo ocho del mes de septiembre del año 1652, yo el licenciado Pedro Ambrosio de Poblete, cura de esta iglesia de la Señora Santa Marina de Sevilla, bauticé a Luisa, hija de Pedro Roldán y de Doña Teresa de Jesús, su legítima mujer, fue el padrino Juan Peral Crespo, vecino de la Magdalena, amonestele el parentesco espiritual, firmado ut supra Pedro Ambrosio de Poblete. Cura”

Virgen con el Niño, obra firmada por la Roldana, convento de las Teresas

Virgen con el Niño, obra firmada por la Roldana, convento de las Teresas

Son los términos recogidos por María Victoria García Olloqui, en los que se reflejaba el bautizo de Luisa Ignacia, la cuarta hija de Pedro Roldán y de Teresa, ya que habían nacido anteriormente Pedro, María y Francisca. Un documento que, afortunadamente, sobrevivió al incendio intencionado de Santa Marina en 1936 al haberse trasladado su archivo. Este documento confirmó la fecha de nacimiento de la escultora, que se suponía más mayor por una declaración de edad de la propia Luisa en su expediente matrimonial. Por esta razón, se repitió durante muchos años una fecha equivocada de nacimiento.

Portada de la iglesia de Santa Marina

Portada de la iglesia de Santa Marina

En el año 1652 Sevilla se recuperaba de la gran epidemia de peste que la asoló en 1649, con varios decenas de miles de muertos que convirtieron en un auténtico desierto poblacional muchas collaciones de la ciudad como las de Santa Marina, Santa Lucía o San Julián.

Pedro, el padre de Luisa, el mejor escultor de la Sevilla de la época, llegó a dirigir un importante taller de escultura. Probablemente, se trataba de uno de los grandes talleres europeos, centros de formación, de especialización y de creación a gran escala. Un auténtico monopolizador de la escultura barroca de la Baja Andalucía en la segunda mitad del siglo XVII. Luisa heredó apellido y talento para la escultura. Una mujer escultora en un siglo de hombres en el que tuvo una vida cinematográfica y que acabó siendo conocida  por el apellido paterno: la Roldana.

Ángel pasionario del misterio de la Exaltación

Ángel pasionario del misterio de la Exaltación

A pesar de su condición femenina, compartió desde muy pronto las inquietudes artísticas de su padre y participó en su taller de escultura desde muy temprano, primero en la calle de la Muela y luego en la collación de San Marcos, un taller propio en la plazuela de Valderrama. En muchas ocasiones es difícil distinguir su participación en las obras del taller, pero de sus primeros años sevillanos se dan como seguras numerosas tallas, como los ladrones del paso de misterio de la Exaltación, sus ángeles pasionistas o numerosos nacimientos, ángeles lamparero o imágenes del Niño Jesús que se difunden por iglesias, conventos y hermandades de Sevilla

En el taller paterno conocería a Luis Antonio de los Arcos, el que sería su futuro marido, un noviazgo que no gustó a su padre, que se opuso rotundamente a la boda al no ser de su agrado un escultor con mala fama en el cumplimiento de sus encargos. Luisa demostró su empeño saliendo del domicilio familiar y contrayendo matrimonio casi en secreto en el año 1671. Toda una rebeldía en la Sevilla del siglo XVII.

Ecce Homo, Cádiz

Ecce Homo, Cádiz

La joven pareja se estableció en el barrio de San Vicente en cuya parroquia se bautizaron y se enterraron sus cuatro primeros hijos. Todavía se conservan los recibos por las misas de alguno de ellos en la hermandad de San Vicente, de la cual su marido era miembro. Era el inicio de una vida marcada por la fama y por la desgracia, de una larga producción, muchas veces anónima o incluso con la firma del esposo. No obstante, se acabaría imponiendo la calidad técnica de una escultora que dominó la talla de madera y el manejo del barro cocido. Es decir, imprimió a sus obras el mejor dinamismo del Barroco pleno junto a un delicado sentido de la belleza

En 1687 continuó su carrera en Cádiz donde realizó algunas de sus mejores esculturas como el excelente Ecce Homo de talla completa o los patronos de la Catedral, San Servando y San Germán, en los que se anticipa a la estética del siglo XVIII. De la misma época se conserva la Virgen de la Soledad de la hermandad del Santo Entierro de Puerto Real, de enorme expresividad y cuyas formas hacen atribuir a la escultora obras de gran prestigio como la Virgen de la Estrella de Sevilla.

Nuestra Señora de la Soledad, Puerto Real

Nuestra Señora de la Soledad, Puerto Real

Una carrera que siguió en Madrid donde la familia se trasladó entre finales del 1689 o comienzos de 1689 buscando un mayor reconocimiento y progresión artística. Bajo el patrocinio de de Cristóbal de Ontañón, mecenas artístico y ayuda de cámara del rey, Luisa consiguió ser nombrada escultora de cámara del rey Carlos II el 15 de octubre de 1692.

Niño Jesús y San Juanito

Niño Jesús y San Juanito

Lo que podría entenderse como un culmen social no conllevó una estabilidad ni mucho menos definitiva, en una corte decadente, con numerosos problemas económicos y que pagaba mal y con insoportables retrasos. Así consta en las dramáticas cartas que la propia Luisa dirige a la reina Mariana de Neoburgo, en las que hace constar sus dificultades económicas para la mera supervivencia diaria. Todo ello, a pesar de la incansable producción de la artista, que trabajaba incansablemente en la realización de numerosas obras, desde los nacimientos y grupos en barro cocido, a las grande tallas como el Nazareno (hoy en Sisante, Cuenca) que el rey encargó para el Papa o el gran San Miguel Arcángel del Escorial, donde se suele identificar a Luisa en el rostro del arcángel que triunfa sobre el demonio (identificado como su marido). El Bien frente al Mal.

Nazareno de Sisante, Cuenca.

Nazareno de Sisante, Cuenca.

Las dificultades económicas no cesaron ni con el cambio de dinastía en 1700, Luisa también fue nombrada escultora de cámara del rey Borbón, Felipe V, pero su partida de defunción de 10 de enero de 1706 en la parroquia de San Andrés de Madrid no deja lugar a dudas: una días antes había firmado una vergonzante “declaración de pobreza”.

San Miguel Arcángel, monasterio de El Escorial

San Miguel Arcángel, monasterio de El Escorial

Difícil final para la mejor escultora conocida del Barroco español, con una obra que se puede rastrear no sólo en España sino en piezas documentadas que se conservan en Museos de Nueva York, Los Ángeles, Londres o Berlín.

Luisa Roldán, Cristo confortado por los ángeles, Metropolitan Nueva York

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Manuel Jesús Roldán

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