Cerradura de la capilla sacramental de la Exaltación en Santa Catalina / ABC

SANTA CATALINA

El párroco de Santa Catalina niega darle las llaves a la Exaltación de sus capillas

Reconoce el cruce de cartas entre hermandad y párroco pero alude no poder darles «todo lo que ellos pedían, como si fueran propietarios de todo el templo»

Por  1:47 h.

Las relaciones entre la hermandad de la Exaltación y la cúpula parroquial de Santa Catalina no son las mejores desde que este templo se reabriera casi 15 años después de su cierre, el pasado 25 de noviembre de 2018. Al menos, así lo dan a entender las últimas noticias conocidas por este medio entre las que destaca el cruce de cartas entre la junta de gobierno de la corporación de penitencia y el párroco del templo, Francisco José Blanc Castán. En la misiva, los del Jueves Santo solicitan por escrito -tras algunos intentos verbales- las llaves para acceder directamente a sus capillas e inmuebles que se encuentran en el interior del templo, entre los que se encuentran: una sala capitular, la capilla donde reciben culto los titulares y la fastuosa capilla sacramental. Ante esta petición, el propio Blanc ha contestado con una negativa a esta petición, facilitando a la hermandad únicamente las de entrada a la primera de ellas.

Este hecho ha provocado el malestar entre los miembros de la corporación del Jueves Santo que aún no pueden acceder a sus estancias en el interior del templo. Ante este hecho, el párroco reconoce que «ha habido una carta», pero declara a ABC de Sevilla que «yo no le puedo dar todo lo que ellos pedían como si ellos fueran propietarios de todo el templo. Lo que sí puedo darles es la de sus propiedades, pero no por ejemplo la de otros sitios. Ya les he dicho que sí al 66% de las cosas; a las restantes, el secretario y canciller general de la Archidiócesis, Isacio Siguero, dijo que no».

Por su parte, el párroco ha entregado a la hermandad las llaves de acceso a la puerta que da a la calle Alhóndiga (llamada de San Pedro y por donde salen los pasos) para poder comunicarse con su sala capitular «que es a lo que tienen derecho», pero no al resto del templo, que es donde tiene esta corporación sus estancias, algunas desde 1702 y otras, como la capilla sacramental desde la fusión de 1964. «Si tienen que entrar a otro espacio del templo, hay una alarma y tienen que avisar para quitarla. Cuando nos lo han dicho, es el acólito mayor o sacristán el que les abre y les cierra la puerta», recalca Blanc a ABC de Sevilla. Así, recuerda en estas declaraciones un último episodio vivido con hermanos de la Exaltación: «Como ejemplo, el otro día se quedó abierta la puerta de San Pedro y tuve que ir yo a cerrarla».

Por otro lado, recalca la figura del vicario arzobispal, Teodoro León, en todo esta situación respecto al control de Palacio sobre el templo: «Es un hombre muy servicial, pertenece a las hermandades, él facilita todo lo que sea».

Vista de la capilla sacramental de Santa Catalina, propiedad de la Exaltación / JAVIER COMAS

Las relaciones en la parroquia y los conciertos

«No he prohibido nada ni he aconsejado nada, hago lo que me pide el palacio Arzobispal», así de tajante se mostró al referirse a su relación con las hermandades y las actividades que estas corporaciones desarrollan en el templo. Como ejemplo, pone la reciente restauración del Cristo de la Exaltación en la propia capilla de la hermandad: «Me pidieron restaurarlo dentro de la capilla y no hubo problemas, además de colocar el San Juan y la Virgen de las Lágrimas dentro de la capilla sacramental; me pareció estupendo. Han terminado de hacer la restauración y lo han vuelto a poner en su lugar, por eso creo que se ha facilitado todo».

Del mismo modo, el párroco quita peso a la situación: «Nos reunimos una vez al mes con la conferencia de hermanos mayores y con José Luis García Rufo, el hermano mayor, me llevo bastante bien. No podemos tomar muchas decisiones porque todo está en manos del arzobispado. Cualquier evento, excepto la liturgia, está en sus manos».

Todo ello entra en otro de los contextos de protesta de la corporación del Jueves Santo respecto a no permitir la realización de tres conciertos en la pasada Cuaresma en el interior del templo: la presentación en Sevilla de la Banda de Cornetas y Tambores del Paso y Esperanza de Málaga, otro de la Municipal de Arahal y un tercero con el Coro del Ateneo de Sevilla. Ante esto, Blanc comenta que «todas las actividades (sociales, culturales y litúrgicas) hay que solicitarlas a Isacio Siguero y a Marcelino Manzano (delegado de hermandades). Yo no tengo esa autoridad, ni el 100% de responsabilidad. En esos casos, pidieron un concierto de carácter cultural para presentar la banda de música de Málaga a lo que Palacio contestó que no, ya que era una actividad cultural y no litúrgica. Les ofrecí hacerlo en San Román y al final tampoco se hizo ahí. La idea del Arzobispado es que las actividades litúrgicas se hagan en Santa Catalina y el resto de actividades culturales, o de otra índole, se puedan hacer en los otros templos que pertenezcan a la parroquia». Esta situación, según fuentes de la Exaltación, entra en conflicto con el pregón del Carmen de Santa Catalina del pasado 11 de julio celebrado en el templo y en el que puso la música la Asociación Musical de La Algaba. Ante esto, el párroco contesta que «la hermandad del Carmen pidió hacer una exaltación a la Virgen del Carmen por el 45 Aniversario, como tenía un carácter cuasi litúrgico, palacio permitió que se hiciera».

 

Capilla de la Exaltación en Santa Catalina presidida por sus titulares y enmarcada por los ángeles de La Roldana / JAVIER COMAS

«Ya tendría que estar terminada la entrega»

Restricciones en actividades y gestiones que son justificadas, según Blanc, en que la iglesia aún no ha sido entregada del todo por el arzobispado a la parroquia desde la finalización de las obras. «Llevamos tres años con normas en San Román y Santa Catalina. Hablamos con sus hermanos mayores una vez al mes. Hay ciertas normas establecidas como no clavar nada en la pared, en los retablos o colaborar en los costos de mantenimiento. Las normas ya están establecidas. Me llama la atención que se escriba que yo me llevo mal con ellos porque en San Román ha habido una gran relación». Por ello, el párroco es claro: «Ya tendría que estar terminada la entrega. Están en las últimas  negociaciones de fin de obra. Creo que al final de verano ya estaré yo de coordinador, pero las normas ya están puestas».

Por su parte, la hermandad de la Exaltación, en la figura de su hermano mayor, no ha querido dar su versión de los hechos a este medio de comunicación. La corporación del Jueves Santo es propietaria del 11,1% del suelo de la iglesia.