Sergio Sopeña, candidato a hermano mayor de la Esperanza de Triana

Entrevista

«No se acaba el mundo con un cambio de orden en la Madrugada»

El candidato a hermano mayor de la Esperanza de Triana Sergio Sopeña cuenta sus proyectos de cara a las elecciones de este miércoles

Por  0:16 h.

-¿Por qué debe ser usted el hermano mayor?

-Me encuentro preparado para dar un servicio a los hermanos, tengo una juventud madura y experiencia. Nadie me obliga ni nadie viene a buscarme, con lo cual no me veo forzado. Y tengo un proyecto basado en tres ideas fundamentales: una hermandad participativa y más comprometida con la labor asistencial;la defensa de nuestra identidad propia, de la que debemos estar orgullosos de ser tal y como somos, una hermandad fiel a sí misma y que nunca ha mirado a otro sitio. Y, en tercer lugar, porque tengo un equipo que me respalda y que tiene distintas sensibilidades.

-¿Qué le hace falta a la Esperanza de Triana?

-Principalmente, participación. Que el hermano se sienta que trabaja para la hermandad y orgulloso de su trabajo.

-¿Por qué no suele haber listas únicas en su hermandad?

-Yo puedo responder por estas elecciones. Hay dos candidaturas, dos formas de ver la hermandad que han podido entenderse perfectamente. Yo en su día cité a mi amigo Juan Antonio Rodríguez Vicente y le propuse ir en una misma candidatura donde él viniera de teniente y que él y yo buscásemos al equipo. Él me dijo que fuera yo quien me incorporase a su candidatura como primer consiliario y que él en ese momento tenía diez nombres que eran inamovibles. En una segunda reunión, le insistí en que viniera de teniente conmigo y sin condiciones iniciales. Él me propuso que pidiera una dispensa a la autoridad eclesiástica para poder seguir de teniente. Entonces, le propuse que aceptara ir de teniente y dentro de tres años se presentase de hermano mayor, pero me dijo que no tenía la juventud que yo tengo y que no podía esperar.

-¿Cree que es necesaria tanta parafernalia en las elecciones de una hermandad?

-Yo no lo definiría así. Creo que hay que avanzar con los tiempos y utilizar todo instrumento de comunicación que nos pueda llevar a todos los hermanos. No podemos ser inmovilistas.

-¿Qué proyectos patrimoniales tiene intención de acometer?

-El principal es el de la participación de los hermanos, que es el mayor patrimonio que tiene la hermandad. Estoy orgulloso de los colectivos de la hermandad. Una de las fortalezas es la integración de los mismos. Si hablamos de proyectos materiales, mi segundo proyecto patrimonial es la adecuación artística integral de la capilla de los Marineros. Queremos convertirla en un referente devocional a la Virgen. Así, haríamos unos lienzos para los altos de la capilla que reflejen la vida de la Virgen y unos ángeles lampareros. Respecto a otros proyectos, está la recuperación de enseres de gran valía en desuso como una túnica antigua del Cristo y un estandarte. También, la restauración del paso de Cristo, que no necesita un dorado, sino una revisión estructural. Lo que sí queremos es rematar el paso sustituyendo unos ángeles atlantes de menor valía que el resto.

-¿Necesita la Virgen una restauración?

-No, si bien eso no es óbice para establecer una revisión anual del estado de ambas imágenes.

-¿Vería en un futuro a la hermandad en otra sede más acorde con su tamaño?

-El futuro de la hermandad lo veo donde quieran sus hermanos. A mí me gustaría un templo de mayores dimensiones, pero hay que ser realista. Actualmente, nuestra sede, de la que tenemos que sentirnos orgullosos, es la capilla de los Marineros. Desde 1815, nuestros antecesores han luchado mucho por tener este templo. Claro que me gustaría que fuera mayor y artísticamente más rico. Por eso lo llevo en el proyecto. Si saliera la posibilidad de San Jacinto, aceptaré cualquier decisión que tomen los hermanos.

-¿Cómo están las relaciones con Santa Ana?

-No están en un estado óptimo. Últimamente estoy contento porque veo cómo personas que han propuesto en cabildo en los últimos años dejar de ir a Santa Ana a celebrar los cultos, ha cambiado de opinión. Estas posturas radicales se han ido suavizando y eso hace que estemos más cerco. A mí, personalmente, me unen unas excepcionales relaciones con mi parroquia. A nivel de la hermandad, eso sí, hay que mejorarlas, porque es nuestra casa y tenemos que sentirnos a gusto cuando vamos.

-¿Cambiaría algo de la cofradía en la Madrugada?

-Yo lo único que le cambiaba año tras año son las flores para que no se marchiten. Me encanta la Esperanza de Triana tal y como es. Estoy orgulloso de todos sus excesos, de su estación de penitencia, de su forma de andar, de la labor asistencial, las flores… Tenemos los mejores capataces de Sevilla y que han hecho el mejor grupo humano de costaleros. Lo mismo ocurre con las bandas.

-¿Cuál cree que es la solución global a la Madrugada?

-No se puede soportar la pérdida de dignidad del cortejo, que se ha perdido actualmente por los parones. La Esperanza de Triana es la hermandad más sacrificada de la Madrugada desde hace más de cien años. Hay que recordar la sentencia que existe en la que se reconoce su derecho a ser la cuarta. A lo mejor actualmente, el bien común es otro, pero siempre manteniendo la solidaridad con el resto. No salimos solos. Habría que reconsiderar el orden de la Madrugada. Otra solución podría ser el adelanto de la jornada. No nos puede dar miedo a cambiar. A la Esperanza de Triana se le cambió el sitio hace más de un siglo y sigue creciendo. No se acaba el mundo por un cambio de orden.

-¿Estaría dispuesto a que su cofradía aumentara el recorrido hasta la Plaza Nueva a la ida?

-La Esperanza de Triana ha sido un ejemplo de solidaridad. Ya da un rodeo. Hemos renunciado no sólo a nuestro sitio histórico y al itinerario, que es por Mutillo y O’Donnell. ¿Podemos repartir el esfuerzo entre los demás? No estoy cerrado a nada. Si queremos resultados diferentes tendremos que hacer cosas diferentes.

-Dígame tres proyectos fundamentales que va a poner en marcha, más allá del patrimonio o la cofradía.

-Para los niños queremos ofrecer catequesis de comunión, una escuela del nazareno y crear unos tramos específicos en la cofradía, con un servicio médico. Respecto a los jóvenes, cuyo nivel de formación actual es maravilloso, no queremos dirigirlos. Por su parte, queremos diferenciar la caridad paliativa del centro de apoyo infantil. La primera, que es la que hay que hacer con el hermano o el devoto con necesidades, debe comprometerse más. Queremos aumentar en el transcurso del trienio en torno a un 33% en el gasto de la caridad paliativa. Llevamos una idea novedosa que sería devolver un porcentaje de la cuota a los hermanos que acrediten su situación de desempleo. Con respecto al centro de apoyo infantil, hay que realizar el traslado efectivo y aumentar un 15% el número de plazas. Queremos crear una unidad específica para adolescentes. El proyecto estrella será el de la bolsa asistencial. Y, también, lanzar una campaña de comunicación para que los hermanos conozcan la labor del centro.

-¿Algún mensaje que quisiera lanzarle a los hermanos?

-Que sean los hermanos quienes decidan el futuro y el modelo de hermandad que quieren. Si les ilusiona una hermandad participativa, más comprometida con la bolsa asistencial y con identidad propia, cuento con su apoyo.

Javier Macías

Javier Macías

Coordinador en Pasión en Sevilla
Redactor de ABC. Coordinador de Pasión en Sevilla