Félix Ríos, el hermano mayor del Gran Poder / JUAN FLORES
Félix Ríos, el hermano mayor del Gran Poder / JUAN FLORES

ENTREVISTA

Félix Ríos: «El Gran Poder no ha buscado nunca el cambio de itinerario»

El hermano mayor del Gran Poder considera que el regreso por Cuna para este año responde a la ampliación de horarios de otras cofradías del día

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Félix Ríos es el actual hermano mayor de la hermandad del Gran Poder. La reorganización de la Madrugada ha manifestado la crispación entre algunas cofradías de esta jornada y la dificultad, tras un año de reuniones de las seis cofradías que la forman. Esta circunstancia provocó la dimisión de su delegado, Francisco Vázquez Perea. Tras llegar a un principio de acuerdo a dos años, ya con Carlos Bourrelier como delegado, las hermandad del Jueves Santo no ven correcto el adelanto horario de la Madrugada hacia delante, lo que provocó pedirle al vicario que no firmara la reorganización de la jornada.

–¿Cómo analiza los cambios aprobados recientemente en la Madrugada?

–Los análisis habrá que hacerlos a posteriori, pero me va a permitir matizar algunos comentarios oídos y leídos, rayanos en lo irrespetuoso, que parecieran querer fomentar enfrentamientos entre hermandades. Vaya por delante el asumir el fracaso colectivo de las seis hermandades en la gestión de este proceso; cada uno, en su examen de conciencia, sabrá que cuota parte de responsabilidad le cabe. Dicho lo cual, conviene aclarar que la causa de la reordenación de la jornada no es en absoluto el empeño de ninguna hermandad por cambiar su itinerario, sino la legítima petición de algunas hermandades de incrementar sus tiempos de paso, al entender que los actuales son insuficientes y conllevan sacrificios inasumibles para sus nazarenos. Y es esa ampliación de horarios, al repercutir en los cruces entre hermandades, la que inevitablemente conduce a una modificación de los itinerarios, no al revés. Repito: es el incremento de tiempo a quienes lo piden lo que obliga a variar itinerarios. En lo que a la hermandad del Gran Poder concierne, ni hemos pedido más horario, ni hemos buscado un cambio de itinerario, nunca, pese a que creo que nos hubiera asistido, como mínimo, el mismo derecho que a cualquiera. Hemos estado a disposición de las hermandades que han pedido mayor tiempo de paso, incluso cediendo a otros parte del que nos corresponde, ahí están los números. Pero lo que no puede suceder es que esos incrementos horarios conlleven el que las duras condiciones de nuestro regreso, las que venimos padeciendo los últimos cincuenta años en beneficio de la jornada, se vean agravadas, añadiendo otros treinta minutos más al retraso de cuarenta que en la actualidad soportamos. Si de ahí nace que un año tengamos que ir por Cuna, iremos por Cuna. Que otro por el Postigo, pues otro por el Postigo. A nada nos hemos negado, a pesar del rodeo, para el que el calificativo de inmenso se me quedaría inmensamente corto, que en tiempo y espacio nos supone este último itinerario. Lo que nunca vamos a hacer y nunca hemos hecho, es pedir sacrificios al resto de hermandades, menos aún desproporcionados, sin aportar el propio. Y creo que en la solución final, todos hemos sido más o menos congruentes con este planteamiento.

–¿Cuál de los dos itinerarios de vuelta de su cofradía aprobados considera más adecuado?

–Cada uno tiene sus ventajas e inconvenientes. Resumiendo, pudiéramos decir que a priori, el regreso por Cuna es mucho más agradecido para nuestros nazarenos, que entrarán una hora antes, y el del Postigo, para la comodidad de quienes acuden a ver a nuestra cofradía. No hablo aquí sólo de los devotos –habiendo por supuesto muchos entre quienes acuden al encuentro del Señor esa noche-, porque estoy convencido de que gran parte de los que no faltan un solo viernes a su cita en la plaza de San Lorenzo no salen a la calle en la Madrugada. Es más, no cambiarían uno solo de esos viernes por la salida del Viernes Santo. Y quienes van detrás de Él lo harán vaya por donde vaya. Nuestra hermandad, y su junta de gobierno, es plenamente consciente del difícil equilibrio que ha de guardar siempre entre los hermanos y los devotos del Señor, y la cuestión de los itinerarios incide en ese equilibrio. En cualquier caso, no podremos pronunciarnos definitivamente hasta que no hayamos discurrido por el primero de ellos. Y siempre contando con el resto de hermandades de la jornada.

– ¿Es posible una solución global para la Madrugada? ¿El orden histórico podría ser la solución?

– Posible sí, pero para ello es necesario sentarse a hablar con espíritu abierto y generoso, sin posiciones inamovibles. Sobre todo, con mucho amor a la Semana Santa. En cuanto al orden histórico, ¿qué significa histórico? Si se refiere al mantenido a lo largo de la historia, el actual lleva inalterado, en cuanto a las tres primeras cofradías, desde 1777, fecha en la que la hermandad del Gran Poder se incorpora a la Madrugada por delante de la hermandad de la Macarena –aun siendo ésta más antigua en la jornada, eso está fuera de discusión- por mera conveniencia de ambas al estar ésta última más lejos de la Catedral, y así han procesionado siempre. Contra lo que comúnmente se cree, la Concordia no alteró ningún orden, sino que vino a suspender –y digo suspender- un pleito entre ambas corporaciones, al ponerse en cuestión tras un incidente en 1902, si por prescripción, una había ganado o no el derecho sobre la otra. Pero más allá de pleitos y derechos, lo mejor de la Concordia son las entrañables relaciones que ambas hermandades han construido en base a ella. ¿Quiere alguien acabar con eso? Y en el orden práctico, decía acertadamente un hermano mayor en una de nuestras reuniones, que no podemos aferrarnos a lo que hacíamos hace cien o doscientos años cuando nada tienen que ver las condiciones y los problemas de hace cien años y los de ahora. Si la hermandad de la Macarena quisiera hoy adelantar su lugar, con independencia de otros problemas de cruces que se plantearían, habría de salir a las diez de la noche. ¿Quién quiere eso? La misma reflexión es válida para la segunda parte de la jornada, con tres hermandades que se incorporaron creo que en el lapso de tres años, entre 1889 y 1891, y un orden inalterado desde principios del siglo XX. ¿De verdad hay base «histórica» para disputas? Creo que la Semana Santa de hoy, y la Madrugada de hoy, respetando el núcleo de nuestra tradición y nuestra costumbre, ha de resolverse con criterios de hoy, y estos no han de ser otros que aquellos basados en la solidaridad y el cariño entre hermandades. Que somos eso, hermandades, y no otra cosa, a pesar de que a veces parezcamos empeñados en olvidarlo.

–¿Cree usted segura la Madrugada?

–Si yo no confiara plenamente en la buena labor de todos aquellos que tienen encomendada la organización de nuestra Semana Mayor –Ayuntamiento, Consejo de Cofradías, las fuerzas de seguridad muy especialmente, etc.– tenga por seguro que no pondríamos a la cofradía en la calle. Creo que la Madrugada es todo lo segura que puede ser, y en todo caso, ni más ni menos que cualquier otra jornada de la semana, algunas de las cuales, en mi experiencia de muchos años viendo cofradías a pie de calle, me parecen hasta más complicadas. Me gustaría lanzar un mensaje de tranquilidad y confianza en nuestras autoridades respecto de la seguridad.

–¿Qué opinión le merece la oposición de las hermandades del Jueves Santo a la ampliación de la Madrugada?

–En mi humilde criterio, y desde el respeto a ese monumento construido por la ciudad a lo largo de siglos que es en toda su extensión el Jueves Santo en Sevilla, pediría a sus hermandades que entendieran que lo que nos gustaría a las hermandades de la Madrugada, especialmente a las tres primeras, es retrasar nuestra salida, no adelantarla. Desde luego con esta ampliación creo que hemos alcanzado el límite. Pero es una cuestión de ineludible necesidad, de supervivencia, so pena de que se quiera convertir a la Hermandad de los Gitanos, que bastante retraso asume ya este año, en una hermandad del Viernes Santo.

Supongo que son además conscientes de que, tiempos de paso en la mano, cuentan con una situación privilegiada respecto, no ya a la Madrugada, sino a cualquier otra jornada de la semana. Pero cofradías clásicas las hay todos los días, hasta en la Madrugada. Por último convendría recordar, que los últimos estrechamientos del margen entre ambas jornadas se han debido a decisiones unilaterales del Jueves Santo alargando su final en Campana: veinte minutos en 2011, cinco en 2013 y otros cinco en 2015, en decisión previa a los acuerdos de la Madrugada, de la que también supimos por la prensa, como en los anteriores. ¿Alguien ha oído a alguna hermandad de la Madrugada protestar alguna vez? El Jueves Santo es el día del amor fraterno; yo pediría a sus hermandades que miren con ojos fraternos a sus hermanas de la Madrugada, y estoy seguro de que así lo harán.

[Sigue leyendo la segunda parte de la entrevista a Félix Ríos]