Los dos hermanos mayores posan con los cuadros conmemorativos / A.F.

UTRERA

El hermanamiento de la Virgen de Consolación de Utrera y la hermandad de la Sed

Las dos entidades cofrades, unidas por «la del barquito en la mano», han culminado cinco décadas de estrecha relación

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La Virgen de Consolación, una devoción a lo que los marinos que volvían de surcar el océano Atlántico le rezaban para agradecerle su protección, ha servido de nexo de unión desde hace casi cincuenta años entre las entidades de la hermandad de la Virgen de Consolación de Utrera y La Sed de Sevilla, que el pasado 3 de febrero culminaban su hermanamiento con un acto oficial.

Como no podía ser de otra manera, el acto en el que se han hermanado estas dos corporaciones religiosas, se ha celebrado en el santuario de Consolación de Utrera, donde tenía lugar una eucaristía, en la que las dos hermandades se entregaron dos cuadros conmemorativos y se procedió a la lectura del acta de aprobación por parte del Arzobispado.

La estrecha relación entre estas dos hermandades comenzó en el año 1972, cuando la hermandad de la Virgen de Consolación de Utrera –donde ocupaba entonces el cargo de hermano mayor Salvador de Quinta Rodríguez-, le entregó a la corporación sevillana una imagen de la patrona de Utrera, que como comentó el hermano mayor de La Sed, José Cataluña: «desde entonces nos acompaña, primero en nuestras salidas procesionales que hacíamos los Viernes de Dolores, y posteriormente los Miércoles Santos. La relación que entonces se inició se acentuó años más tarde, con Salvador de Quinta Garrobo como hermano mayor».

Telmo Sánchez, el hermano mayo de la Virgen de Consolación de Utrera, explicó en el acto que «la hermandad de la Sed, a partir de ahora, pertenece también a la historia de Utrera. Y tenéis la responsabilidad de repartir el bendito consuelo por todos los rincones de Sevilla. Cuando realicéis vuestra estación de penitencia, vais a llevar un trozo de Utrera, de su historia y de su corazón, que está en Consolación».

Joaquín Reina, el rector del santuario de Consolación, fue el encargado de presidir esta emotiva eucaristía religiosa, en la que se ha sellado de manera oficial una relación más que consolidada y donde intervino el coro «Madre de la Iglesia», perteneciente a la hermandad de La Sed y que se cerró con una foto para la historia con representantes de las dos entidades.