La Hiniesta el Domingo de Ramos de la Semana Santa de Sevilla. Foto: Vanessa Gómez
Los titulares de la Hiniesta en San Julián / ABC

«Hiniesta» de Peralto cumple 75 años

Se trata de la primera marcha de una trilogía que José Martínez Peralto le dedica a su hermandad de la Hiniesta

Por
Actualizado:

La marcha de José Martínez Peralto, «Hiniesta» cumple 75 años. El 25 de marzo de 1945, día de la Encarnación, sonó por primera vez esta composición en la hermandad de San Julián, siendo interpretada por la Oliva de Salteras, formación que estuvo vinculada hasta los años sesenta del siglo pasado con esta hermandad.

La composición, de 4 y minutos y 13 segundos, es una de las marchas más conocidas del patrimonio musical de la hermandad de la Hiniesta. Es interpretada por primera vez cada Domingo de Ramos antes del inicio de la estación de penitencia, en concreto cuando el paso del Cristo de la Buena Muerte se levanta en el interior de la parroquia de San Julián, para ser movido de ubicación en el interior del templo para que pueda salir la cofradía.

Se trata de la primera obra de la trilogía que Peralto le dedicó a su hermandad, que continuó con «Cristo de la Buena Muerte» y «Nuestra Señora de la Hiniesta». Hizo una cuarta, «Hiniesta coronada», elaborada en 1959, pero no se estrenó al posponerse la coronación, siendo dedicada más tarde a la Vera Cruz de Olivares.

José Martínez Peralto

José Martínez Peralto, otro de los grandes músicos que compuso grandes piezas para la Semana Santa. Natural de Sevilla. Vivió entre finales del XIX y gran parte del siglo XX (18-8-1898/28-2-1974). Su residencia estaba situada en la céntrica calle Murillo, en la feligresía de la Magdalena.

Tenía especial vinculación con la hermandad de la Hiniesta, en donde ocupó varios cargos de la junta de gobierno. Con Miguel Mata inició sus estudios y participó como violinista en la orquesta de Manuel de Falla. Actuaba en sesiones de cine mudo y reuniones de altas sociedad, así como en las propias corporaciones de Sevilla.

Un gran aficionado a los toros, por lo que compuso «Serva la Bari», pieza que solía interpretarse en el paseillo en la Real Maestranza de Caballería al inicio de cada corrida. Junto a las marchas que le dedicó a su hermandad, destacan también otras como «Virgen del Subterráneo», «Virgen del Amparo», «Esperanza Trianera», «Madre de Dios», «Madre de la Oliva», «Virgen de la Soledad»  o «Purificación».