José María Calderón junto a la recién restaurada Virgen de la Sede, una destacada imagen gótica fernandina / A.H.

LEBRIJA

José María Calderón se vuelca en recuperar el patrimonio histórico de Lebrija

El joven historiador del arte ha participado en las últimas tres restauraciones de imaginería religiosa llevadas a cabo en la ciudad

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En sintonía con el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), que considera que la conservación del patrimonio «no supone simplemente la permanencia de la materia de los bienes que lo integran, sino que debe conllevar ante todo la preservación de un conjunto de valores que son los que en último caso justifican su trascendencia, pues mientras que unos tienen soporte directo en su propia realidad física otros, como los históricos, simbólicos o afectivos, son en mayor o menor medida inmateriales, pero no por ello resultan menos importantes a la hora de su consideración como bienes de la colectividad», el joven lebrijano historiador del arte José María Calderón ha emprendido una carrera profesional que tiene como uno de sus puntos fuertes la recuperación del patrimonio artístico de Lebrija.

José María Calderón con 30 años de edad ya ha participado en los equipos profesionales que han trabajado las últimas actuaciones en materia de conservación y restauración sobre imaginería religiosa que se han llevado a cabo en la ciudad, como las realizadas en el Cristo de la Vera Cruz, en la Virgen de la Consolación y la más reciente sobre la Virgen de la Sede, una imagen datada entre los siglos XIII y XIV de estilo gótico, de las llamadas «fernandinas» como la Virgen de los Reyes o la de Valme.

Esta última intervención la ha llevado a cabo en coordinación con el conservador y restaurador de bienes culturales David Triguero, extremeño afincado en Sevilla, a petición de las monjas concepcionistas en cuya clausura del Monasterio de la Inmaculada Concepción de Lebrija se encuentra la imagen. Los trabajos han sido particulares del equipo Triguero-Calderón.

Los trabajos sobre la imagen fernandina de la Virgen de la Sede han contado con diversos análisis físicos incluido una tomografía axial computerizada (TAC) y la investigaciones sobre características mineralógicas y composición química de los pigmentos y materiales por parte del grupo Patrimonio, Tecnología y Mediambiente que dirige Pilar Ortiz, de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla.

«Siempre es bueno que se investigue el patrimonio, que se conozca su valor histórico intangible», comenta convencido José María Calderón a ABC destacando que «es parte de la historia de la ciudadanía y nunca está de más conservar el patrimonio e investigarlo». El historiador del arte apuesta de forma decidida por la «transferencia de conocimiento», que conlleva la publicación de lo investigado y restaurado, la realización de conferencias y la difusión en los medios de comunicación, redes sociales y entre la comunidad científica, precisamente la tercera fase que queda por cumplimentar del proyecto de restauración y conservación de la Virgen de la Sede.

Asegurando que los objetos patrimoniales históricos «no se pueden valorar económicamente, ya que siempre estarían por debajo de su valor histórico intangible», Calderón afirma que «Lebrija tiene mucho patrimonio por descubrir, es una gran desconocida en patrimonio monumental y mobiliario que se encuentra entre Sevilla y Cádiz centros universales entre los siglos XVI al XVIII».

Para el historiador, el patrimonio histórico lebrijano «no es conocido y no está valorado a pesar de contar con varias imágenes de Ignacio López, Alonso Cano, Roque Valduque y dos vírgenes fernandinas, la de la Sede y la del Castillo».

Sin embargo, José María Calderón sí respalda la afirmación de que en los últimos años se ha producido un sustancioso avance en cuanto a concienciación ciudadana y de las administraciones sobre la importancia del patrimonio histórico, «sobre todo porque ha pasado a ser considerado un activo para el desarrollo económico de las poblaciones», señala.

Para Calderón «en Lebrija sí existe gran conciencia de conservación por parte de los propietarios, pero la Administración pública no apuesta tanto debido, supongo, a dificultades presupuestarias». El historiador defiende un plan integral del patrimonio histórico lebrijano que también se oriente hacia el turismo.