Lourdes Fernández González Restauradora de Tejidos del IAPH / IAPH

«La conservación del patrimonio textil también sufre el intrusismo»

Entrevista con Lourdes Fernández, restauradora de patrimonio textil del IAPH

Por  3:14 h.

A su dilatada trayectoria en el campo de la conservación y restauración del patrimonio textil, Lourdes Fernández añade una especial capacidad didáctica y una indudable pasión por su trabajo. Por sus manos han pasado piezas excepcionales del patrimonio textil andaluz, un arte muchas veces desconocido y no suficientemente valorado. Acostumbrada a deslumbrar con el trabajo de sus manos, sus palabras en esta conversación tienen el interés con el que mima hasta el último de los hilos en su trabajo diario.

-Los titulares se suelen dirigir hacia la madera policromada o hacia los grandes lienzos históricos, pero el textil parece quedar siempre en un segundo plano. ¿Es la ignorancia del desconocedor o la carga de una consideración que viene de antiguo?

-Tradicionalmente es cierto que se han tenido más en cuenta las obras pictóricas y escultóricas, siendo los textiles las piezas que quedaban relegadas a un segundo plano y por las que se ha manifestado, en general, un menor interés y consideración. Esta situación se genera por la función de uso de estas obras, incluso por su carácter doméstico, que les resta valor cuando no se les reconoce la categoría de obras de arte. Pienso que actualmente se ha avanzado y la tendencia ha cambiado o por lo menos eso percibimos, no sólo por la demanda de propietarios interesados en conservar sus piezas textiles, sino también por los numerosos alumnos que se decantan por esta especialidad. La labor de restauración de tejidos, la proliferación de talleres de bordados, las presentaciones de piezas de nueva creación o de resultados de intervenciones, han permitido que se genere un interés en el público general por el textil, que lo ha elevado al nivel de las demás artes. A todo ello hay que unir los diversos medios y redes sociales, que en la actualidad favorecen la difusión de estos trabajos, sobre todo dentro del ámbito cofrade.

Capa pluvial del emperador Carlos V tras su intervención / IAPH

-Dice el refrán que no hay puntada sin hilo, pero la labor de conservación de una pieza que llega al IAPH comienza y termina sin hilos en las manos. Cuéntenos cuál es ese proceso…

-La primera operación que hay que realizar en toda intervención sobre un bien patrimonial es un reconocimiento del estado de conservación del objeto y de las condiciones ambientales en las que se conserva. Se procede a un exhaustivo estudio de los materiales constitutivos y las técnicas de ejecución, que se obtienen mediante examen óptico y de análisis de carácter físico, químico ,biológico o exámenes por imagen, elegidos prioritariamente entre aquellos no destructivos. Estos estudios son realizados por expertos en las distintas áreas del conocimiento. Toda esta información orienta la intervención en la dirección justa y permite la redacción, según proceda, de la propuesta de intervención o del proyecto de conservación, que es la piedra angular de la intervención y que describe la estrategia para la restauración a partir de opciones técnicas apropiadas y organizadas en un proceso cognitivo. Tras esta primera fase, se comienza a acometer la intervención de la obra desde el punto de vista operativo. En el caso de los concreto de los tejidos, una vez separadas las partes constitutivas de la pieza y eliminadas las intervenciones más dañinas, se ejecutan las operaciones principales, limpieza (se busca el sistema más adecuado) y consolidación (local o parcial). Posteriormente se preparan los tejidos e hilos a emplear, que se tiñen según fórmulas establecidas aproximando los tonos a los originales. El proceso finaliza con una completa documentación fotográfica del estado de la obra tras su proceso de restauración.

Detalle de uno de los personajes del orfre de la capa pluvial del emperador Carlos V / IAPH

-La labor del IAPH en materia textil parece saltar a las portadas solo con las grandes obras de Semana Santa ¿son las cofradías las mejores poseedoras de piezas textiles en Sevilla o hay otros patrimonios por conocer?

-Evidentemente en Sevilla las hermandades aúnan un elevado porcentaje de obras textiles pero también es preciso destacar otras de gran interés y de diferentes tipologías. El Real Alcázar conserva los grandes tapices de la serie de la “Conquista de Túnez” y que se pueden apreciar en Salón de Tapices. Por supuesto y como es obvio, la Catedral de Sevilla, además de los ricos ornamentos como casullas, capas pluviales, albas… etc, posee importantes piezas de altar y de decoración del templo. Como curiosidad resaltaría una pieza muy particular por sus características técnicas y por sus excepcionales dimensiones que es el magnífico tapiz filipino del siglo XVII, expuesto recientemente y utilizado en el año 1989 con motivo del 25 aniversario de la coronación canónica de la Esperanza Macarena, así como el “Terliz de la Montería” del siglo XVI, con un tipo de decoración bordada que sigue los modelos de las alfombra persas. Cabe citar igualmente la importante colección de bordados y encajes del Legado Díaz Velázquez, que se puede apreciar en el Museo de Artes y Costumbres Populares. Otras colecciones son las de los conventos de la ciudad, la de Casa Pilatos, o el Palacio de Dueñas (como el tapiz “Mercurio enamorado de Herse” de

Esquema del ligamento del tejido (brocatel) de la capa pluvial del emperador Carlos V / IAPH

Willem de Pannemaker del siglo XVI).

-En este año, los titulares de restauración del IAPH se los han llevado dos obras muy concretas, el palio de la Virgen de los Ángeles de la hermandad de los Negritos y el asesoramiento para la intervención del Simpecado de la Hermandad del Rocío de Triana. Cuéntenos las peculiaridades técnicas de cada una de estas obras…

-La restauración del palio de los Negritos ha formado parte de un proyecto de intervención integral de los textiles de este original paso, que se inició con la saya, y posteriormente con el manto. Su restauración ha permitido, además de la recuperación de su estética, un avance en el conocimiento de su materialidad gracias a las técnicas puestas a disposición del proyecto. Se ha determinado que el tejido que conforma tanto el techo como las bambalinas es un terciopelo de algodón a diferencia del soporte de tisú que posee el manto. Mediante análisis de microscopía electrónica se ha comprobado la presencia de materiales de alta calidad de los hilos y elementos del bordado con plata de alta pureza y plata sobredorada. Por otro lado mediante técnicas no destructivas (fluorescencia de rayos X) se analizó el material de los relieves metálicos del techo, constatándose la presencia de plata. Los procesos principales fueron encaminados al refuerzo de estructuras, aspirado, limpieza y consolidación de las piezas del palio. La labor del IAPH ha sido muy diferente en el caso del Simpecado de la Hermandad del Rocío de Triana. Ha consistido en el asesoramiento técnico, científico y metodológico al equipo. Por tanto, aunque la pieza se iba a someter a un proceso de pasado, se ha orientado convenientemente a la hermandad en diferentes comisiones de seguimiento, y velado para que se aplicaran los criterios básicos de conservación en el proceso de traspaso de los bordados, para evitar que se pudieran producir cambios a nivel técnico. El ligamento que en origen tenía el simpecado era un terciopelo, y por tanto se han analizado convenientemente sus características, para aproximar al máximo las del nuevo terciopelo a emplear. Los bordados del simpecado, con gran cantidad de tipologías y técnicas en hilos de plata sobredorada y sedas de colores, también se estudiaron y clasificaron en un informe inicial, y durante el proceso de pasado se seleccionaron una serie de muestras de los mismos para analizar su composición en los laboratorios del IAPH.

Detalle del estado de conservación del manto blanco de la Virgen de las Aguas del Salvador antes de su intervención / IAPH

-El palio de los Negritos es una isla solitaria en medio del gran océano de Juan Manuel Rodríguez Ojeda y el neobarroco.  ¿Piensa que en el mundo del bordado también seguimos anclados en modelos demasiado rígidos?

-El conjunto textil de los Negritos es un ejemplo único en la ciudad y merece valorarse esa apuesta tan arriesgada en su momento. Quiero imaginar la reacción del momento de su estreno, con el esplendor de materiales nuevos y refulgentes bordados…y ese diseño innovador. Evidentemente creo que en el panorama actual, si se planteara algo así, surgirían muchos artistas con diseños y tendencias completamente diferentes a los modelos establecidos, sin salir de un canon, con técnicas y materiales más actualizados, pero… ¿qué respuesta se podría producir, qué hermandad estaría dispuesta a arriesgar, se aceptaría con facilidad…? No hay más que ver lo que ocurre en el caso de la cartelería. Propuestas atrevidas reciben respuestas de lo más diversas, y las nuevas aportaciones son vistas con un cierto recelo.

Proceso de microaspiración del manto procesional de la Virgen de los Ángeles de la Hermandad de los Negritos / IAPH

-Imaginamos que la recuperación del patrimonio textil tiene la dificultad añadida del uso periódico de las piezas, mantos, sayas, pendones, banderas, palios… ¿Se tiene conciencia de su uso responsable o todo se limita a la puesta a punto para el día de su uso?

-Con respecto a este tema queda aún mucho camino por recorrer, pues hay piezas que salen y ni siquiera han tenido una mínima puesta a punto. Existe desconocimiento sobre cómo llevar un mantenimiento idóneo de las colecciones textiles y cuáles son las condiciones adecuadas para evitar el deterioro de estas obras, con el fin de asegurar su estabilidad y perdurabilidad en el tiempo. En el caso de los tejidos, sobre todo en este tipo de piezas con un uso o función, hay unas operaciones básicas que se deben acometer antes de su salida, y para una correcta conservación posterior. Sin embargo, en la mayoría de los casos no se realizan, como ya se ha dicho, por falta de conocimiento, porque no se dispone de los recursos, o porque no hay un personal mínimamente preparado para su ejecución.

-¿Debería potenciarse la formación en esta materia a los responsables de hermandades y cofradías que manejan un patrimonio histórico muchas veces poco conocido?

-Considero que es fundamental, y me consta que en Sevilla se han realizado iniciativas de este tipo, como por ejemplo algunas jornadas organizadas por el Consejo de Hermandades y Cofradías dentro del ámbito textil. Estaban enfocadas principalmente al personal que custodia y es responsable de estos bienes, para que tenga en cuenta una serie de operaciones y actuaciones mínimas para un correcto mantenimiento de los tejidos. También el IAPH realiza una labor de difusión mediante conferencias, artículos o publicaciones, dando a conocer también estas pautas básicas. A pesar de todo, percibimos que la información no llega dado el lamentable estado que presentan en muchas de las piezas. Evidentemente no se trata de formar a un alto nivel, porque para esto ya estamos los profesionales que nos dedicamos a la restauración, pero por supuesto se debe exigir esa mínima formación.

Imagen de un hilo metálico entorchado obtenida mediante microscopía electrónica de barrido (SEMEDS) / IAPH

-En las últimas décadas se ha avanzado mucho en la conservación de la imaginería, con sistemas de protección, control de temperaturas, mejoras en traslados de las piezas… ¿Cuáles suelen ser las grandes deficiencias de conservación que observa en las piezas textiles procedentes de hermandades y cofradías? ¿No son en ocasiones, esas piezas secundarias de las que sólo hay constancia en los días cercanos a la procesión?

-Las grandes deficiencias para la correcta conservación de los tejidos están casi siempre relacionadas con la falta de espacios para su correcta exposición o almacenamiento, de presupuestos para su mantenimiento y acondicionamiento, así de la formación del personal que tiene a su cargo estas obras. Además, para los tejidos es fundamental controlar los parámetros básicos como temperatura, humedad o iluminación y que, en el caso de esta última, al ser materiales sensibles, se exigen unos niveles más bajos que para obras de otras tipologías. Es cierto además que si no se presta atención a las piezas textiles principales, las de segundo orden quedan entonces abandonadas a su suerte. Sucede también que cuando el personal está formado y se dispone de unos conocimientos mínimos, con los cambios en las Juntas de Gobierno de las hermandades, se sigue teniendo el mismo problema al no permanecer las mismas personas.

Pendón de San Fernando tras su restauración / IAPH

-Se habla mucho de los posibles museos de la ciudad, pero pocas veces se apunta la posibilidad de un museo dedicado al bordado. Hagamos un ejercicio de imaginación. ¿Qué cinco piezas del patrimonio de la ciudad no podrían faltar? ¿Motivos?

-En primer lugar, escogería el pendón de San Fernando por su antigüedad, significado y simbolismo, al ser supuestamente la bandera con la que Fernando III tomó la ciudad de Sevilla en 1248. Por su calidad técnica y material tanto en los bordados como en tejidos, no puede faltar la espléndida e imponente capa pluvial del emperador Carlos V del siglo XVI, con la que según la tradición fue coronado en Aquisgrán y que actualmente se encuentra expuesta en la Catedral de Sevilla. El “Terliz de la Montería” del siglo XVI considero que por sus características, la técnica particular de sus bordados y su diseño de inspiración persa, la hacen una pieza excepcional, no encontándose ninguna obra similar en nuestra ciudad, pues tan solo se compara en su decoración con obras de museos extranjeros. En este listado no podían faltar dos magníficos mantos. En primer lugar el manto verde de malla de la Virgen de la Esperanza Macarena por su popularidad, personalidad y por lo que supuso en su momento marcando un antes y un después, destacando la originalidad de la utilización de la red y el empleo de un tipo de bordado con ese particular empleo de hilos metálicos y sedas de colores. Por otro lado, el manto de la Virgen del Socorro de la Hermandad del Amor lo incluiría por su categoría, rotundidad, por esa magnífica consecución del efecto de perspectiva en su diseño, y porque no tiene nada que ver con los bordados que se realizan en su época ni en otros posteriores. Por tanto, es merecido el reconocimiento por su ejecución con la Medalla al Mérito del Trabajo para Concepción Fernández del Toro.

Proceso de eliminación de los depósitos de cera del techo del palio de la Hermandad de los Negritos / IAPH

-El criterio de restauración textil del IAPH, ¿es siempre comprendido por hermandades y cofradías que pueden buscar un resultado final con más aires de “estreno”?

-Evidentemente, el resultado de una restauración textil del IAPH no es el mismo que el que se pueden apreciar en piezas de nueva creación. Aplicamos unos criterios de conservación científicos y se realizan unos tratamientos que respetan todos los elementos originales que constituyen las obras. Actuamos sobre tejidos en los que la intensidad de los colores originales se ha atenuado, con hilos metálicos de los bordados oscurecidos y no sólo por la suciedad, sino por problemas más serios de corrosión, roturas o desgarros que hay que consolidar y reforzar con nuevos tejidos teñidos al tono e integrados. El aspecto final de nuestras intervenciones mejoran sustancialmente las piezas y de ello depende la calidad de los materiales que la conforman, el grado de deterioro que presenten y las condiciones de exposición o almacenamiento. Claramente el resultado final es diferente al de una refulgente obra de nueva creación, pero justo ahí radica la diferencia, pues estas piezas restauradas mantienen su entidad.

-Hay en la ciudad un eterno debate sobre algunas piezas deterioradas y su posible sustitución por copias. ¿La obra de arte se debe conservar en el lugar para el que fue concebida o eso hace peligrar su conservación? ¿Hay que reproducir o conservar hasta el final?

-Los bienes del patrimonio histórico deben seguir manteniendo su función siempre que su estado de conservación lo permita y presenten un aspecto digno. Si se restauran y se vuelve a tener la intención de utilizarlas de nuevo, pero ello supone un riesgo, hay que evitarlo o bien reducir las salidas a las mínimas indispensables. Para evitar poner en peligro la integridad de las obras, y siguiendo criterios conservativos, se plantea la posibilidad de protegerlas, almacenarlas o exhibirlas convenientemente en contenedores o vitrinas adecuados. En este punto entonces, se puede proponer su reproducción o realizar otras con una concepción completamente diferente.

-Dio mucho que hablar la restauración del ya famoso Ecce Homo de Borja, pero en las últimas semanas parecen repetirse sorprendentes casos de chapuzas restauradoras. ¿Hay el mismo intrusismo en el mundo de la restauración textil? ¿Cuáles deberían ser las medidas para evitarlo?

-En el ámbito de la conservación del patrimonio textil también sufrimos intrusismo. Debido a que los tejidos no se valoran de la misma manera que otras piezas artísticas, pues al fin y al cabo no dejan de ser “artes menores”, son susceptibles de ser modificadas, adaptadas o reaprovechadas. Quizás hay que concienciar más en relación a la calidad técnica de estas piezas, a su valor de antigüedad, al respeto por el original y sus creadores. Sin tener en cuenta estos aspectos es normal que piezas antiguas que empiezan a deteriorarse se descarten y desechen, desconociéndose la posibilidad de un tipo de restauración textil que permitiría su recuperación. Una de las opciones para evitarlo sería tener un inventario de los tejidos existentes en iglesias, conventos y hermandades, de manera que se tome conciencia del valor de lo que se tiene, con un estudio y documentación de cada elemento, para que, de este modo, haya un respeto por la individualidad de cada una de ellas.

Caja de conservación que contiene los restos del fragmento del sudario de Guzmán el Bueno / IAPH

-¿Hay en las hermandades un exceso de voluntarismo en talleres propios de escasa formación y que pueden acabar compitiendo con las obras del mundo profesional?

-Evidentemente no se debería llegar a este punto. Entiendo que los talleres de hermandades existen para una función concreta, pero como valoro la profesionalidad en todos los ámbitos, las piezas relevantes de las hermandades deben ser ejecutadas en talleres de bordados. Se exige calidad técnica, especialización, un oficio de años por parte de sus ejecutores, pues estamos hablando de que se espera un producto de excelencia que se va a poder apreciar en un magnífico escaparate.

-¿Algunas experiencias expositivas como la del Metropolitan de Nueva York y sus muestras sobre el patrimonio textil se podrían repetir en la ciudad? ¿Quizás tenemos al mundo textil en un compartimento demasiado cerrado en Sevilla?

-La verdad es que pienso que una apuesta innovadora como la del Metropolitan, con un diálogo similar entre la moda y la religión funcionaría en Sevilla y podría acercarse a un público amplio y variado. Sería cuestión de reunir un selecto y representativo conjunto de piezas textiles de alto nivel técnico y diversas tipologías, con un enfoque claro y un montaje atractivo. Además la ciudad dispone de espacios perfectamente preparados para acoger un proyecto así. De hecho hace unos años tuvo lugar en Sevilla una propuesta en la que se conectó religión, pintura y moda con la exposición que se celebró en el Espacio Santa Clara con las “Santas de Zurbarán”. La aproximación de las santas representadas en esos cuadros, junto a una serie de creaciones de diseñadores españoles inspiradas en dichas composiciones, pienso que fue una muestra muy acertada y que en su momento tuvo gran aceptación. Otra iniciativa, aunque en menor escala, pero que me pareció interesante, fue la desarrollada hace unos años por el Museo de Bellas Artes de Sevilla, con la idea de acercar los tejidos empleados en una serie de obras seleccionadas. Se planteó siguiendo un recorrido cronológico, de manera que el público asistente disponía de muestras reales de tejidos similares, que podía identificar y adscribir a una etapa determinada.

Ficha de registro de los tintes empleados para los procesos de restauración textil / IAPH

-En su ya larga trayectoria como restauradora del IAPH acumula un amplio listado de obras intervenidas. Destáquenos algunas por su calidad técnica, por su dificultad, por su desconocimiento previo o por la satisfacción ante el resultado final

-Por su calidad técnica y gran preciosismo, no puedo dejar de citar de nuevo la magnífica capa pluvial del emperador Carlos V. Presenta unos magníficos bordados de imaginería en orfre y capillo, con gran riqueza de materiales empleados y con unos volúmenes que parecen verdaderas esculturas en bordados. Además el estudio del ligamento del tejido de brocatel que la conforma fue muy interesante, y en su momento resultó llamativo para varios especialistas de prestigio, como el ingeniero textil y experto en tejidos antiguos de Lyon, M. Gabriel Vial. La pieza más compleja que he restaurado ha sido el manto blanco de la Virgen de las Aguas del siglo XIX, de la Iglesia Colegial del Divino Salvador (Sevilla). Esta obra bordada de gran formato, posee un tejido de base de lamé con hilos metálicos de plata, y debido al pésimo estado de conservación que presentaba, muchos de estos hilos se encontraban sueltos y enredados. Así, las principales operaciones fueron alinear y fijar estos hilos, avanzándose escasos centímetros tras una jornada de trabajo. Como curiosidades por los resultados analíticos aportados tras la intervención, destacar el estudio de ADN en el caso de los marfiles del manto de la Virgen de los Ángeles de la Hermandad de los Negritos, que ubicó el origen de estos elementos en la zona de la sabana de África Central, en concreto de las defensas de un elefante macho de la especie Loxodonta africana. Otro análisis con un interesante resultado fue el obtenido a través del estudio de datación por Carbono-14, efectuado en una pequeña muestra del fragmento del sudario de Guzmán el Bueno del Archivo General de Andalucía, confirmándose la cronología del tejido al coincidir el rango estimado a través de este procedimiento, con la fecha de fallecimiento de este personaje en 1309.

-Ya puestos, esa obra que le gustaría restaurar…

-Como restauradora de tejidos me gustaría acometer la intervención de alguna pieza que perteneciera al periodo medieval. Siempre tenemos como referente a nivel nacional, la magnífica intervención de las vestiduras pontificales del Arzobispo Rodrigo Ximénez de Rada del siglo XIII, que actualmente se encuentran en el Monasterio de Santa María de Huerta en Soria, y que fue un proyecto pionero en restauración textil, con la aplicación de un criterio científico. La Catedral de Sevilla tiene un gran potencial con los tejidos pertenecientes a los ajuares funerarios de Beatriz de Suabia y Alfonso X. Según las crónicas de las diferentes aperturas de los sepulcros, destacando la de 1948, se habla por ejemplo del caso concreto del ajuar de doña Beatriz de las ricas ropas que cubren su cuerpo, señalándose como pieza principal una túnica de seda blanca con hilos rojos y dorados con motivos de espirales y flores, así como de un magnífico cojín o almohada de doble funda en la que por los motivos cristianos que representa, podría haberla traído la propia reina desde Alemania cuando vino a Castilla a contraer matrimonio con Fernando III. Por todo ello eso sería interesante proceder a investigar e intervenir algunas de estas piezas, con lo que la ciudad de Sevilla podía dar a conocer piezas textiles de primer orden, siendo un importarte punto de referencia para especialistas interesados en este estilo de obras.

Imagen del Taller de Tejidos del IAPH / IAPH

-Y la obra restaurada llega a su final… ¿Qué queda de Lourdes Fernández en ese manto que vuelve a procesionar, en ese tapiz que se vuelve a exponer o en ese pendón que se vuelve a colgar?

-Lo que piensas es que ya formas parte de esa pieza, de su historia material y a la vez la sientes como algo tuyo. Independientemente del tiempo que haya durado la intervención, todas las obras que he restaurado dejan una huella y las asocias a un determinado momento vital. Además, cuando llega la hora de exhibirlas y son admiradas por tanta gente, sientes el privilegio de haberlas disfrutado durante ese periodo en el silencio del taller, velando por ellas en cada proceso. Por eso lo que más deseas es que se conserven en el mejor estado posible y que la restauración efectuada se prolongue lo máximo en el tiempo.

Manuel Jesús Roldán

Manuel Jesús Roldán

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