75 AÑOS DE LA PARROQUIA DEL CERRO

La parroquia del Cerro: un «mini ayuntamiento» que creó una cofradía

La frontera del Tamarguillo hizo, como en Triana, que los vecinos desarrollaran su vida en el barrio, creando una idiosincrasia muy particular

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El barrio del Cerro del Águila vivirá el próximo 15 de septiembre una procesión solemne de la Virgen de los Dolores para conmemorar el 75 aniversario de la parroquia, una entidad que en los primeros años de este núcleo poblacional se convirtió en el «ayuntamiento» al que acudían los vecinos para solicitar infraestructuras y cualquier gestión, dada la peculiaridad que, como Triana, tenía esta zona de Sevilla: un río -el arroyo Tamarguillo- que la separaba del resto de la ciudad, y con un puente que conectaba ambas orillas. Esto hizo que el Cerro fuera como un pueblo cuya máxima institución era la propia parroquia y que ha definido una idiosincrasia popular como la del arrabal trianero, que tiene su mejor reflejo en la salida de la hermandad cada Martes Santo.

La noticia dada a conocer hace unas semanas por el arzobispo de Sevilla, monseñor Juan José Asenjo, durante la misa estacional con motivo de las bodas de platino de la parroquia, tiene un gran significado y está perfectamente argumentada por la propia historia del barrio. Juan Manuel Bermúdez Requena, profesor de la Universidad Pablo de Olavide e historiador de la corporación, cuenta los orígenes del vecindario y del templo y cómo se ha ido desarrollando a lo largo de las décadas: «El barrio del Cerro del Águila nace en el entorno de los preparativos de la Exposición Iberoamericana de 1929. Sus primeras parcelas se comienzan a urbanizar a comienzos de los años 20 y allí se asientan personas que venían de un fenómeno migratorio tanto de pueblos de la provincia como de otras regiones como Extremadura -aún hay muchos descendientes de extremeños- que venían a buscar trabajo en las obras. Pero también, gran parte del núcleo poblacional primitivo viene de personas que vivían en el casco histórico de la ciudad y conforme el caserío se iba destruyendo tuvieron que buscar su domicilio extramuros».

El puente de la Frontera sobre un Tamarguillo desbordado / ARCHIVO L. MONTOTO

 

De esta forma, para dar cobertura espiritual a este nuevo núcleo poblacional, «se erigió una pequeña capilla en 1926 en unos terrenos que hoy serían la avenida de Hytasa, si bien a efectos de sacramentos los vecinos del Cerro dependían de la parroquia de San Bernardo». Así, hasta 1943, el año en el que el cardenal Segura dictó el decreto de erección canónica de la parroquia de Nuestra Señora de los Dolores. Bermúdez Requena afirma que «la creación de la parroquia supuso un paso muy importante en la identidad social del entorno porque ya los vecinos no tenían que marchar a otras zonas de la ciudad a recibir los sacramentos», y, a su vez, porque el barrio no se recepciona por el Ayuntamiento de Sevilla hasta bien entrada la década de los 60. «Como había que realizar obras de saneamiento, urbanización y atender carestías sociales, la parroquia servía como un mini-ayuntamiento, atendiendo esas infraestructuras, porque era la máxima institución dentro del barrio y la que contaba con una estructura personal y material más potente en el entorno. Los vecinos iban a la parroquia a solicitar las necesidades que tenían».

Los vecinos hacían sus gestiones en el propio barrio, que se configura como un pueblo dentro de Sevilla de forma circunstancial al tener un accidente geográfico que les impide ir con comodidad al resto de la ciudad. Luis Montoto, historiador también del barrio del Cerro, comentaba en un reportaje en ABC hace unos años que el puente de la Frontera, como se conocía la pasarela que cruzaba el Tamarguillo, «no tenía muy buena fama y que a partir de las diez de la noche era mejor no pasear solo por este lugar». Todo ello creaba un caldo de cultivo perfecto para lo que vino después: una idiosincrasia popular muy definida y una de las cofradías de barrio con más solera de la Semana Santa de Sevilla.

Vecinas del Cerro celebrando la Velá de la Virgen de los Dolores

La Velá del Cerro

Una de las pruebas más fidedignas de cómo la parroquia era el centro de la vida del barrio es la Velá de Nuestra Señora de los Dolores, que es la segunda más antigua de la ciudad, paradójicamente, después de la de Triana. «Nació precisamente como una iniciativa popular y en muy poco tiempo el vecindario se dio cuenta de que necesitaba dotarla de una infraestructura para convertirla en esa fiesta principal, que pasó de estar localizada en distintos puntos sin orden ni concierto a ser una fiesta institucionalizada. La entidad en que se institucionalizó fue la parroquia y la hermandad de los Dolores».

Esta Velá se celebra en torno a la festividad de los Dolores de la Virgen, cada 15 de septiembre, el día que, cuando aún no era cofradía de penitencia, el Cerro sacaba a su dolorosa. Y por eso, en el año 2002, el cardenal Amigo Vallejo la coronó ese mismo día.

Juan Manuel Bermúdez Requena explica que aquel acontecimiento fue «el máximo refrendo» al fenómenodevocional entorno a la Virgen de los Dolores y coincidió, precisamente, con la dedicación del templo que hubo que construirse tras tener que derribar el templo primitivo de Gómez Millán.

«El cardenal Amigo Vallejo reconocía con esa con esa coronación cómo todo en el barrio del Cerro del Águila y en la parroquia se ha hecho por la Virgen de los Dolores y en torno a ella. Esa coronación se hizo por primera vez en Sevilla en un barrio, en una parroquia. Y tuvo su porqué. Porque esa coronación fuera del Cerro del Águila perdía la esencia eclesial de lo que el acto significaba, que es la devoción hacia una determinada imagen de la Virgen por un núcleo poblacional».

Procesión solemne en septiembre

Es tanta la importancia histórica que la parroquia de los Dolores del Cerro del Águila tiene en el barrio, también en la actualidad, que el arzobispo de Sevilla ha considerado que una procesión solemne de la Virgen tiene la suficiente relevancia eclesial para llevarse a cabo. Porque hay que contextualizarla en su propio entorno, un lugar donde, cuando aún no salían nazarenos, la dolorosa celebraba una procesión de gloria por sus calles, coincidiendo con su festividad y la Velá. Este 2018, la Virgen que talló Sebastián Santos saldrá como en aquellas estampas antiguas, en un paso de gloria, en una procesión solemne por las calles de su barrio, dando honores al aniversario de la parroquia, una institución que, para ese barrio en concreto, lo ha sido todo desde sus orígenes.

Javier Macías

Javier Macías

Coordinador en Pasión en Sevilla
Redactor de ABC. Coordinador de Pasión en Sevilla