Carmen de Santa Catalina / M. J. RODRÍGUEZ RECHI

La salida del Carmen desde Santa Catalina, dieciséis años después

La parroquia de Santa Catalina volvieron a abrirse para ver salir a una de sus hermandades. La última vez que la Virgen del Carmen cruzó ese dintel sucedió en 2003

Por  0:17 h.

El 16 de julio de 2019 es una fecha que quedará marcada para la historia de Santa Catalina, al ser la Virgen del Carmen, la primera hermandad en cruzar el dintel del templo para realizar su procesión, debido a que las inclemencias meteorológicas impidió la estación de penitencia el pasado Jueves Santo. El Carmen de Santa Catalina efectúo la última salida en 2003, por lo que han pasado dieciséis años sin salir desde su sede canónica, pero eso ya es pasado.

Un año más tarde, en concreto en junio de 2004, todas las corporaciones tuvieron que abandonar la iglesia, siendo la primera salida del exilio de la Virgen del Carmen desde la parroquia de San Pedro. Hacía quince años que no salía una hermanda desde el interior de Santa Catalina, por lo que ha sido algo inédito para las nuevas generaciones y un hecho que muchos han vuelto a recordar.

Muy comentado el original y trabajado exorno floral. Recordemos que es una Gloria que saca dos pasos a la calle, uno en julio y otro en noviembre, pero a pesar de ello, año a año consiguen recursos para salir, gracias al trabajo diario que realiza el grupo humano más íntimo que conforma esta hermandad.

Mucho transito de público por la mañana. Todos sacaban sus dispositivos móviles para inmortalizar el momento de admirar el paso de palio en el altar mayor, aún siendo extraño para la mayoría, ya que la hermandad ha permanecido mucho tiempo fuera de su casa.

A las ocho de la tarde daba inicio la función principal de instituto. Conforme pasaban los minutos, la puerta trasera que da acceso a la calle Manuel Santiago comenzaba a llenarse de público, hasta tal punto, de que parecían que iban a salir los nazarenos de la Exaltación, ante la gran masa acumulada en ese punto. Había mucha expectación porque volvieran a abrirse las puertas de Santa Catalina, y así fue, cuando se colocaba la rampa y la cruz se situaba en la puerta, los asistentes aplaudieron de alegría. 

En tiempo récord se organizó la procesión desde el interior, teniendo que preparar el cortejo, retirar los bancos y colocar a cada uno en su sitio. Se levantaba el palio entre emociones, sonaba el himno de Andalucía antes de salir a la calle, salía el primer varal de este original palio de plata ante una literal bulla formada en la misma puerta, no cabía nadie más. Incluso la calle Gerona está ya repleta de personas cuando aún no había salido la Virgen. A las nueve y cuarto salía, la banda de la Algaba interpretaba el himno nacional entre aplausos, lágrimas de sus hermanos, los vecinos que han recuperado su iglesia. La primera llamada la hizo el párroco, Francisco José Blanc Castán. 

Carmen de Santa Catalina / M. J. RODRÍGUEZ RECHI

Así comenzaba esta procesión de júbilo, extraordinaria dentro de lo ordinario. Feligreses que regresaron a su barrio en el mismo lugar donde veían a la Virgen del Carmen cada 16 de julio. Los bares tradicionales repletos, muchos fotógrafos que querían captar ese momento que no tenían en su archivo particular, la felicidad de los carmelitas o los sevillanos que están en Sevilla que no acuden cada año a verla.

Sin duda, una de las procesiones más multitudinarias del año, pero en esta ocasión, con un carácter más especial. Aún de día cruzó la calle Doña María Coronel, para enfilar Almirante Apodaca y alcanzar el establecimiento de alimentación de toda la vida del barrio. Su dueña quiso regalar este momento con un castillo de fuegos artificiales. De nuevo llegaba a Santa Catalina cuando se hacía la noche, deteniéndose delante de su azulejo, que en alguna ocasión creyeron que desaparecía por su mal estado de conservación, pero ahí continúa colocado para rezar a la Virgen cuando la iglesia esté cerrada.

Otro de sus hermanos más cercanos, Álvaro Peregíl, uno de los grandes taberneros de Sevilla y volcado siempre con su barrio, hizo una ofrenda de flores y una petalada al paso del palio de las Glorias. Prosiguió por la zona que en los últimos años transitaba pero a la inversa, ya que la hermandad quiso visitar la parroquia de San Román, la que fue su casa durante tantos años, otro de los momentos cumbres de la procesión. Algunos llegaron a llamar a esta corporación la Virgen del Carmen de San Román, pero su apellido nunca lo perdió. También fue tradicional la visita a la hermandad de la Mortaja a los sones de la marcha «La Madrugá».

Una vez que salió de Bustos Tavera siguió de frente -quien lo diría-, con las puertas de Santa Catalina de nuevo abiertas para efectuar la entrada, efectuada incluso con adelanto con respecto al horario oficial. Con el rezo de la salve daba por finalizada la procesión y los cultos a la Virgen del Carmen, depositada al lado de la capilla de la Virgen del Rosario, imagen que tomará el testigo de esta corporación para hacer sus cultos en octubre y la procesión el día 1 de noviembre.