Virgen de Miñarro que un grupo de hermanos vuelve a proponer como imagen de la Cabeza de las Siete Palabras / ABC

La Virgen del Amor: la historia de una dolorosa excepcional

Miñarro conserva en su taller una imagen que optó a ser la dolorosa de las Siete Palabras. Ahora, un grupo de hermanos ha vuelto en su búsqueda para que sustituya a la actual Virgen de la Cabeza

Por
Actualizado:

La Virgen que se puede plantear como nueva titular de la hermandad de las Siete Palabras encierra una historia diferente a la mayoría de las imágenes de la Semana Santa. No fue hecha por encargo. Juan Manuel Miñarro, su autor, siguiendo una práctica de Sebastián Santos y de Francisco Buiza, la talló para él, ya que según la opinión de estos los dos desaparecidos artistas “en el taller de un imaginero siempre debía haber una dolorosa”. En el de Sebastián Santos estaban sin más dueño que el escultor, las tallas marianas que después fueron al Silencio y al Cerro. Y en el de Buiza, pues igual. En 1989 Miñarro crea por tanto para su taller esta Virgen cuyos ojos de cristal están hechos por él al estilo antiguo, de manera artesanal y le pone dientes de marfil. Tiene el aire melancólico de una dolorosa de Astorga y a la vez la fuerza contenida de una de Roldán. Con muy poco signos de dolor consigue una expresividad asombrosa.  Ese año, el profesor restaura a la Virgen de los Dolores de Gines obra de Juan de Astorga. Más tarde confiesa que este trabajo le hizo descubrir el trabajo en la talla de las dolorosas en el que cada centímetro cuadrado cuenta.

Pasión en Sevilla: ¿Quién talló a la Macarena?

Juan Manuel Miñarro

La imagen se encontraba tallándose en el taller cuando el artista comienza a restaurar al Cristo del Perdón de la Parroquia de San Isidoro (imagen espléndida de Francisco de Villegas, discípulo de Montañes) entonces cerrada por obras. El párroco de San Isidoro, José Luis Peinado Merchante comienza a interesarse de manera tan intensa por la Virgen que está naciendo que el artista le propone lo siguiente: la dolorosa se la entregará en depósito para que sea venerada en la parroquia cuando se reabra, algo que ocurrió en el año 1990.  Miñarro y Peinado acordaron en la bendición que la dolorosa llevara el nombre del Amor.  La talla se coloca en un retablo junto al  Cristo del Perdón. Desde ese momento el imaginero comienza a recibir ofertas de compra que siempre rechazó aunque gracias a esta Virgen logra hacer al menos ocho dolorosas. Una de ellas es la de Los Estudiantes de Madrid. Miembros de esta hermandad venían a Sevilla en Semana Santa que era cuando Peinado Merchante colocaba a la Virgen junto al crucificado y a un San Juan que pedía prestado presidiendo el altar mayor. Y tanto impacto causó que los miembros de la universitaria de Madrid la quisieron comprar. Al conocer que no era de la parroquia fueron a ver a ese imaginero que rechazó la venta pero sí les hizo a su actual titular María Santísima Inmaculada Madre de la Iglesia

En 2002 fue cuando se activa, desde la junta de gobierno de las Siete Palabras, la operación para sustituir a la Virgen de la Cabeza, un asunto que siempre ha permanecido larvado en la corporación debido a la discreta calidad artística de la dolorosa, un ángel remodelado por Manuel Escamilla un autor que ni él mismo daba valor a su obra.  En pleno debate de la sustitución, el artista indicó al periodista Pepe Gómez Palas, entonces en el Correo de Andalucía que cuando fue a ver a su imagen en el año que estrenó el palio de plata dijo: «Qué jaula tan bonita para pájaro tan feo».

El hermano mayor de entonces Julio Balcázar defendió la opción de la Virgen del Amor mientras otros hermanos le habían llegado a hacer encargos o propuestas de compra a otros artistas. Poco antes del verano de ese año se llevó a cabo una operación para retrasar el cabildo anunciado ya que familias influyentes de la cofradía no estaban de acuerdo con el procedimiento aunque sí con un posible cambio. Una reunión en el Aeroclub entre Balcázar y Juan Salas Tornero, conocido hermano de la cofradía retrasó el cabildo hasta el mes de noviembre.  En esa reunión se llegó a comentar  como medida intermedia a la sustitución, la llegada a la hermandad de la nueva Virgen, con una advocación distinta a la de “la Cabeza” para que conviviera el culto de ambas tallas pero fuera la nueva la que saliera bajo palio. Durante todo ese proceso, las idas y venidas de hermanos y cofrades en general a la Parroquia de San Isidoro fueron tan intensas que el párroco se llegó a preocupar por el inesperado peregrinaje.

Virgen de Miñarro que un grupo de hermanos vuelve a proponer como imagen de la Cabeza de las Siete Palabras / ABC

El cabildo se celebró el 8 de noviembre de 2002.  Los dos sectores movilizaron a sus seguidores de tal manera que se presentaron en la sala capitular más de 250 personas. Ante la imposibilidad de reunir a los hermanos en las instalaciones de la cofradía, los asistentes se marcharon, con la urna y todo, a la Capilla de la Vera-Cruz que era donde se encontraban las imágenes entonces. Ganó el no por 141 votos frente a los 95 que votaron sí. Las familias tradicionales muchas de las cuales estaban a favor del cambio pero no lo pudieron liderar, habían logrado un mayor grado de convocatoria que los partidarios de la sustitución. Poco antes de aquello José Luís Peinado sugirió al imaginero que la dolorosa fuera retirada de San Isidoro para que aquello no fuera el germen de una escisión en la cofradía. La quiebra en todo caso llegó poco después cuando el Arzobispado nombró una junta rectora que presidió Jesús Iglesias.

Virgen de Miñarro que un grupo de hermanos vuelve a proponer como imagen de la Cabeza de las Siete Palabras / ABC

Desde entonces hasta ahora la imagen ha permanecido en la calle Viriato, en el taller de Juan Manuel Miñarro. En estos 18 años han sido numerosas las propuestas de compra. Pero su autor las ha rechazado todas ya que desea la que la imagen se quede en Sevilla.

La Virgen del puño y la rosa

Virgen de la Cabeza de las Siete Palabras con la mano que sujeta una rosa

Manuel Escamilla le hizo a la dolorosa un nuevo juego de manos en 1978. Por entonces la cofradía seguía gobernada por el industrial Luis Ochoa, convertido en factótum e impulsor de grandes proyectos como fueron el palio de plata y el paso del Nazareno de la Misericordia. Sus relaciones permitieron que en 1973 lograra audiencia en La Zarzuela para entregarle al entonces príncipe de España Don Juan Carlos de Borbón el título de hermano mayor honorario. Estuvo 40 años en la junta de gobierno y  fue tanto su peso que en 2005, cuando falleció, la Virgen de la Cabeza fue ataviada de negro antes de que llegara el mes de noviembre.  La dolorosa ya había sido restaurada por Escamilla en 1973. Pero en el 78, con la transición en marcha y los partidos legalizados, lo que hizo el escultor fue cambiarle el juego de manos para variar la posición de la izquierda que se presentaba con el puño cerrado y una rosa. Una mano que planteaba similitudes con el logo del partido socialista. El final del mandato de Ochoa vino determinado por dos hechos singulares. En 1990 la cofradía entra con los cirios apagados y con un notario en la Campana en protesta por haberla colocado en el último lugar. Y ese año, el escudo de la cofradía cambia. El histórico JHS es empotrado en un águila de San Juan. El resultante guarda enormes similitudes con el escudo de España anterior al actual. Se hicieron medallas, se confeccionó un estandarte que duró poco más de un año. Con la marcha de Ochoa se volvió al escudo de toda la vida.