D
Nuevo manto de salida de la Virgen del Castillo de Lebrija / DANIEL LÓPEZ

La Virgen del Castillo de Lebrija estrena nuevo manto de salida

Agustín Ruiz ha sido el encargado de culminar la obra sobre un diseño inicial de Juan Borrero

Por
Actualizado:

La Virgen del Castillo de Lebrija cuenta con un nuevo manto bordado de salida, una pieza presentada este sábado 12 de septiembre, día de la festividad de la patrona de esta localidad, y bendecida por parte del arzobispo de Sevilla, Monseñor Juan José Asenjo Pelegrina.

De este modo, la hermandad concluye con este gran proyecto iniciado hace unos años y que ahora es ya una realidad. Juan Borrero en su día diseñó este manto que ha sido culminado por Agustín Ruiz. Será el segundo manto de salida que tenga la Virgen del Castillo.

El proyecto de la realización del nuevo manto de salida de la patrona, se empieza a realizar, según datos recogidos de la propia hermandad y de las propias hermanas bordadoras que empezaron con él, desde el principio, se remonta entre veinte y veinticinco años atrás (1992 aprox.), desde que se retomaron los trabajos en el año 2017.

Por aquel entonces, la propia hermandad, encarga un boceto previo al orfebre sevillano Juan Borrero Campos, de Orfebrería Triana, desde el cual, la hermandad comienza a trabajar las piezas de dicho boceto desde el taller propio de dicha hermandad, que por aquel entonces, dirigen algunos hermanos y hermanas bordadores, entre los que cabe destacar a Verónica Pino, que por aquel entonces y durante muchos años después, era una de las camareras de la Santísima Virgen del Castillo.

Los trabajos de dichas piezas, se ven entorpecidos y apartados de las labores de dicho taller, en varias ocasiones durante los años mencionados, hasta que el proyecto se para por completo, por distintos motivos de las varias juntas de gobiernos anteriores a la actual.

En sus orígenes, este diseño, fue realizado para ser bordado sobre terciopelo burdeos, color que luce la Virgen en la procesión de su festividad del 12 de Septiembre, fiesta local de Lebrija. Por lo cual, la idea que por aquel entonces, posiblemente tuviese la hermandad, sería tener un nuevo manto de gloria para la Virgen.

A lo largo de todos esos años, las ideas fueron cambiando y lo que en un principio puede haber sido el nuevo “manto de feria”, se torna ser ejecutado sobre terciopelo oscuro y así, poderlo utilizar en la salida procesional del Jueves Santo, cuando la imagen hace su estación de penitencia junto a la imagen a Jesús atado a la columna, ya que el antiguo manto de salida de Semana Santa, no se encuentra en condiciones de aguantar por mucho más tiempo, el sufrir de los movimientos sobre el paso de palio.

Varios han sido las ideas de colores en los que poder realizar el proyecto, ya que la idea de un principio, realizarlo sobre terciopelo burdeos, se tornó al negro (como el actual de Semana Santa) y fue en los primeros años del actual siglo XXI, cuando la junta de gobierno de la hermandad que regía en aquel momento, decide hacerlo sobre terciopelo morado, el cual, adquieren y lo hacen con los suficientes metros para poder cambiar el color del paso de palio completo, incluyendo palio y faldones del paso.En 2016, la actual junta de gobierno de la hermandad, con Juan Diego Rueda como hermano ,ayor de la misma, lleva como uno de los compromisos más ansiosos de su candidatura, el retomar el proyecto del manto y volver a poner en funcionamiento el taller de Bordado, que llevaba parado casi una década sin funcionamiento.

Esta vez, la hermandad, pidió ayuda y opinión sobre las posibles intervenciones y nuevos trabajos al artista lebrijano y bordador, Agustín Ruiz, al cual depositan su confianza y tras un estudio de los trabajos pedidos, le encargan la dirección artística y los posibles arreglos de diseños para la realización y acabado del manto.

Intervención y acabado del proyecto

Desde antes de acabar el año 2016, Agustín Ruiz comienza a trabajar en lo que es el nuevo proyecto del manto de salida, en el cual, la hermandad de la Virgen del Castillo y en su nombre, la nueva junta de gobierno, decide que sea él, el encargado de terminar un proyecto, que aunque anteriormente empezado, mucho de sus hermanos desean ver pronto en la calle, pues son muchas las personas que han pasado a lo largo de la historia por este sueño, que parece que empezaba a ver ya un final más cerca.

Tras varios meses de estudio sobre el boceto que diseñó Juan Borrero (Maestro Orfebre Sevillano) y poniendo en pie lo que la hermandad quiere conseguir una vez finalizada esta obra y las posibilidades de actualizar medidas, organizar el dibujo y repasar una a una las piezas anteriormente bordadas por las distintas etapas de este taller, la hermandad comienza a acondicionar las instalaciones en la casa hermandad y poner fecha de inicio al taller para retomar las tareas, contando así, con un buen número de hermanas y hermanos, entre los cuales, volvían a figurar componentes que formaron parte del comienzo de este manto.

Los trabajos de intervención del nuevo director artístico del proyecto, Agustín Ruiz, fue el estudio completo del boceto de Juan Borrero y las piezas que ya se encontraban bordadas anteriormente realizadas sobre ese boceto. Las piezas fueron analizadas una a una y valoradas para su posterior terminación y colocación en el manto, de las cuales, algunas de ellas, tuvieron que ser anuladas por el deterioro de conservación tras tantos años ejecutadas y guardadas algunas y otras por propia decisión del maestro, al no tener la calidad suficiente de acabado para dicho trabajo.

El boceto inicial, requería de una interpretación nueva al bordado, ya que no dejó en ningún momento de ser un boceto, al que anteriormente, solo se le somete a una ampliación a tamaño natural fotocopiada y en la cual, las piezas , en su gran mayoría, se ven desproporcionadas y sin resolver para pasarlas a piezas bordadas en oro.

En esta intervención, la hermandad, pide al maestro lebrijano, que las dimensiones del manto sean acordes al paso de palio actual, por lo que se ve obligado a realizar una ampliación en el diseño, ya que el actual paso de palio cuenta con un varal más de lo que contaba antiguamente cuando se empezaron las labores del manto. La ampliación del diseño debería de contar con unos 60 cm. de más en la longitud de la cola y unos 40-50cm de boca, por lo que, tras un minucioso estudio del dibujo , teniendo siempre en cuenta la misma línea, trazos y la propia armonía del diseño del Maestro Borrero, Agustín Ruiz le añade una serie de nuevos roleos de ornamentación vegetal en el centro del manto, que entrelazándola con respeto y delicadeza al fiel diseño inicial, completa el dibujo sin que apenas se aprecie lo nuevo en el propio diseño.

Otra de las nuevas intervenciones, menos significativas pero a la vez muy importante para la hermandad, era personalizar el manto y que fuera un manto que se reconociera como el manto de la Virgen y que eso, se viera reflejado en él. Por ello, Agustín añade en las cartelas que forman la guardilla del contorno del manto, una serie de palabras que aluden a la Virgen y que recoge elpropio rezo de la misma en el «Bendita sea tu Pureza y eternamente lo sea…»,sustituyéndolas así, por unas estrellas que anteriormente recogía el primitivo diseño.

Se le añade así mismo, también, en los dos picos de la boca del manto, dentro de las mismas cartelas de la guardilla, las dos heráldicas que aluden, una al Papa Benedicto XVI, por el cual, fue pontifica la coronación de la Virgen del Castillo, así como la heráldica de nuestro Arzobispo Juan José Asenjo, que fue quien la coronó el 12 de Octubre de 2012.

Se decide también, sustituir un pequeño emblema de María, en la parte central del conjunto, por una pintura de «la Coronación de la Virgen» por la Santa Trinidad, realizada también por el artista lebrijano que capitanea el proyecto, a la cual, añade varios elementos que caracterizan la obra, como puede ser, el rostro de la Virgen del Castillo a la titular de la pintura y atributos de alfarería lebrijana a los ángeles que aparecen en la pintura y que abren en el pie de esta, una cartela que alberga la imagen de un paisaje del pueblo donde destaca la torre campanario de la parroquia de la Oliva, la llamada “Giraldilla”, así como, la propia ermita de la patrona. Este cambio figurativo, se debe a que el anterior anagrama, no resaltaba como motivo central del manto, por las dimensiones que tenía y que no podían ser modificadas, por estar el contorno ya bordado anteriormente.

El bordador, Agustín Ruiz, también diseña todas las flores de jarrones y guirnaldas que posee el manto y que son numerosos, ya que en el boceto, estos elementos, no estaban totalmente resueltos en el dibujo para ser bordados. Acaba así los pequeños cambios en el diseño de la obra, incorporando una malla bordada en oro, canutillo y lentejuelas, en los fondos de las cartelas mencionadas anteriormente, que conforman la guardilla del contorno del manto.

Nuevo taller de bordados

En enero de 2017, cerca de una veintena de hermanos comienzan las primeras clases de teoría y práctica. Se comienza así, con una buena iniciación y un buen nivel desde las primeras clases, ya que se cuenta por una parte, con alumnos que ya tenían alguna experiencia en esta labor y con otros que aunque no habían tocado nunca el hilo de oro, se adaptaron muy bien a él, a muy buen ritmo y con resultados satisfactorios para su avance.

Teniendo en cuenta que se contó con unos tres meses de aprendizaje, al principio del mismo y seguidamente de la elaboración de las piezas que hasta entonces se habían realizado, tras un año y medio después, el acabado de las piezas que deberían de haber rozado ya el 90 % del total de las mismas y no el 65 % con el que se contaba, la hermandad decide estudiar un nuevo método de trabajo, para que en los plazos restantes a la actual candidatura, se pudiese contar con el total del trabajo acabado, al término de ésta en 2020.

El taller de la hermandad había realizado por entonces un 25% del total de las piezas. En un principio, se contaba anteriormente con un 30% de piezas realizadas desde que el primitivo proyecto se empezó y para que en el taller de la propia hermandad, se pudiera dar comienzo al montaje de las piezas ya en el terciopelo del manto, se decide así, hacer un convenio de colaboración, con el propio taller de bordados de Agustín Ruiz, al que se le encarga el trabajo de elaboración del 45% restantes de las piezas por elaborar.

El taller de Bordados de Agustín Ruiz, en julio de 2018, se encarga de elaborar las piezas de toda la ornamentación que incluye las dos partes laterales del manto, desde la boca de éste, hasta romper con la ornamentación de la cola. Se hace cargo también , el bordado de todas las flores de jarrones y guirnaldas que posee el conjunto, así como las heráldicas de Benedicto XVI y del Arzobispo de Sevilla Juan José Asenjo. A todo  este trabajo, se le añade por parte del mismo taller lebrijano, todos los trabajos de la técnica de la hojilla, así como las más complejas piezas de cartulinas y piezas en seda, ya que el taller de la Hermandad, no cuenta con suficiente capacidad de aprendido en las labores de mayor complejidad, como todas las mencionadas, al ser un taller de personas aficionadas sin ánimo de lucros.

A finales de 2018, se monta el nuevo bastidor del manto, donde se empieza a trabajar por parte del taller de bordados de la hermandad y algunos miembros del taller de bordados de Agustín Ruiz como colaboración, sobre el terciopelo negro, donde finalmente se termina el manto de la patrona en el día 13 de marzo de 2020, día anterior a proclamarse el estado de alarma por la nueva crisis sanitaria del coronavirus. Se queda entonces el manto, a falta de colocar el encaje del contorno, así como, el forrado del manto completo, que se realiza entre julio y agosto de este mismo año, con las precauciones a tener en cuenta por dicho virus.

El taller de la hermandad, termina el manto con solo 9 componentes, de casi 20 que empiezan en 2017, teniendo en cuenta así y entendiendo a los problemas de lentitud que ocasionan los talleres en las hermandades y por los cuales, se pueden encontrar con parones como los que este proyecto se ha encontrado a lo largo de estas casi 3 décadas de fabricación. Las horas dedicadas, el aprendizaje rápido y la profesionalidad, hacen de estas obras de gran envergaduras, verdaderos calvarios para la gente que desean ver estos ajuares de la Virgen terminados y que por estos motivos, algunos se quedaron en el camino, sin poder ver su sueño hecho realidad.

Datos del manto

El nuevo manto de salida está bordado en oro fino y seda de color sobre terciopelo negro. El boceto inicial del manto, está diseñado por el orfebre sevillano Juan Borrero Campos, que allá por el año 1992 aproximadamente, le encargara la hermandad del Castillo, cuando estaba elaborando el que realizara también en diseño para la Esperanza de Triana.

En 2016, el artista bordador Agustín Ruiz, amplia el diseño e introduce elementos nuevos en las cartelas, diseña la ornamentación floral del conjunto y añade algunos nuevos detalles para personalizar el manto a la Virgen del Castillo, respetando la línea y el conjunto en general del boceto inicial de Borrero.

Posee un eje central donde se sostiene una cartela en la que alberga un óleo sobre lienzo de la «coronación de la Virgen», en el que cabe destacar los colores pasteles, ocres y violetas, en el que aparece la cara de la propia Virgen del Castillo en la imagen de la Virgen. La santa Trinidad acompaña el conjunto de la pintura y nos angelotes que sostienen botijas típicas de la alfarería lebrijana y una vista de la ermita del castillo junto a la torre de la ciudad, la Giraldilla. Esta pintura, es obra también del director artístico de la confección del propio manto Agustín Ruiz.

Enmarca esta cartela se enmarca en una gran ornamentación de roleos ornamentales, formados por grandes piezas de hojas de acantos entrelazadas con tallos vegetales y hojarascas, adornados con guirnaldas y centros de flores y frutas bordados en oro fino y seda de colores. El bordado de todo el conjunto de la cola del manto, está  caracterizado con un bordado grueso, de hojas grandes, con un aire a los diseños de la cerámica de Triana, en los que abunda los jarrones y cuernos de la abundancia, con los motivos florales y frutales que mencionamos anteriormente.

En la parte central superior, parte de la cabeza de la Virgen, se simula una suave toca de sobre manto, que se le incluye a este, tras los trabajos de ampliación en 2016 , a consecuencia de las nuevas dimensiones del paso de salida de la virgen. Se remata en esta zona, la parte más cercana de la cara de la Virgen, con pequeñas campanitas bordadas en seda y oro con la técnica de la cartulina, haciendo más delicado así, el tratamiento del dibujo hacia el rostro de la Virgen.

Los laterales del manto, se abren dejando una zona de aire, sin bordados, que facilita la interpretación del conjunto por parte del receptor, ya que organiza los elementos a destacar, que en este caso, remata en formas de ejes centrales a los picos de la boca del manto, dos cabezas de ángeles a cada lado, realizadas en madera por el escultor y conservador- restaurador, también lebrijano, Pepe Díaz Jarana. Rematan las cabezas las alas bordadas en oro y seda por el taller de bordados de Agustín Ruiz, en el cual, también se realizan las heráldicas de Benedicto XVI y del Arzobispo de Sevilla Juan José Asenjo, que rematan los picos de la boca del manto, así como los escudos de la ciudad de Lebrija y de la propia hermandad del Castillo, que terminan el final de la cola del manto. Estos emblemas, están realizados en bordados de oro y seda y pinturas al óleo sobre lienzo.

El conjunto del diseño, lo enmarca una gruesa guardilla de unos 40 centímetros de grosor, por todo el contorno del manto. Esta guardilla, está compuesta por un estilo de cartela con fondo de malla de hilos de oro bordadas, que se repite entre sí alrededor del conjunto, entrelazándose unas y otras con hojas de acantos que sujetan pequeños jarrones que muestras flores en ellos. Dentro de cada cartela, se sitúa una palabra de alusión a la Virgen del rezo de la misma del «bendita sea tu pureza y eternamente lo sea…»

En general, la obra está realizada con las técnicas del bordado en oro tradicional, utilizando todo tipo de puntadas, desde el setillo, hasta la espiga y el dado, pasando por la técnica de la cartulina en oro y en oro y seda. También se emplea en bastantes piezas la técnica de la hojilla, así como el matizado de sedas de colores sobre el hilo de oro fino.

El manto se remata con una silueta aconchada, que perfila cada cartela que forma el contorno, terminándolo así con la colocación de un encaje de concha de hojilla de oro entre fino de 4´5 cm de ancho.

El conjunto completo del manto, lo conforman alrededor de 2.000 piezas, todas bordadas en oro y artesanalmente a mano, en una mayoría por hermanos y hermanas de la Hermandad y por otra parte por  Agustín Ruiz.