El arzobispo Juan José Asenjo besa las manos de la Virgen de los Ángeles tras ser coronada / J. M. SERRANO

CORONACIÓN EN LOS NEGRITOS

La Virgen de los Ángeles de los Negritos ya está coronada

El arzobispo Asenjo, hermano mayor de los Negritos, impuso la presea a la dolorosa número 20 en recibir esta distinción

Por  12:10 h.

Como en las grandes galas, como en los grandes acontecimientos, la Catedral volvió a vivir una nueva coronación a una dolorosa –ya son veinte las que tienen esta distinción- con la Virgen de los Ángeles de los Negritos, en esta ocasión, como protagonista. La música, la historia de una hermandad más de seis veces centenaria y el impacto de ver una de los grandes conjuntos procesionales que se han realizado en Sevilla en los últimos 60 años frente al altar de Laureano de Pina; se unieron para vivir un acto que quedará grabado en las páginas de oro de esta corporación.

Volvieron las chaquetas y no estuvieron los chaqués, que desde la coronación de Valle llegaron a las coronaciones. El Arzobispo volvía a subirse a un paso en la Catedral, algo que no hacía desde la de la Virgen de Regla de los Panaderos en 2010. Las tres tandas de candeleros más cercanas a la imagen fueron retiradas para colocar sobre ella una plataforma para el acceso del prelado. Quizás, la poca luz que iluminaba a la imagen impidió que todos la vieran con nitidez. La música de la Orquesta de Cámara de la Sinfónica de Triana, la Coral Angel de Urcelay y la Coral de Molviedro, resonaba imponente en cada piedra centenaria que era testigo del momento.

No faltaron a la cita el alcalde de Sevilla, Juan Espadas -que va a coronación por año de mandato-; el delegado de Fiestas Mayores, Juan Carlos Cabrera; el General Jefe de la Fuerza terrestre, representaciones del Partido Popular y Ciudadanos, el presidente del Consejo de Cofradías y hermanos mayores de la ciudad.

Altar del Jubileo de la Catedral presidido por la Virgen de los Ángeles de los Negritos / J. M. SERRANO

La «corona azul», sobre la Virgen de los Negritos

El reloj que remata la Puerta del Príncipe marcaba las 11:05 horas, la campana de la sala de los Cálices sonó para anunciar que el cortejo salía. Tras los acólitos, «la corona azul» era portada por cuatro monjas clarisas de Santa María de Jesús, madrinas de la coronación, sobre las tan usadas andas del Cerro del Águila recién llegadas de Almonte tras emplearse para presentar a la Virgen del Rocío su corona del centenario. La emoción se reflejaba en los rostros de los hermanos, veteranos y jóvenes. La presea brillaba más que nunca enriquecida por el cordobés Enrique Cerezo. 1.200 piedras preciosas y semipreciosas unidas en esta explosión inigualable de «art decó» que ya posa sobre las sienes de esta imagen.

Las monjas clarisas de Santa María de Jesús, madrinas de la coronación, porta la presea de la Virgen de los Ángeles de los Negritos / J. M. SERRANO

Tras la proclamación del decreto, el canto del Gloria, las lecturas y el evangelio, comenzó la homilía del arzobispo, Juan José Asenjo, que portaba una casulla regalada por la propia hermandad. Prelado que recalcó que esta eucaristía «quedará con caracteres indelebles en vuestra memoria y en la historia de la corporación». Por otro lado «le pedí al ‘hermano mayor’ -aquí es alcalde- que el acontecimiento tuviera un sentido eminentemente espiritual y evangelizadora, y que no se buscaran otras finalidades que no fueran la renovación profunda de la vida cristiana de los cofrades y el incremento de su amor a la Virgen, le pedí que fuerais moderados en los gastos y así lo habéis sido», quiso puntualizar en su texto, usado de forma similar en las anteriores cuatro coronaciones.

En sus palabras finales, Asenjo ha pedido «al Señor y a la Virgen, que esta ceremonia nos haya ayudado a enraizar la devoción a la Santísima Virgen y a la iglesia, que no es algo opcional, tiene que ocupar un lugar de privilegio en nuestro corazón y en nuestra vida cristiana».

El arzobispo Juan José Asenjo corona a la la Virgen de los Ángeles / J. M. SERRANO

A las 11:55 horas, el hermano mayor efectivo de la hermandad que se fundara en aquel siglo XIV, impuso la corona a la Virgen de los Ángeles para que todo el templo rompiera en aplausos sinceros. Se cerraba así la último renglón de una corporación que ha marcado las páginas de los últimos seis siglos de la ciudad.

La Virgen de los Ángeles de los Negritos, con su remozada corona de oro / J. M. SERRANO

Finalizó la eucaristía. El amor de aquellos esclavos negros que germinaron esta planta volvió a florecer siglos después. Se notaba en cada rostro de los hermanos que quisieron hacerse una foto con su virgen ya coronada. Sevilla tiene una nueva imagen con este tíulo que, con total seguridad, será la última de la capital del fructuoso ciclo de Juan José Asenjo como arzobispo de Sevilla.

Javier Comas

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