La Virgen de Villadiego de Peñaflor tras ser restaurada / SANTI LEÓN

PEÑAFLOR

La Virgen de Villadiego regresa a Peñaflor tras ser restaurada

Ha permanecido cinco meses en el taller de Manuel Pedro Franco Rufino

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La Virgen de Villadiego vuelve este fin de semana a su templo de Peñaflor tras cinco meses de ausencia. La misa de regreso será el sábado 23, a las 20:00 horas, en la Ermita de Villadiego. La talla ha permanecido todo este tiempo en el taller de Manuel Pedro Franco Rufino, que ha estado trabajando en su restauración. La Virgen estará expuesta durante todo el fin de semana, en horario de diez de la mañana a diez de la noche.

Se culmina así un proceso que comenzó en enero del presente año, cuando los hermanos aprobaron en cabildo la restauración de la Virgen de Villadiego. El trabajo ha sido supervisado por la delegada de restauración de los bienes muebles del Arzobispado de Sevilla, Isabel Gamero. Para la restauración no solo se han tenido en cuenta las necesidades de conservación en su materialidad, sino las condiciones en las que recibe culto en una ermita del siglo XIII.

La Virgen de Villadiego es una talla de Sebastián Santos entregada en 1937, que sustituyó a la imagen destruida en la Guerra Civil. En la restauración, Manuel Pedro Franco ha tenido que trabajar con los principios de mínima intervención. Los principales problemas de conservación tenían su origen en el envejecimiento natural de los materiales, en las operaciones de vestimenta de la imagen, y en último lugar en el desgaste producido durante el transcurso de las romerías.

Las mayores alteraciones se concentraban en la policromía de manos y mascarilla. Se ha detectado falta de adhesión de los estratos polícromos, así como numerosos golpes y roces provocados por el uso de ornamentos como anillos o cetro, que han provocado erosiones y perdidas.

Una Virgen difícil de clasificar

La talla de Sebastián Santos ha recuperado también elementos icónicos de los años cincuenta, como el rostrillo y las ráfagas. La Virgen es una imagen de candelero, con mascarilla y manos realizadas en madera de ciprés, siendo el resto en pino de Flandes. Pero, debido a errores de interpretación histórica, la talla pertenece a una iconografía difícil de clasificar.

Ello se muestra, especialmente, en la rareza de presentarse sin el Niño Jesús. Esto hace de la Virgen de Villadiego una de las tallas más peculiares que hay en las inmediaciones. Presenta rostro de suaves facciones, cara afilada y mirada baja de gran interiorismo, siguiendo modelos de la desaparecida imagen, aunque con el sello característico de la producción de Santos.

La advocación de Villadiego está documentada desde al menos el siglo XIV, ubicándose de forma continuada en su Ermita de Villadiego. En este lugar se celebraban desde los primeros años del citado siglo, numerosas peregrinaciones para venerar a la Santísima Virgen. Esto sirve como precedente a la romería que, desde 1926, se celebrará cada año, y que ha pasado, con el tiempo, a ser una de las más populares y numerosas de la provincia.

La imagen de la Virgen de Villadiego es un referente icnográfico que posee un notable interés artístico, histórico y etnológico, así como un significativo valor religioso, reflejo de un importante sentir devocional durante siglos. Se trata de una de las devociones más antiguas de Andalucía, documentada desde 1319. Todos estos valores la caracterizan como obra destacada dentro del patrimonio histórico de Peñaflor y de la provincia, siendo la titular de la Hermandad Sacramental y de María Santísima de Villadiego.