Virgen de la Amargura, Cristo del Amor, Gran Poder y Cristo de las Tres Caídas de Triana / ABC

RESTAURACIONES

Las cofradías superan el tabú de restaurar a los cristos y vírgenes

En el siglo XXI se ha intervenido el 70% de las imágenes, que han perdido la oscuridad

Por  2:30 h.

«A mí me da mucho miedo limpiar una imagen tan antigua». La frase del anterior hermano mayor del Amor, Fernando Mora-Figueroa, refleja claramente el temor de las hermandades a la hora de afrontar restauraciones de las imágenes que supongan la pérdida de la morenez característica por la suciedad acumulada. Las restauraciones academicistas de los años 90 abrieron un debate acerca de los criterios que debían adoptar los restauradores, teniendo en cuenta el componente devocional de estas obras de arte.

Sin embargo, pese al tabú que ha dominado respecto de este asunto, las cofradías han demostrado que son diligentes en el cuidado de su patrimonio más preciado. Un dato es revelador: el 68% de los cristos y vírgenes de la ciudad se han restaurado en los últimos 20 años. Las próximas intervenciones de la Virgen de la Amargura y del Cristo del Amor certifican este tendencia. La dolorosa de San Juan de la Palma será intervenida por Enrique Gutiérrez Carrasquilla desde mediados de diciembre a febrero. Los trabajos consistirán fundamentalmente en la retirada de la suciedad acumulada en la policromía y en la solución de la fisura que tiene en el rostro. El crucificado de Juan de Mesa, por su parte, se trasladará al Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico para un estudio que determine el tipo de restauración que precisa.

Estas dos tallas capitales de la Semana Santa se unen a otras que ya han sido restauradas pese al miedo que existió en su momento. Son los casos, por ejemplo, del Gran Poder en 2006 o del Cristo de las Tres Caídas en 2017. «El miedo se ha ido perdiendo gracias a los buenos resultados de las restauraciones, que descubrieron las barbaridades que se cometían antiguamente, incluso a escondidas», afirma Enrique Gutiérrez Carrasquilla, que añade que «el 90% de las realizadas últimamente han sido satisfactorias».

En cuanto a los criterios, este profesional asegura que «las limpiezas deben ir condicionadas a la historia material de las imágenes». En este sentido, otro restaurador como Pedro Manzano explica que siempre antepone «el concepto devocional procurando que los cambios no sean bruscos, sino paulatinos». Así, comenta que cada restaurador tiene un criterio «que va en función de la sensibilidad de cada profesional».

La Amargura y la Macarena

Carrasquilla pone de ejemplo el caso de la Amargura y el de la Macarena. En el primero de ellos, comenta que la dolorosa tiene «un compendio de varias policromías reintegradas», por lo que «no podemos eliminar una u otra porque habría que volver a reintegrar, ya que quizá de la original sólo quede un 20%».

Así, siguiendo con los criterios de recuperación o eliminación de policromías, este profesional asegura que «no hay por qué retirar todos los repintes». En el caso de la Macarena, cuenta que «la mancha que tenía en el lado y que dio lugar a la leyenda del vaso, se le dejó como un vestigio de la historia para que no se perdiera algo característico ya de la imagen».

Por ello, asegura que «para mí la misma limpieza se merece una imagen de culto que una de museo, pero no se debe perder la dignidad de la imagen con una limpieza a fondo. Hay que limpiar con recato porque esta labor es la única que no es reversible».

La Virgen de los Reyes y el Señor del Silencio

Por otro lado, Pedro Manzano recuerda las restauraciones de imágenes como la Virgen de los Reyes o la del Señor del Silencio de la Amargura. «En aquella época -años 90- no estábamos acostumbrados a esa metodología consensuada a nivel internacional y la gente no lo entendió». De esta forma, explica que «cuando Arquillo intervino sobre la Virgen de los Reyes, le mantuvo las lagunas de las pérdidas de policromía, y eso no lo entendían los devotos. Poco a poco vamos madurando». En el caso del Señor del Silencio, la restauración dejó tan blanca a la imagen que al año siguiente (1996), con la Virgen, «los Cruz Solís acometieron una restauración puramente conservacionista».

Tabla: J. Comas / M. J. R. Rechi / J. Macías

Javier Macías

Javier Macías

Coordinador en Pasión en Sevilla
Redactor de ABC. Coordinador de Pasión en Sevilla