Unas manos ancianas sujetan una estampa de la Esperanza Macarena / JAVIER RODRÍGUEZ

CORONAVIRUS

Las hermandades se vuelcan en la distancia para mantener viva la Cuaresma

Las cofradías hacen la compra a los ancianos, ayudan a la conciliación cuidando a los niños o mantienen los cultos «online» pese al confinamiento

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Atención a los mayores, entrenamiento para los más pequeños e iniciativas de formación cristiana para vivir la Cuaresma desde casa. La crisis sanitaria en la que permanece inmersa España ha provocado que la sociedad, y por ende las hermandades, cambien sus rutinas diarias en mitad de este estado de arlama que tiene a la población confinada en sus casas. En en esta cuarentena forzosa por el coronavirus, las cofradías se están reciclando modificando las costumbres de estos días previos a la Semana Santa y se centren en la caridad y en la formación.

Nadie imaginaba hace meses que un día como este 19 de marzo, a 17 del Domingo de Ramos, las iglesias estuvieran cerradas a cal y canto, las secretarías y mayordomías no fueran hervideros de papeletas de sitios, las priostías no estuvieran repletas de personas montando su cofradía o las casas no estuvieran repletas de túnicas en días de ilusión y preparativos. Todo eso ha quedado atrás. El virus se lo ha llevado y las hermandades se reinventan en una Cuaresma de interiores con propuestas que incentivan la asistencia social, que atienden a los mayores, impulsan los cultos y la evangelización o animan a quedarse en casa con actividades multimedia y didácticas para los más pequeños y sobrellevar mejor el confinamiento. Las hermandades son baluartes en estos tiempos difíciles que dejan en sus iglesias los pasos a medio montar y entran en las casas de sus hermanos a través de las nuevas tecnologías.

La caridad

Quizás éste sea uno de los pilares fundamentales donde las hermandades doblegan esfuerzos durante estos días. La asistencia continúa funcionando a pesar del encierro de la población y respetando siempre las normas sanitarias. Las cofradías del Casco Antiguo mantienen su economato abierto. Destacan también las acciones del Gran Poder, que continúa con la atención a peticionarios de la bolsa de caridad en las dependencias de la calle Santa Clara número 7 los martes de 19 a 20.30 horas; o la de la Macarena, que ha anunciado que destinará todo el dinero de las papeletas de sitio de 2020 a sus acciones sociales. También esta hermandad ha cedido su casa el 25 de marzo para recibir donaciones de sangre al igual que San Pablo, que abrirá el día 23. Acciones que ayudan ante la imposibilidad de realizar transfusiones en los centros sanitario colapsados.

Para los mayores

Hermandades como San Esteban, Santa Cruz —que ha activado un teléfono— o Bellavista fueron algunas de las primeras hermandades en movilizarse, creando grupos de ayuda urgente y asistencia a los más necesitados. Para ello, como los de la Puerta Carmona, comentan que «numerosos hermanos y devotos de nuestros titulares que, por vivir en soledad, tener menores o enfermos a su cargo sin posibilidad de dejarlos con otras personas, o por padecer alguna enfermedad que limita su movilidad, demandan urgentemente alguna ayuda espiritual, o de tipo material como hacerles la compra de alimentos y de artículos de primera necesidad». A estas mismas iniciativas se han unido otras como San Isidoro, con su programa «Cirineos para nuestros hermanos», el Calvario o la Macarena. Esta última ha puesto en marcha un servicio de atención a los más veteranos.

Para los más pequeños

El confinamiento ha provocado situaciones difíciles para la conciliación familiar. Niños sin colegio y padres que aún tiene que salir a trabajar fuera de sus domicilios. Para paliar este déficit, hay campañas como la del Silencio, que se ofrece a ayudar a las familias para custodiar a sus hijos que no pueden ser atendidos por motivos laborales. También son numerosas las iniciativas didácticas a distancia que han desarrollado en la Misión, el Museo, los Javieres o la Exaltación, entre otras. Concursos de dibujo o de vídeos llamando a la responsabilidad, como en el caso de la de Santa Catalina.

Para los cultos y formación

Por último, en cuanto a la asistencia espiritual y formativa, se está viviendo una trasformación sin precedentes en estos días. Del templo a las casas a través de las nuevas tecnologías. De nuevo, el caso de la Macarena, que mantiene un septenario sin público y con récords de audiencia por internet. Misas dominicales en el Consejo o parroquias y diarias, como en el caso del Gran Poder, también participan de este streaming. Destacan también el ejercicio de quinario de los Gitanos —suspendido en lo físico, no en lo virtual— o las reflexiones de hermandades como el Museo, a través de su párroco.

La Cuaresma más histórica que nadie recuerda ofrece la mejor cara de las hermandades, grandes vertebradoras de la fe en esta ciudad que se ha quedado sin procesiones en la calle y con sus iglesias cerradas «sine die».

Javier Comas

Javier Comas

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