Madre de Dios del Rosario / M. J. RODRÍGUEZ RECHI

Las imágenes de los «besamanos» del puente del Pilar

Varias imágenes estuvieron expuestas en diversos templos de la ciudad en este puente atípico del Pilar

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Varias hermandades han expuesto a su titular mariana en veneración a lo largo de este pasado puente del Pilar, bien por ser culto de regla o bien por sustitución a la procesión que debería haberse producido en los citados días.

Uno de los más destacados ocurrió con la Virgen del Rosario de Montesión, que estuvo en «besamanos» en el convento del Espíritu Santo, un templo donde la imagen reside en este mes de octubre para sus cultos.

Otra de las dolorosas expuestas ha sido la Virgen del Rosario de la Milagrosa, corporación que colocó una pequeña imagen de Santa Ángela de la Cruz en el altar para mostrar el apoyo a esta congregación por la difícil situación que atraviesan a causa de los contagios producidos por el Covid-19.

Las Aguas, por su parte, bajo a la Virgen del Rosario al presbiterio de su capilla en el día su función solemne. Por otro lado, en la Puerta Real, la Virgen de las Mercedes regresó a su sede canónica tras haber llevado a cabo el triduo en la parroquia de San Vicente.

En Triana, la patrona de los capataces y costaleros, Madre de Dios del Rosario, permaneció durante dos jornadas en «besamanos». Dado que no pudo realizar este culto en el mes de mayo, la hermandad lo ha organizado en el día que debió recorrer las calles del barrio. Ataviada de salida por Joaquín Gómez, con el manto realizado por Esperanza Elena Caro, esta talla anónima se sitúo sobre la peana del paso. En el camarín se encontraba el Simpecado, una obra datada del siglo XVIII con apliques de plata y con una pintura de la titular de la hermandad, con la escena de los lirios y los tallos, es decir, la prefiguración de la Inmaculada. Antiguamente con la citada pieza se rezaba el Santo Rosario en procesión por las calles de la feligresía, ya que contaba con una gran devoción en Triana. Como cierre de este culto se rezó el rosario, tal y como prescriben sus reglas en caso de no efectuar la procesión.

La Virgen del Rosario de los Humeros era trasladada de manera privada al convento de Santa Rosalía, un templo al que los hermanos la llevan al alba cada 12 de octubre y que en esta ocasión estuvo durante varios días para la celebración de sus cultos.

Al igual que en Triana, la hermandad del Pilar debió sacar en procesión a su imagen titular en el día de su festividad, pero la talla quedó expuesta en su capilla a lo largo de toda la tarde y llevó a cabo la función principal de instituto en la parroquia de San Pedro. Por último, en San Andrés, la Virgen de Araceli cerró este ciclo de «besamanos» de la fiesta de la Hispanidad.

Detalle de la Virgen del Rosario de la Milagrosa / M. J. R. RECHI