Petalada a la Virgen de los Dolores del Cerro del Águila / J. J. ÚBEDA
Petalada a la Virgen de los Dolores del Cerro del Águila / J. J. ÚBEDA

Las salidas históricas del Cerro del Águila

Los dos símbolos de este barrio desde hace 75 años

Por  0:21 h.

El 2 de febrero de 1943, el Cardenal Segura y Sáenz firma el decreto para que sea fundada la parroquia de Nuestra Señora de los Dolores en el Cerro del Águila. En esa misma fecha, pero en este pasado viernes, el arzobispo de Sevilla, Monseñor Juan José Asenjo Pelegrina, ha presidido una misa estacional como inicio de este aniversario.

Al término de la homilía, anunciaba una salida extraordinaria de la dolorosa de Sebastián Santos el mismo día de su festividad, en concreto el 15 de septiembre por el 75 aniversario del templo que llevaba ya, la advocación de Nuestra Señora de los Dolores. Ese mismo día en 2002 era coronada por el Cardenal emérito de Sevilla, fray Carlos Amigo Vallejo, la primera en hacerlo en otro lugar que no sea la Santa Iglesia Catedral.

Hasta 1943, el barrio pertenecía a la feligresía de San Bernardo. Los orígenes tiene que ver por los«cardiomarianos» del Inmaculado Corazón de María, donde se instauraba una capilla en la avenida de Hytasa. Ahí nació la hermandad sacramental de Nuestra Señora de los Dolores, aprobada en 1945, dando paso a la de gloria en 1955, a la sacramental y de gloria que se fusionan en 1969 y por último, la de penitencia en 1987.

Diez años más tarde a la creación del templo, en 1953, la parroquia era trasladada a su sede actual, con diseño de Gómez Millán y derribada en 1996 por el mal estado en la que se encontraba. En 2002, año de la coronación, se bendecía el actual templo.

La Virgen de los Dolores y la parroquia siempre han sido los pilares fundamentales de este barrio. Prueba de ello, es ver por ejemplo a la talla de en los cultos del mes de septiembre o en la salida de la cofradía cada Martes Santo.

¿Qué es la Virgen de los Dolores para el Cerro del Águila?

Uno de sus hermanos y vecino, qué preside cada Martes Santo el paso del Cristo del Desamparo y Abandono, además de ser el párroco de Santa María del Reposo, Alfredo Morilla Martínez, explica que la devoción a la Virgen de los Dolores es producida desde que nació la parroquia, «desde el comienzo del barrio la advocación de la Virgen de los Dolores fue la que creció en esa  Sevilla separada del resto por el Tamarguillo. El Cerro era una zona rodeada de campo y a las afueras de la ciudad. La Parroquia que atendía a esos vecinos era la de San Bernardo. Desde los años 20 del pasado siglo una pequeña capilla en la Avenida de Hitasa ya era lugar de peregrinación y fe para los vecinos que llegaron al Cerro como trabajadores de Hytasa y del polvorín de Santa Bárbara. Siempre ha sido el Cerro un barrio obrero, vecinos llegados de pueblos que compraron sus terrenos para levantar sus casas».

La devoción y el barrio crecieron de la mano. A mediados de siglo hay 3 hitos fundamentales:

1:La erección de la parroquia.

2: La creación del templo nuevo en el corazon del barrio.

3: La adquisición de la Virgen de los Dolores de Sebastián Santos.

La Virgen es la madre de las madres del Cerro, «es un barrio con personalidad propia. Tal vez por la distancia del centro y por su historia es un barrio que siente como un pueblo. La idiosincrasia de las familias cerreñas es matriarcal, han sido las mujeres las que han luchado por sacar adelante las casas y las que con muchas fatigas buscaron el porvenir de lus hijos. Y en medio de este matriarcado aparece la imagen de la Virgen como la Patrona y protectora de todos», indica Alfredo Morilla.

Para él y para los vecinos del barrio, el 75 aniversario de la parroquia no tendría sentido sin su Virgen, «la Hermandad era la que gestionaba los recursos del barrio, hacía de centro social, y de lugar de encuentro vecinal cuando no existían los distritos. Una de las velás históricas de la ciudad, tras la de Santa Ana, es la que el barrio organizaba para honrar a la Virgen de los Dolores. La velá era lo más parecido a una feria patronal: en el templo cultos a la Virgen, y en las calles alegría y convivencia, organizando todo para la salida gloriosa de la Patrona cada mes de Septiembre.
Las calles se llenaban de cadenetas, los vecinos sacaban las macetas a las calles y las colchas a los balcones. El sentimiento del barrio hacia la Virgen siempre fue muy grande. No se puede entender el barrio sin la imagen de la Virgen, ni la parroquia tampoco. Es una mezcla sana. Fíjate que cuando se tuvo que cerrar el templo y demolerlo por problemas de cimentación, la parroquia se trasladó a la casa de hermandad. Fíjate que cuando se bendice el nuevo templo y se consagra, se corona en ese mismo día a la imagen de la Virgen. Porque para el Cerro su parroquia es importante, es el hogar de la familia cristiana, pero es también el lugar donde habita el orgullo de los cerreños, la causa de nuestra alegría y el consuelo de nuestras penas. Se cumplen 75 años de la parroquia, y cualquier celebración cristiana en el Cerro siempre ha mirado y mirará a la Virgen, ya que es la piedra angular donde se cimenta la fe de los cerreños. Es la mano que nos conduce hasta su Hijo».

Una salida va a ser la de devolver a la Virgen de los Dolores por las calles de su barrio, rememorando aquellas procesiones de cada mes de septiembre, «no va a ser una procesión extraordinaria más, porque va a ser la procesión extraordinaria de una imagen con mucha devoción recorriendo las calles que tradicionalmente hacia de forma gloriosa, y como lo hacía antaño. Algo que pide la parroquia porque es la misma Iglesia la que reconoce que la Virgen es el fundamento del barrio. Va a ser una fiesta de fe. Y aunque el Martes Santo sea el día del barrio, y todo el mundo lo tenga asumido, yo sigo escuchando a mi madre y a mis tios, y a los vecinos mayores, hablar con lágrimas en los ojos de como cada año la Virgen cada Septiembre procesionaba por calles distintas para pasar por el mayor número de casas. Añoran la velá, la procesión gloriosa… y en el fondo esa época que ya pasó. Este 15 de Septiembre va a ser muy bonito para los mayores del Cerro».