Los 400 años de devoción al Gran Poder en la mayor exposición que se recuerda

El Señor de Sevilla llena la Fundación Cajasol en una muestra histórica en la que se pone de manifiesto el porqué del icono cultual y cultural que trasciende la propia ciudad

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Es un viaje en el tiempo. El Gran Poder ha llevado a la Fundación Cajasol la historia de una imagen que esculpió Juan de Mesa hace 400 años pero que la hizo Sevilla. El Señor es un icono devocional al que hay que contemplar desde múltiples aristas, desde el culto a la cultura. Desde el patrimonio a los altares y las convocatorias, pasando por un cartel publicitario, una crónica periodística, un capote de paseo, el vuelo de un avión o un galeón de la Carrera de Indias. Todo esto que a priori parece deslabazado tiene un hilo conductor que muestra a la ciudad un itinerario para comprender qué significa el Gran Poder de Dios en Sevilla.

La hermandad inauguró este jueves la mayor exposición que se recuerda en las cofradías sevillanas no sólo en tamaño -ocupa todas las salas de la antigua Audiencia- sino en discurso. «No habría Cristo sin Iglesia, no habría Señor sin la hermandad, no habría continuidad en el culto si no se hubiera mantenido durante 400 años. Y no sería quien es si no fuera por la sangre y la carne del pueblo». Carlos Colón, el comisario de la exposición «Gran Poder. Mesa te esculpió, Sevilla te hizo. 400 años de devoción» explica así el argumento de esta muestra que pone de manifiesto por qué aquella imagen que le fue entregada a la hermandad en octubre de 1620 se convirtió en el Señor de Sevilla.

Primera sección

La primera sección, bajo el nombre «Trabajos de amor en el tiempo» reúne en tres salas las huellas del actuar del Gran Poder a través de sus instituciones, la hermandad, la Iglesia y el pueblo, «los tres puntales que sustentan la devoción». Comienza el recorrido con un espacio en el que se muestran tres documentos fundamentales: el contrato de hechura del Señor con Juan de Mesa procedente del Archivo de Protocolos, el contrato para la formación de éste en el taller de Montañés y el que firmó la hermandad con Ruiz Gijón para la ejecución del paso. Junto a esta sala se encuentran los cuadros de los hermanos mayores que ha tenido el Gran Poder en la historia y otros que atestiguan la huella del Señor en su antigua capilla de San Lorenzo. En esta zona aparecen convocatorias de culto que van del «art nouveau» al estilo «yeyé». Procedente del archivo de la Catedral, hay un documento del XIX prohibiendo que el paso lo porten los costaleros por su mal comportamiento e instando a que se le instalen unas ruedas, con plano incluido. Fracasó estrepitosamente hasta en dos ocasiones. Está la convocatoria de los actos del quinto centenario de la corporación, que tuvieron que suspenderse por las circunstancias políticas en 1931. También, ha aparecido un «protoboletín», una gacetilla denominada «El mensajero del Señor del Gran Poder» que informaba de cuestiones de la corporación.

El contrato de Mesa y la hermandad para la hechura del Gran Poder, en el centro

En esta primera sección se encuentran las bases de la concordia con la Macarena redactadas por Marcelo Spínola. En la tercera sala, se encuentra el cuadro de Carmen Laffón conmemorativo de los 400 años del Señor y un cuadro costumbrista del Gran Poder por la calle Sierpes en el que se aprecia a las infantas de Orleans, que solían ir detrás del paso.

Una galería de carteles de distintas efemérides de la hermandad y la bula pontificia da paso a la sala de los obispos, con los cuadros de la Archidiócesis en los que están los titulares de la sede episcopal en los momentos más importantes de la historia de la corporación. Junto a esta sala, otra dedicada especialmente al cardenal Spínola en la que están los regalos que se han intercambiado las hermandades de la Macarena y el Gran Poder. Más adelante, hay un espacio dedicado al beato Fray Diego de Cádiz, aquel que soñó con Jesús portando la cruz y, cuando vio al Gran Poder, reconoció su rostro. A partir de ahí, desarrolló una campaña de predicaciones que fue clave en la expansión de la devoción. Se exponen cartas autógrafas.

Allí se encuentran también documentos y crónicas sobre las distintas sedes en las que ha vivido el Señor en Sevilla. Y, en el camino, la devoción al Gran Poder en el mundo. A continuación, otra sala muestra los azulejos del Señor y una pantalla táctil pone en el mapa dónde están todos y cada uno de los más de 320 retablos cerámicos del Nazareno de Mesa en el mundo. «Es la imagen devocional con más azulejería», indicó el hermano mayor, Félix Ríos.

Ésta es la sala de la devoción popular y, quizá la más curiosa. Aparece la relación del Gran Poder con la caridad, a través de la bolsa y con los Tres Barrios a los que irá en otoño. También, la historia de aquel primer vuelo transoceánico que llevaba el nombre de Jesús del Gran Poder y que, según las crónicas, partió de Sevilla un Domingo de Ramos. Al pasar sobrevolando Omnium Sanctorum, salía la Virgen del Subterráneo y el pueblo arrancó en aplausos al avión hasta el punto de que el cura que presidía la procesión se detuvo a bendecir al aeroplano. Del Archivo de Indias, por su parte, hay unos documentos de los barcos con el nombre del Señor que fueron a América en el XVIII.

Está, también, el Gran Poder en la cultura «kisch», como carteles publicitarios. También, en el cine, como en la película «Currito de la Cruz». Se encuentran los fotomontajes de Serrano y una réplica del Señor reproduciendo a gran calidad todo el ajuar de la época, que ha descubierto el propio Félix Ríos en el museo del Pozo Santo.

Otra réplica del Señor, que preside la capilla de la plaza de las Ventas, centra la sala de los toreros. Allí se muestra el capote del fundador de la saga Bienvenida, otro de Morante y un traje de El Cid que lleva el color «Jesús del Gran Poder y oro». Saliendo ya de la sala, se encuentra el Señor a través de la literatura, la prensa y los pregones.

Las túnicas del Gran Poder en la exposición de Cajasol

Segunda sección

El siguiente capítulo de este recorrido se denomina «Vestido de esplendor y majestad». En el patio de la Fundación Cajasol se expone la cruz de guía y el paso de Ruiz Gijón con los antiguos candelabros de guardabrisa que iluminaban al Señor. Junto al mismo, los actuales faroles y su inspiración y, al otro lado, los respiraderos que tuvo a mediados del XIX. Frente al paso, el imponente altar de la novena de San Lorenzo, hoy en Almonaster, aparece montado al modo en el que se instalaba en aquellos años. El patio está rodeado de fotos históricas del Señor. Una de ellas es la litografía más antigua que se conserva de la imagen en el paso. La fotografía se hizo un Martes Santo por la mañana. Se sacó el paso a la plaza sólo para esa instantánea.

La salas salas 5 y 6 muestran la «ofrenda». Se trata de las túnicas y las potencias del Señor. Separada en una sala ex profeso, se encuentra la nueva túnica de los devotos. Por último, desde la cubierta de la Fundación Cajasol se proyectan imágenes del Gran Poder sobre la fachada del Ayuntamiento que sirve como anuncio de la exposición.

Ficha de la exposición

Del 31 de enero al 8 de marzo se puede visitar la exposición de lunes a sábado, de 11:00 a 21:00 horas. Los domingos y festivos, de 11:00 a 18:00 horas. El acceso será por la calle Álvarez Quintero.

Javier Macías

Javier Macías

Coordinador en Pasión en Sevilla
Redactor de ABC. Coordinador de Pasión en Sevilla