Los exmandatarios del Valle, llegando a los juzgados para declarar como testigos / R. RUZ

TRIBUNALES

Los anteriores responsables del Valle tenían «absoluta confianza» en el exmayordomo

El ex hermano mayor Lucas Maireles y dos cargos más declaran como testigos en la causa abierta por el desfalco de casi 220.000 euros en las cuentas de la hermandad

Por  14:40 h.

La juez de Instrucción número diez de Sevilla, Pilar Ordóñez, encargada de investigar las presuntas irregularidades en las cuentas de la hermandad del Valle por las que se acusa a A.M.C.L., exmayordomo de la corporación del Jueves Santo, ha tomado declaración como testigos este miércoles a tres exdirigentes de la misma, quienes han coincidido en señalar que tenían «absoluta confianza» en el investigado, quien llevaba más e 15 años como miembro de junta de gobierno.

En septiembre del pasado año, la juez instructora acordó seguir con las actuaciones por el trámite de procedimiento abreviado contra A.M.C.L. por su participación en los hechos investigados que podrían ser constitutivos en un delito de apropiación indebida y un delito de falsedad documental. Esta causa nace tras la denuncia interpuesta por una serie de hermanos de la hermandad, personándose en la misma, en calidad de acusación particular, la propia hermandad, representada por el entonces hermano mayor Lucas Maireles Vela, quien ha declarado como testigo junto a Francisco O’Kean, ex primer teniente de hermano mayor, y Luis Piazza, exmayordomo y quien sustituyera en el cargo al procesado.

El abogado de la hermandad, Antonio Cadillá, del despacho Zurbarán, ha explicado a ABC que los tres testigos han coincidido en señalar que tenían «absoluta confianza» en A.M.C.L., quien fue nombrado mayordomo por primera vez en 2007 y cesó en su cargo en junio de 2015, aunque siguió autorizado en la cuenta bancaria de la hermandad hasta septiembre. «Era un hombre de la hermandad y nadie podía dudar o imaginar esta realidad», han señalado los testigos según el abogado de la corporación.

Además, los testigos han negado coacciones al acusado para asumir estos hechos. Muy al contrario se le pusieron todas las facilidades posibles para reponer el dinero que se echaba en falta. La segunda junta de gobierno de Maireles, cuando salta el caso, pretendía solucionarlo «para hacer menos gravosa la situación para la hermandad y recuperar el patrimonio».

En octubre de 2015 el nuevo mayordomo, Luis Piazza, tiene acceso por primera vez a la información bancaria y se percata de la existencia de un descuadre, poniendo en conocimiento de la junta que preside Maireles la situación. Entonces, mantienen una reunión con el ahora acusado, quien «reconoce expresamente que se ha llevado dinero para prestárselo a un hermano», aunque no concreta las cantidades. Posteriormente se descubre que ascienden a casi 220.000 euros.

El deseo de los hermanos: esclarecer los hechos

El acusado se comprometió a devolver el dinero, primero con una transferencia inexistente y luego con dos pagarés sin fondos. El dinero no se ha devuelto. Además, firmó dos documentos asumiendo que es el responsable de estos hechos. Inicialmente, se acudió a la Jurisdicción Civil para recuperar lo sustraído. Si bien, ante la imposibilidad de alcanzar este fin, un grupo de hermanos acudió a la vía penal. En la misma se persona la hermandad por mandato del cabildo general de hermanos.

El mandato del máximo órgano de la hermandad fue claro, según Antonio Cadillá: «El esclarecimiento de los hechos en sede judicial y no hacer una caza de brujas de este desgraciado incidente».

Según el auto de procedimiento abreviado de la juez instructora, en los cabildos generales ordinarios de cuentas desde 2008 hasta 2015 ya el investigado rindió cuentas y en concreto, en el último, que hay un saldo final de 30.686 euros. El resultado de esos cabildos aprobando las cuentas eran comunicados al Arzobispado, habiéndose comprobado que la cuentas de la hermandad aprobadas por de los años 2011, 2012, 2013, 2014 y hasta junio de 2015 presentan como saldo final en la cuenta bancaria un importe «distinto al saldo real» que existía en la cuenta bancaria en esas fechas.

Los saldos finales de banco aprobados por el cabildo general de cuentas de la hermandad en 2011, 2012, 2013, 2014 y junio de 2015 arrojan una diferencia respecto a los saldos reales del banco de la Hermandad en esas mismas fechas, lo que se debe a que el investigado, a través del ordenador, «podía consultar la cuenta bancaria y manipularla».

En este contexto, se realizó un informe pericial a instancias de este Juzgado en el que el perito, tras analizar los movimientos de la cuenta bancaria de la hermandad desde el año 2011, las cuentas aprobadas en los distintos cabildos, listado de ingresos y gastos de la hermandad, balances y libros mayores, llegó a la conclusión de que se ha producido un descuadre en las cuentas, que se ha realizado un falseamiento de la cuenta de caja y de la cuenta del banco, se han reflejado pagos de operaciones ficticias, alterando los importes de los efectos que se pagaban por banco así como supuestos pagos de operaciones reales no llegando nunca el dinero al proveedor, no justificándose la salida de dinero de la caja y contabilizando pagos que nunca se llegaron a realizar.

El descuadre de las cuentas aprobadas en cabildo suman el importe de 219.660,26 euros al existir un descuadre de la cuenta de caja en los años 2013, 2014 y 2015 de 119.566,26 euros en la cuenta de bancos, 2011-2015 de 50.198,57 euros y cantidades adeudadas aunque consta como pagadas en la contabilidad que ascienden a 49.895,43 euros.

Jesús Díaz

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