Corpus de la Magdalena / RAÚL DOBLADO

CORPUS CHRISTI EN LOS BARRIOS

De los clásicos a los modernos: Los barrios convierten en radiante la mañana de Corpus

De los de siempre como Triana o la Magdalena, a los de extrarradio como Sevilla Este, San José Obrero, Santa Genoveva o Pino Montano; más de veinte procesiones llenaron un domingo cumbre en la ciudad.

Por  18:18 h.

El termómetro aún no ahogaba con el calor que el calendario suele traer en días de verano como estos. Sevilla se despertaba en un domingo de Corpus Christi con más de veinte procesiones en la calle –el más nutrido de todo el año- en las que el Santísimo Sacramento era el gran protagonista. Desde la solemnidad de la Magdalena, pasando por lo populoso de Triana, el clasicismo de San Isidoro, la elegancia de Nervión o lo novedoso de Sevilla Este. Días que invitan a vivir la calle en celebraciones, algunas, ancladas en los siglos de historia. Espectáculo de luz y color que se reparte desde las grandes torres de la periferia hasta las casas encaladas de la vieja cava.

En San Roque despertaba la mañana con la salida más tempranera. Allí se celebró la anual procesión sacramental que salió desde Los Negritos. Es el rito de este domingo que saca al Santísimo bajo palio o sobre un fastuoso paso. A las 9:25 horas, la parroquia de la Magdalena abría las puertas para que saliera uno de los cortejos mejor dibujados de la mañana. Libreas, chaqués o ricas ropas de culto; es el sello visual de un Corpus que, si no existiera, habría que inventarlo. El inicio del cortejo estaba formado por los cinco tramos de la Quinta Angustia que dan luz al paso del Dulce Nombre de Jesús, inconmensurable altar movible acompañado de los sones de Tejera que antecede al paso de la Inmaculada, portada por una cuadrilla de costaleros que lleva décadas bajo estas andas comandadas por los Rufino-Casado. Detrás, la custodia del siglo XVII con el Santísimo, rodeada por la elegancia que requería el momento, cerraba este cortejo medido que alcanza cotas inigualables cuando llega a la hermosura de una plaza del Museo dibujada por los pintores que venden su arte. Del lienzo a la realidad.

Corpus de Triana / JAVIER COMAS

Triana como patrimonio antropológico

Hablar de Triana es mencionar la alegría, el color de un sentir trasladado a sus balcones, altares y estética mostrada por un pueblo que, en gran medida, sigue viviendo en sus casas, a pesar de la amenaza de los pisos turísticos. Aquí también hay concurso de altares y balcones, muchos muy buenos. Ganó el instalado en la Casa de las Columnas por la hermandad del Carmen del Santa Ana bajo la dirección de Guillermo Lasso. Un homenaje indirecto al quinto centenario de la Vuelta al Mundo en la antigua Universidad de Mareantes con la Virgen de la Victoria –a la que le rezó Elcano antes de partir a lo infinito- como protagonista.

Tras la banda de San Juan Evangelista, la procesión comienza con la cantera que porta al Niño Jesús, los jóvenes del pasito de Madre de Dios del Rosario; en silencio, pero con sus respectivos cambios, como han aprendido desde chicos. Le seguía la estampa recuperada de las Santas Justa y Rufina, San Juan Evangelista y la Purísima, con la fuerza de las Tres Caídas como música de acompañamiento. Todo lo cerraba el Santísimo bajo una de las custodias más notables del patrimonio de la ciudad. Dos detalles destacaron en esta procesión: uno de ellos, en las personas que portaban con cirios: algo más nutrido en esta ocasión por la cercanía de las elecciones que vivirá la Esperanza de Triana –hermandad organizadora de esta salida- y la frustrada incorporación del órgano portativo: un instrumento perdido en las procesiones de la ciudad y que iba a ser recuperado para la ocasión. A la pieza se le estropeó el convertidor de la corriente eléctrica y tuvo que ser tocado únicamente dentro de la iglesia.

Corpus de San Isidoro / JAVIER COMAS

San Isidoro y extramuros

La Costanilla fue escenario de otro de los grandes Corpus de la mañana. Tres pasos inigualables organizados por una de las hermandades con mejor patrimonio de la ciudad: San Isidoro. En los barrios, volvió a lucir radiante la Custodia de la Sed, popular San José Obrero, indispensable el de Santa Justa y Rufina, necesarios los de Padre Pío o Las Flores; novedoso el de Sevilla Este y sus tres altares. Estos y muchos otros más. Las parroquias, volcadas con las procesiones más verdaderas cuando comienza el verano.

Javier Comas

Javier Comas

Javier Comas

Últimas noticias deJavier Comas (Ver todo)