La Virgen de los Reyes / M. J. RODRÍGUEZ RECHI

PATRIMONIO

Los secretos del tesoro de la Virgen de los Reyes

La patrona posee uno de los ajuares más ricos de las devociones de la cuidad

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Hablar del ajuar de la Virgen de los Reyes es hacerlo de uno de los mayores tesoros que pueda tener una imagen, Desde las coronas, mantos, sayas, zapatos o pecherines, bastones, sayas, pañuelos, anillos, fajines, tocas, o las medallas donadas y las tres originales que posee de Sevilla. Todo ello sin contar con su camarín, la capilla, el paso o la amplia historia que rodea a la devoción más antigua de la ciudad. Hay que tener en cuenta que antiguamente era ataviada de una forma distinta a la actual, tal y como puede admirarse en los diversos grabados existentes de la Virgen, por lo que son piezas que no suele llevar.

Sin duda, todo lo que posee daría para un museo  de la patrona de Sevilla y la Archidiócesis, gracias a las donaciones que viene recibiendo desde el siglo XV hasta la actualidad. Mateo Vázquez, doña Bárbara de Braganza con Fernando VI, la Reina María Luisa, las Hermanas de la Cruz, Isabel II, la infanta María Luisa de Orleans, entre otros. Al igual que los sevillanos que tanto han donado a lo largo de la historia, de un listado interminable del ajuar de la Virgen y el Niño Jesús.

Las de mayor valor están en la sacristía de la capilla Real, que cuenta con la espada que usó San Fernando, la que procesiona el 23 de noviembre, día de San Clemente, el relicario del dedo del Santo Rey.

Aquí repasamos lo más destacado, dado que son cuantiosas las donaciones que recibe cada año, lo que daría para varios reportajes o algún que otro libro de todo lo que rodea a la patrona de Sevilla y la Archidiócesis.

Mantos

Actualmente cuenta con cinco mantos de salida. Además, posee un manto de cultos bordados azul pavo, que suele utilizar durante la novena. Esto es una pequeña reseña de los mantos más valiosos, porque cuenta con más de noventa piezas.

El manto verde

Los mantos de salida más antiguos de esta venerada imagen son el verde y el blanco de su amplio ajuar. El primero de ellos está bordado en oro, siendo una greca de estilo renacentista. Fue donado por la Reina Isabel II en el año 1853. Esta pieza, de reconocida valía, fue ejecutada por las hermanas Margarita y Rosa Gilart Jiménez. Estas bordadoras, de origen mallorquín, fueron las bordadoras de cámara de la Reina.

El manto blanco

La Virgen de los Reyes con el manto blanco / MJ RODRIGUEZ RECHI

El manto blanco tiene como soporte el tisú y también fue una donación de la Reina Isabel II en ese año 1853. Esta pieza es conocida popularmente como el de los «castillos y leones», que son representaciones ligadas a la corona que se repiten en este magnífico manto bordado.

El manto rojo

La infanta María Luisa Fernanda de Borbónduquesa de Montpensier, donó el denominado «manto rojo» a la Virgen de los Reyes. Está bordado en oro. Tiene una guardilla y contiene flores. Su estilo es barroco. Es una obra realizada en el siglo XIX. Este manto procede, según los entendidos, de una ampliación de otro de tonalidad blanca. La infanta fue la segunda y última hija del Rey Fernando VII y de su esposa, María Cristina de Borbón – Dos Sicilias. La Duquesa regaló el manto a la Virgen de los Reyes en agradecimiento del complicado parto que sufrió con su hija Amalia. En el año 1981 se restauró por última vez en el taller de Esperanza Elena Caro.

El manto de la «Coronación»

Manto de la Coronación de la Virgen de los Reyes

El manto que estrenó el día de la coronación canónica de esta imagen mariana, la primera de Andalucía, el 4 de diciembre del año 1904, fue realizado en los talleres de Olmo, donado por la Condesa de Casa Galindo. Se trata de una de las grandes joyas del bordado del siglo XX, bordado en hilo de plata sobre tisú celeste, uno de los de mayores dimensiones que la Virgen posee en su ajuar por sus ampulosos y ricos dibujos sobre la tela, provocando el estilo «regio» de la pieza. Fue realizado en el taller de Olmo bajo el diseño de Herminia Álvarez Udell, persona que ideara entre otros el manto de salida de la Virgen de las Lágrimas de la Hermandad de la Exaltación, de la dolorosa del Patrocinio de la corporación del Cachorro o la Virgen de la Concepción del Silencio. Su última restauración consta de hace varios años por el taller de Sucesores de Herederos de Esperanza Elena Caro.

Manto del Congreso de 1929

El último de los cinco mantos con los que cuenta de salida la Virgen de los Reyes fue estrenado con motivo de la procesión organizada en el Congreso Mariano celebrado en Sevilla en el año 1929. Fue realizado en tisú color salmón, bordado en seda y oro por las Hermanas de la Cruz, que son sus camareras y encargadas de alternar sus mantos cada vez que la venerada imagen realiza su salida. Esta pieza artística fue regalada por la Duquesa de Osuna, que donó los materiales de ejecución del mismo.

Azul de cultos

La Virgen de los Reyes / M. J. RODRÍGUEZ RECHI

Este manto fue donado por la Asociación de fieles en los años ochenta del siglo pasado, confeccionado por Sobrinos de Elena Caro, al igual que una saya a juego. A principios del siglo XXI era intervenido por el citado taller.

Las coronas

La Virgen de lo Reyes / M. J. RODRÍGUEZ RECHI

Posee tres preseas, una la de la denominada de la filigrana, por tener engarzadas amatistas, esmeraldas y perlas, sustituyendo a la robada en 1873. Es la que suele utilizar durante sus cultos. Una obra de Manuel González Rojas en 1876, antigua de salida, anterior a la coronación de 1904.

La Virgen de los Reyes / M. J. RODRÍGUEZ RECHI

La segunda es la que suele lucir en su camarín durante el año, datada de finales del XVIII. Por último, la de salida, de las piezas más valiosas dentro de su ajuar, que puede admirarse durante cualquier día en la sacristía principal, la ofrecida a la Virgen en su coronación de 1904, obra de Pedro Vives y Ferrer. De estilo bizantino, cuyo aro ornamentado con hileras paralelas de brillantes, se encuentra adornado de ocho coronas entre piedras y esmeraldas, que significa su reinado sobre los reyes, además de contar con un canasto octogonal, donde figuran los cuarteles del escudo de España, silueteado por una vara de rosal con tallos de esmeraldas, abriéndose en la rosa, ocho varas en color con semillas de brillantes y perlas. Todo ello, rematado por cuatro ángeles de oro esmaltado y un frontal que posee una gran perla irregular. Casi 12.000 piedras, con un peso de 2.55o gramos.

La corona de salida de la Virgen de los Reyes / RAÚL DOBLADO

Pecherines

Las joyas más valiosas quedan colocadas en los pecherines. Cuenta con ocho, de los que cualquiera podría usarse para salir, sin contar con otros lisos que dispone, como por ejemplo el que la hermandad de los Gitanos regaló hace poco tiempo.

Uno de los más llamativos es el de brillantes, el más valioso, el que porta en la procesión de cada 15 de agosto, figurando en el centro la medalla de la Infanta María Luisa, hija adoptiva. Por otro lado, está el de las turquesas, elaborado por broches de capas pluviales del siglo XVI. En el centro figura el escudo de la Guardia Civil, habiendo sido donado por una comisión del instituto armado.

El de los corales es uno de los más conocidos, donado por el Rey Luis Felipe de Francia. Antiguamente formaban una tiara. De una gran valía o mejor dicho, de un valor incalculable, está el de los topacios. También están el de las amatistas y aguamarinas. Está el de las monedas, cadenas y pulseras, fruto de las donaciones de los devotos. Por último o el de camarín. El último pecherín confeccionado es el de rosarios, el que menos suele lucir la Virgen.

Estas creaciones se llevaron a cabo por medio de las Hermanas de la Cruz y María Dolores Cruz, camarera de la Virgen. Cada vez que porta uno, luce con la medalla y las llaves de la ciudad de Sevilla.

Zapatos

Tanto el Niño Jesús como la Virgen de los Reyes poseen un amplio juego de zapatos de oro, situado en unas vitrinas de la sacristía de la capilla Real. Quizás sean de las piezas menos desconocidas, ya que a la patrona no se le suele ver el calzado que porta en sus pies.

Bisutería

El Niño Jesús posee dos palmas, una de brillantes y oro blanco que luce en la mañana del 15 de agosto, y otro de menor calidad que suele llevar durante el año. De un amplio juego de anillos cuanta la Virgen, debido a donaciones por ejemplo del Cardenal Bueno Monreal o Segura, así como varias personas que le donan sus joyas o elementos preciados a la Virgen de los Reyes. Todo ello, sin contar con el gran joyero que posee. Pulseras, como la del Príncipe de Gales; placas conmemorativas de Gonzalo Bilbao; el conjunto de condecoraciones, otorgadas por los gobiernos de las naciones que concurrieron al Congreso Internacional Postal; medallas, como la que le regaló el presidente de México, López Portillo.

Un breve resumen del amplio tesoro de la Virgen de los Reyes, que podría dar para escribir algunos libros del amplio ajuar del que dispone, y que año a año sigue creciendo, como por ejemplo el nuevo traje morado estrenado en la pasada Cuaresma.