Caído de Úbeda de Lourdes Hernández y el perdido en la Guerra Civil
Caído de Úbeda de Lourdes Hernández y el perdido en la Guerra Civil

Lourdes Hernández «revive» al Caído de Úbeda, destruido en la Guerra Civil

La imagen, de José de Mora, era una de las grandes devociones de Andalucía hasta su destrucción en 1936

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La imaginero Lourdes Hernández ha presentado su última obra. La recuperación del Cristo de la Caída de la localidad jiennense de Úbeda, destruido en los sucesos de la Guerra Civil del 36. Una réplica de una de las grandes tallas de escultor del barroco granadino, José de Mora.

 Jesús de la Caída de Úbeda, obra de Lorudes Hernández

Jesús de la Caída de Úbeda, obra de Lorudes Hernández

La artista ha manifestado que ha supuesto todo «un reto» en su trayectoria profesional. Una talla de una gran expresividad escultórica y pictórica, siendo una de las obras cumbre del imaginero.

Así, Hernández argumenta de la dificultad de los trabajos ya que «la documentación fotográfica que ha llegado a nuestros tiempos es algo escasa y de mala calidad». Con ello, la autora comenzó los trabajos con un estudio previo de investigación y recopilación de información, seleccionando gran variedad de fotograías de distintas imagenes realizadas por dicho escultor, al igual que estudios de la paleta polícroma y técnicas pictóricas. «A partir de ahí han sido dos años de árduo trabajo», pasando por el modelado previo, tallado de la imagen en cedro y policromado .Cabe destacar que la imagen presenta los ojos de cristal, los dientes realizados en marfil, el pelo natural y la soga natural a imagen y semejanza del original.

Tambien han sido realizadas las potencias y corona de espinas, reproducciones de las que llevaba la imagen. Realizadas por el orfebre Jose Bernet.

Rostro de Jesús de la Caída de Úbeda, perdido en la Guerra Civil

Rostro de Jesús de la Caída de Úbeda, perdido en la Guerra Civil

La imagen perdida (Fray Juan Dobado)

Desparecida en los tristes sucesos destructores del arte de 1936, se perdió «la que para todos era la joya de la Semana Santa ubetense: La Caída de Mora» -argumenta Fray Juan Dobado-. Una imagen que recibía culto en la Iglesia Conventual de San Miguel de los Carmelitas Descalzos de Úbeda.

En los conventos de carmelitas andaluces se desarrollará principalmente el paso de Jesús Nazareno cargado con la cruz o caído por el peso de la misma. Además de las referencias de Santa Teresa y del ambiente general de devoción al Nazareno en el sur de España, uno de los hechos fundamentales que acrecientan esta devoción en el seno del Carmelo es una experiencia de san Juan de la Cruz que tiene lugar en el convento de Segovia en los últimos años de su vida. Tras arreglar un pequeño cuadro del Nazareno y colocarlo en la iglesia, él mismo cuenta el suceso:

Jesús de la Caída de Úbeda en su paso procesional, perdido en la Guerra Civil

Jesús de la Caída de Úbeda en su paso procesional, perdido en la Guerra Civil

«Después de tenerle en la iglesia puesto lo más decentemente que yo pude, estando un día en oración delante de él, me dijo: Fray Juan pídeme lo que quisieres, que yo te lo concederé por este servicio que me has hecho. Yo le dije: Señor, lo que quiero que me deis es trabajos que padecer por Vos y que sea yo menospreciado y tenido en poco. Esto pedí a Nuestro Señor, y su Majestad lo ha trocado, de suerte que antes tengo pena de la mucha honra que me hacen tan sin merecerla».

Este cuadro se conserva aún en el convento de los descalzos de Segovia, la difusión de este motivo no fue sólo a través de la publicación de su vida tras su muerte, sino también mediante grabados que representaban la escena del diálogo de san Juan de la Cruz con el Nazareno. En estos grabados suele aparecer en primer lugar el Nazareno de medio cuerpo, para pasar después a representarlo de cuerpo entero y a veces caído. A partir de aquí se forjarán una serie de cofradías penitenciales en el Carmelo Descalzo denominadas de Santa Elena, siendo la primera la de Granada, de hacia 1580, seguida de Baeza y otras muchas más. Los conventos encargarán obras a Pablo de Rojas, José de Mora, Pedro de Mena, etc.

Rostro de Jesús de la Caída de Úbeda, obra de Lorudes Hernández

Rostro de Jesús de la Caída de Úbeda, obra de Lorudes Hernández

La cofradía de Jesús Nazareno de Úbeda se iniciaría a finales del quinientos o primeros de la siguiente centuria. Así, en 1627 se tienen noticias del mayordomo de la misma. Lo que es cierto es que la imagen se cambiaría después por la famosa imagen de Jesús de la Caída, de José de Mora, la talla más hermosa de la Semana Santa ubetense, perdida en los sucesos de 1936. Los frailes descalzos encargaron más obras a este genial imaginero, como las Angustias de Jaén, ahora en la catedral, o el Caído de Antequera. Ha quedado el boceto de la imagen perdida, obra del mismo José de Mora, conservado en el Museo San Juan de la Cruz del mismo convento donde san Juan de la Cruz se fue a cantar maitines al cielo en 1591. La cofradía ubetense encargó su nueva imagen al prestigioso escultor Mariano Benlliure.

Presentanción

La imagen será presentada el próximo día 5 en la iglesia del Santo Ángel, en la capilla del Sagrario junto al crucificado de los Desamparados de Martínez Montañés, gracias a su vinculación histórica con la Órden Carmelita. La misma se encontrará expuesta hasta el 20 de diciembre.

Javier Comas

Javier Comas

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