REVISTA PASIÓN EN SEVILLA

Hace un mes: coronada por los siglos

Ha sido la coronación de la Virgen de los Ángeles pero la corona de muchos, sin distinciones, porque si algo nos enseñó el tiempo es que en la Semana Santa y las cofradías todos caben

Por  0:10 h.

La cofradía de los Negritos hunde sus raíces en la historia de la Semana Santa más profunda. Aquilata su tiempo en el corazón y en la vena horta de nuestro pasado. A la Virgen de los Ángeles querían haberla coronado a los pies de la Inmaculada de la Plaza del Triunfo. Bajo el monumento de Juan Talavera y Heredia y las esculturas de Lorenzo Coullaut Valera. Porque, en cierta medida, la dolorosa es una Inmaculada más que el tiempo ha ido vistiendo con sus avatares.

A los pies del monumento a la Inmaculada, inscrito en el mármol, se recuerda que dos hermanos negros libertos, Pedro Moreno y Francisco Molina, fueron vendidos en el siglo XVII como esclavos para pagar unos cultos a la Virgen con el pecunio recaudado.

En tiempos en los que se debate si la papeleta de sitio debe ir o no integrada en la cuota anual, la historia nos dice que hubo tiempo en el que, para honrar a la Virgen, algunos renunciaban a su propia libertad.

La Virgen de los Ángeles de los Negritos, saliendo de San Roque / J. M. SERRANO

La Coronación, por cuestiones del espacio, cambió de escenario pero el colofón lo seguía poniendo la Inmaculada. Sobre el altar catedralicio de Laureano de Pina emergía la pintada por Grosso en esa evocación sevillana de seises, galeones y nazarenos de San Antonio Abad. Aquella Inmaculada que está más cerca de las bóvedas de la Catedral que del suelo fue pintada con innegable rostro macareno. La Esperanza que hace más de medio siglo recibiera el oro de los ángeles para su coronación canónica en el mismo lugar.

Desde aquella atalaya de sillares y vidrieras renacentistas de Arnao de Flandes la Esperanza de Grosso veía coronarse a la Virgen de los Ángeles. En cierta medida, el arco y la Puerta Carmona están unidos por la Ronda y dibujo de su muralla. También se unieron en las manos de Garduño que, desde el cielo, ha visto cómo se corona una de las suyas.

Fueron las manos de Asenjo las que colocaron la presea sobre las sienes de la Virgen de los Ángeles. Siglos atrás, en el XIV fue otro arzobispo, Gonzalo de Mena, el que había creado un hospital con capilla propia a las afueras de la ciudad para esclavos negros. Cuando por edad o enfermedad dejaban de ser útiles a los señoríos feudales que los traían de África, éstos quedaban desamparados y sin protección alguna. Y para ellos nació la hermandad.

El palio de los Negritos junto al monumento de la Inmaculada / JUAN FLORES

La Virgen salió de la Catedral rodeando los muros en los que siglos atrás subastaban los esclavos al mejor postor. El paso se postró en el monumento de la Inmaculada y junto al Papa Santo Juan Pablo, recordando que la coronación lleva el rango de Pontificio.

La ciudad toda se ha transformado. La Virgen va vestida de realeza y algún antropólogo como Isidoro Moreno recordará cuánto han cambiado las cosas. Allí todos eran piropos, sevillanas, marchas, recepción en el consistorio y aplausos. Atrás quedaron los insultos a sus cofrades de raza negra siglos atrás por el público de la calle. Más lejanos aún, los descalificativos que desde el propio Arzobispado se vertieron en 1604 para justificar el hecho de prohibirles hacer estación de penitencia. También forma parte del pasado cuando los nobles de la Antigua y Siete Dolores denunciaban a la de los Negros para ni cruzarse con ella por el camino. Paradójicamente, fue la cofradía de nobles la que, con el tiempo, fue extinguida con la caída del Antiguo Régimen, mientras que la de los Negros está más viva y gozosa que nunca.

Y muestra de ese estado vital y de entusiasmo ha sido la coronación. El colofón a una historia que no excluye a nadie y en la que caben muchos. Del cincel de Manuel Román Seco a la joyería de Miguel Ángel Cerezo. Del pentagrama de Pedro Morales a las maracas de Machín. De los dibujos de Juan Miguel Sánchez a los encajes de Garduño. De la caridad de Gonzalo de Mena a la de una obra social que persigue otro tipo de esclavitud como es la trata de seres humanos.  Ha sido la coronación de la Virgen de los Ángeles pero la corona de muchos, sin distinciones, porque si algo nos enseñó el tiempo – y que se lo digan a Núñez de Herrera – es que en la Semana Santa y las cofradías todos caben.

La Virgen de los Ángeles por Fray Ceferino / M. J. RODRÍGUEZ RECHI