Joaquín Luque Rodríguez, en una foto de archivo ante el azulejo de la Esperanza de Triana en el antiguo Mercado de Entradores o del Pópulo / JAVIER COMAS

Muere Joaquín Luque, uno de los últimos costaleros profesionales del mercado de Entradores

Trabajó con Ariza, Bejarano, Rojas o Rechi y su nombre ha estado ligado desde su nacimiento a aquel mercado del Pópulo donde compartió su carga con algunos de los nombres más célebres de una Semana Santa en blanco y negro

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Estaba considerado uno de los «magníficos» de los tiempos de los profesionales. En su cuello cayó el peso de casi la mitad de los pasos de la Semana Santa de Sevilla en tiempos en los que el hambre acuciaba y la necesidad imperaba. Su nombre ha estado ligado a las grandes sagas de capataces: Rojas, Ariza, Rechi o Bejarano entre muchos otros y por su vida corrió aquella celebración que necesitaba del trabajo del mercado para sacar adelante las cofradías en la calle. A la edad de 86 años (26 de diciembre de 1933), ha fallecido Joaquín Luque Rodríguez, uno de los últimos costaleros profesionales del mercado de Entradores.

Allí estaba la gran cantera de costaleros de los años 50 y 60. En aquel mercado forjó su devoción a la Esperanza de Triana, que la ha tenido en mente hasta las últimas horas de su vida; y sus años de trabajo, donde aprendió el oficio de cargador a los 17 años junto a su padre. Allí comenzó a crear su unión con el costal. Nació en la Puerta de Carmona, en el número 14 de la calle Juan de la Encina y se bautizó en la Parroquia de San Roque. Iba a clase al Colegio del Reloj, en la Plaza de Carmen Benítez y quedó huérfano de madre a los cuatro años, muerta por una bomba en 1937 en el Pabellón del Aceite que estaba en la Avenida de la Palmera, donde se situaba la fábrica de cartuchos de pólvora para fusiles en la Guerra Civil.

Abajo arrodillados y en el centro, Joaquin Luque y al lado, su compadre Alberto Gallardo. Lunes Santo, antiguo misterio de San Gonzalo. Junto al martillo, con traje, Domigno Rojas

Como costalero trabajó a las órdenes de Bejarano, con el que sacaba La Estrella, Las Penas, la Lanzada, El Gran Poder y Montserrat. Todos gracias a una reunión que el capataz creaba en una tabernita que había en la calle Rodrigo de Triana. Compartió trabajo con Ariza «El Viejo», con «El Moreno» y Pepe Luque sacó el Señor de la Salud de los Gitanos y con su «compadre» Alberto Gallardo, la Virgen de las Angustias a la que llevó con ella «Al Cielo» en aquella levantá que quedará en los anales de la Semana Santa. Su costal ha estado también junto a Salvador Perales.

En aquel mercado del Pópulo forjó su amistad con el capataz Alberto Gallardo, con el que compartió oficio en las descarga de mercancías desde la adolescencia. Precisamente, en noviembre de 2018, se volvieron a ver bajo la sombra del palio de la Esperanza de Triana en aquella salida extraordinaria memorable. Ambos se hicieron su última foto juntos en aquel barrio del Arenal que tanto les dio a los dos. Momentos después de aquella instantánea, Gallardo, con la ayuda del capataz Juanma Cantero, levantó el palio en la calle Adriano en una de las llamadas más recordadas de los últimos años.

Se marcha uno de los últimos antiguos de las trabajaderas. Aquella Semana Santa en blanco y negro de alpargatas desgastadas y de hombres valientes.

Luque, a la izquierda. A la derecha, Domingo Rojas y a su lado, Rafael Ariza, El Viejo.

Javier Comas

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