Carmen Martín, ante el paso del Cautivo / RAÚL DOBLADO

Carmen Martín

Con otros ojos: la estela del Señor

Lleva media vida tras el paso de Cristo, pero este año será especial tras la muerte de su marido, que la acompañaba. «Tendré que ir sola, como el Cautivo»

Por  4:00 h.

Este lunes cumplirá dieciocho años tras los pasos del Cautivo del Tiro de Línea. Su ingente currículum de devoción le lleva hoy de nuevo a ver la cofradía en la posición desde la que la escoltan decenas de personas que, como ella, piden y agradecen al Señor a partes iguales: detrás de las andas. Ese halo que va creciendo conforme el Señor avanza hacia la Plaza de España se nutre de plegarias como las que Carmen eleva al Padre, rosario en mano y en silencio, que en esta ocasión tendrán una carga emocional incluso mayor. Su marido, que la acompañó muchos años en su penitencia detrás de los titulares de Santa Genoveva, murió en diciembre. Tendrá que ir sola. «Como va el Señor —explica—, dando pasos adelante en la vida, aunque se encuentre con dificultades más o menos grandes. Avanzando. El ejemplo lo llevo encima del paso y ahora me toca a mí. Porque esa es la vida, lo que hace el Cautivo el Lunes Santo, ir de frente abriendo el camino, empujando hacia delante. Por supuesto que va a ser muy emotivo, especial y también doloroso, pero su imagen delante y ese movimiento de la túnica que vemos mientras avanza me va a dar esta vez las fuerzas suficientes». Carmen no quiere, con todo, demasiado protagonismo. «Me gustaría no ser más que alguien que hable en nombre de todas las personas que van detrás del paso, una entre tantas mujeres que piden por sus hijos, por su familia, por un trabajo para los suyos, por la salud de alguien… o que simplemente dan las gracias por lo que tienen o por lo que han conseguido. Yo soy sólo una más, aunque lleve ya muchos años haciéndolo. Me pego al Señor desde que sale de la iglesia en el barrio, que siempre fue para mi marido y para mí el momento más emocionante. Nos mirábamos cuando salían los ciriales, nos dábamos dos besos y nos animábamos para lo que quedaba y para la vida en general. Ydesde ese momento, tiraba para delante sin hablar ni despistarme, simplemente rezando. Nos salimos durante el tramo de Carrera Oficial pero nos han hecho unas credenciales con las que volvemos a entrar cuando la cofradía pasa por la Catedral. Y otra vez hasta el Tiro». No se trata, para ella, «de ir más o menos cerca del Señor sino la sensación de acompañarlo y la emoción de ir escuchando a tanta gente comentando sus problemas y sus deseos. Él es capaz de escuchar a todos, tiene para todos, y este lunes para mí va a ser muy duro pero también especial». En ese recorrido también va a acordarse este año de Rafael González Serna. «En el besamanos del año pasado, él estaba junto al Señor limpiando las manos tras cada beso y, al ir yo con mi madre, ella tropezó y Rafael saltó como un resorte a ayudarla e incorporarla. Igual que Dios le ha levantado ahora a él para tenerlo a a su lado, estoy segura». Amén. Y a caminar.

Eduardo Barba

Eduardo Barba

Eduardo Barba

Últimas noticias deEduardo Barba (Ver todo)