Pasión en la justa medida

El traslado del Señor de Pasión para la celebración de su novena es el paradigma de la solemnidad

Por  1:43 h.

Apenas bastaron quince minutos para que todo sucediera con la armonía necesaria. El Señor de Pasión fue trasladado desde su capilla Sacramental hasta el imponente retablo barroco que Cayetano de Acosta proyectó para la Colegial del Divino Salvador. La inminente novena al Cristo de Montañés es el prólogo necesario que enero regala a la ciudad antes de vivir la intensidad de lo que se aproxima.

Tras la misa de ocho celebrada ante la imagen, los hermanos allí congregados fueron en busca de su cirio rojo que seguiría a la cruz parroquial e iluminarían el transitar de la imagen. Sobre unas pequeñas andas y a la altura de los hombres, el nazareno con las manos atadas caminó entre los asistentes dejando sin habla al que lo observaba y helando el tiempo bajo la imponente crujía del templo.

«Pasión de Cristo, confórtanos», rezaban los presentes. Cada paso andado parecía un día borrado en el calendario. La nueva túnica plata corinto siluetaba su figura oscura ante el oro del altar mayor, ya con el aparato de cultos instalado.

Solo el sonido y la imagen bastan para revivir un acto imponente y en su justa medida.

El Señor de Pasión en su traslado / M. J. RODRÍGUEZ RECHI

Javier Comas

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