REVISTA PASIÓN EN SEVILLA

Pasión, mucho que celebrar

La hermandad está conmemorando en 2018 hasta cinco aniversarios: 8 siglos de la Orden de la Merced, 450 aniversario del nacimiento de Montañés, 150 años de su traslado al Salvador, cien años de la fusión con la Sacramental y 75 años del paso de Cayetano González

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Cuando se fundó la ciudad de Nueva York el Señor de Pasión ya llevaba una década en la calle. La comparación no es nueva pero tampoco tan antigua como los siglos de solera que envuelven a la Archicofradía de Pasión. Una corporación, como tantas otras, peregrina en cuya historia pueden leerse los avatares de la ciudad.  Este año conmemoran hasta cinco aniversarios. Mucho que celebrar en una corporación curtida por el tiempo y por el rico patrimonio material y espiritual del que goza.

Penitentes del Señor de Pasión / JUAN JOSÉ ÚBEDA

800 años de la Orden Mercedaria

En 1218 Pedro Nolasco instaura la orden Mercedaria de la que ahora se cumplen ocho siglos. Esta orden está íntimamente ligada a la hermandad de Pasión pues esta nació al calor del Convento Casa Grande de la Merced, cuyo edificio alberga en la actualidad el Museo de Bellas Artes. Por el siglo XVI se le conocía como hermandad penitencial de los Martirios y Sangre de Nuestro Señor Jesucristo. Ya, en 1557, habría trocado el nombre por el de la Sagrada Pasión de Nuestro Redentor Jesucristo.

Martínez Montañés y el Señor de Pasión / FRAN SILVA

450 años del nacimiento de Martínez Montañés

Juan Martínez Montañés debió tallar al Señor de Pasión en torno a 1610 y 1615. Tendría en torno a los 45 años, cuando su madurez como escultor era plena. No existe documento que acredite su autoría – como en tantas obras de Juan de Mesa que la tradición atribuía a la mano del maestro -. Sin embargo, en este caso existe el testimonio del mercedario fray Juan Guerrero quien afirma que el Nazareno de Pasión “es obra de aquel insigne maestro Juan Martínez Montañés, asombro de los siglos presentes y admiración de los por venir…”. No es baladí que el cuñado de Montañés, Fray Juán de Salcedo y Sandoval, que tenía notables relaciones en la Orden Mercedaria, pudiera haber sido el intermediario entre el escultor y el convento.

Altar de triduo de la Virgen de la Merced / RECHI

150 años en el Salvador

La ocupación del Convento de la Merced por la Invasión Francesa empujó a la hermandad a una profunda crisis, pérdida del patrimonio y desarraigo a una sede concreta. Peregrinó por templos e, incluso, domicilios particulares durante el siglo XIX. El historiador José Bermejo y Carballo la consiguió revitalizar en la desaparecida Parroquia de San Miguel, en la Plaza del Duque. Y allí permaneció hasta que en 1868 la Junta Revolucionaria de Sevilla decretó el derribo de la parroquia, decidiendo la cofradía trasladarse a la iglesia colegial del Divino Salvador. En 150 años la hermandad ha conseguido echar raíces en la colegial y cobijar su gran tesoro en la soberbia capilla sacramental del templo tras su fusión con la Sacramental de la parroquia. Y aunque tuvo románticas aspiraciones de tener sede propia en San Hermenegildo, los lazos con el Salvador son tan fuertes que nadie hoy entendería a la iglesia sin el Señor de Pasión ni la plaza sin Martínez Montañés.

Capilla sacramental de Pasión / DANIEL SALVADOR

100 años de la fusión con la Sacramental del Salvador

En 1918 la hermandad de Pasión se fusionó con la Sacramental del Salvador. Las hermandades Sacramentales solían gozar de antigüedad y ser ricas en patrimonio. Sin embargo, sus nóminas languidecieron en beneficio de las hermandades de penitencia. Eso provocó que, para su salvación, estas cofradías penitenciales las socorrieran provocando fusiones como la de la Sacramental del Salvador y Pasión. La hermandad del Jueves Santo se vio beneficiada por toda una suerte de gracias espirituales, dependencias y un inmenso patrimonio artístico y devocional como la Virgen del Voto, el Cristo de la Humildad y Paciencia o el de los Afligidos. Gracias a esa fusión el Señor de Pasión pasó a presidir la Capilla Sacramental donde hoy es venerado junto a la Virgen de la Merced y San Juan Evangelista.

El Señor de Pasión / J. J. ÚBEDA

El Señor de Pasión / J. J. ÚBEDA

75 años del paso del Señor de Pasión

Posiblemente sea la obra más contundente de la orfebrería sevillana del siglo XX. Tras perder su paso de madera tallada en un incendio en 1940, la hermandad decide encargar nuevas andas al orfebre Cayetano González. El artista diseña un paso basado en el marfil, la madera dorada y más de doscientos kilogramos de plata.

El canasto contiene capillas con  el Triunfo de la Eucaristía, la Virgen de la Merced, la Transfiguración de Cristo y la Exaltación de la Santa Cruz. También incluye cartelas con escenas de la Pasión: Flagelación, Calvario, Calle de la Amargura y Santo Entierro. En los angulos del canasto se alzan las figuras angélicas de San Miguel, San Rafael, San Gabriel y el Angel Custodio. En los respiraderos, los escudos de Sevilla y de la hermandad, las Santas Justa y Rufina y la Virgen de los Reyes. Todo el conjunto es alumbrado con unos contundentes faroles.