El fragmento recuperado del incendio de 1965 del Cristo de los Afligidos / A.F.

UTRERA

El recuerdo de un incendio que puso en peligro una de las tallas más valiosas de Utrera

En 1965 el Cristo de los Afligidos sufrió un grave incendio, ahora la hermandad ha recuperado un fragmento de esta talla

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Los hermanos más mayores que forman parte de la hermandad de La Trinidad de Utrera siguen llamando al Cristo de los Afligidos –una de las imágenes titulares de esta cofradía- de una manera muy curiosa. Algunos de ellos se refieren a esta talla como «el quemao» en alusión a un grave incendio que esta imagen sufrió el 17 de abril de 1965 y que supuso un momento muy complicado para esta humilde hermandad utrerana, muy acostumbrada a lidiar con los avatares del destino.

Para que aquellos hermanos más jóvenes puedan entrar en contacto con esta parte de la historia de La Trinidad, la corporación utrerana ha conseguido recuperar uno de los fragmentos que resultó calcinado en ese incendio, que ya está colocado a los pies del Cristo de los Afligidos.

«Esta pieza la tenía una persona ajena a la hermandad, y un hermano de la Trinidad ha llegado a un acuerdo con ella, para poder tenerla de nuevo como patrimonio nuestro», ha explicado el hermano mayor de la Trinidad de Utrera, Luis Pérez Estévez. De esta manera, todas las personas que entren en la capilla de la hermandad utrerana pueden contemplar este trocito de historia, que se encuentra colocado en el interior de una urna de cristal a los pies de la propia imagen.

Todavía hay utreranos que recuerdan con estremecimiento el incendio que asoló la capilla utrerana en aquella funesta madrugada de abril de 1965 y que a pesar de la rápida intervención de los vecinos que acudieron a apagar las llamas en la capilla, dejó como resultado la imagen del Cristo de los Afligidos casi totalmente quemada, siendo las piernas y el torso la zona más afectada. Tanto el paso del Cristo, la capilla en su conjunto y la Virgen de los Desamparados también sufrieron importantes daños, hasta el punto de que la talla tuvo que ser restaurada por Sebastián Santos.

En cuanto al Cristo de los Afligidos –una imagen de finales del siglo XVII que ha sido atribuida por algunos investigadores a José Montes de Oca- sufrió daños irreparables en el torso y en sus piernas, por lo que tuvo que ser trasladado, por indicaciones del profesor Hernández Díaz, a las instalaciones de la Academia de Bellas Artes de «Santa Isabel de Hungría», donde fue objeto de una profunda restauración que rozó las 20.000 pesetas de presupuesto total, interviniendo también la policromía original de la imagen que resultó dañada en el incendio. Ya más recientemente, el restaurador Sebastian Martínez Zaya, llevó a cabo otra profunda intervención en esta histórica imagen, con el objetivo de volver a imprimirle al Cristo la personalidad de siempre que en cierta manera perdió con la restauración acometida en los años sesenta.

Es precisamente un fragmento de esta imagen quemada el que ha vuelto a la hermandad, como recuerdo permanente de uno de los momentos más complicados de la historia para esta cofradía utrerana y como demostración de que la hermandad de La Trinidad, una de las corporaciones históricas de Utrera, ha sido capaz de sortear todo tipo de dificultades a lo largo de los siglos, saliendo siempre adelante.