Santa Catalina espera a la Virgen del Carmen tras la última salida desde San Román

La crónica audiovisual de la procesión de la Virgen del Carmen de Santa Catalina

Por  2:36 h.

Ya lo dijo el párroco de San Román y Santa Catalina, Francisco José Blanc Castán, cuando daba la bendición tras la función principal de instituto de la hermandad del Carmen y del Rosario, «gracias a todos por asistir a este eucaristía y os doy la bendición, que si Dios quiere, el año que viene será en Santa Catalina».

Aunque nunca sabe lo que puede ocurrir, pero ha podido ser la última salida de la Virgen del Carmen desde San Román, después de catorce años de exilio de la hermandad en este templo.

A las ocho de la tarde comenzaba el culto más importante de esta corporación, en el día del Carmelo. La parroquia de San Román, a pesar de ser pleno tiempo estival registró un lleno absoluto, como suele ocurrir cada 16 de julio, algo muy difícil de conseguir en esta iglesia.

El tiempo acompañó, algo de más calor con respecto a los últimos días, pero nada comparable con las altas temperaturas de años anterior. A la función asistió el delegado de Fiestas Mayores, Juan Carlos Cabrera y el director de área, Carlos García Lara.

En el presbiterio estaba la Virgen del Carmen bajo su paso de plata, la única gloria bajo palio de Sevilla. Detrás, estaba el misterio al completo de la Sagrada Cena, que también ha sido una estampa para la historia de este barrio.

Pasadas las nueve de la noche, el palio cruzaba quizás por última vez el dintel de San Román, ante una plaza repleta de público, donde llegó a concentrarse una gran masa de personas delante del paso. Sin duda, puede ser la imagen del Carmelo de la ciudad que más público aglutine, además de ser la única que sale en el día de su festividad.

Al salir, una señora iba bajo su manto de rodillas, llegando a cruzar la puerta y gran parte de la rampa instalada para la salida del palio, lo que demuestra la devoción que arrastra esta imagen en Sevilla y en su barrio de Santa Catalina.

Otro de los momentos emotivos se vivió en la plaza Jerónimo de Córdoba, donde Álvaro Peregíl realizó una ofrenda floral a la Virgen del Carmen. La procesión continúo bajo una gran afluencia de público hasta alcanzar su casa, la parroquia de Santa Catalina, lo que ha podido ser la última vez que transite por las afueras del templo.

Continúo por uno de los rincones más hermosos para presenciar una cofradía, Doña María Coronel, giró a su antigua casa de hermandad de la calle Gerona y volvió a Santa Catalina para ir a visitar el antiguo convento de la Paz, la sede de la hermandad de la Mortaja. Pasadas la una de la madrugada se ponía punto y final a la procesión, que ha podido ser histórica al haber finalizado en San Román. 

Carmen de Santa Catalina / M. J. RODRÍGUEZ RECHI