El Señor de Pasión / M. J. RODRÍGUEZ RECHI

El Señor de Pasión, en la oscuridad del Salvador

Desde 1848 la hermandad viene celebrando los días más importantes en torno al Nazareno de Montañés

Por
Actualizado:

En estas frías tardes de invierno, cuando el sol se esconde por el Aljarafe, la iglesia Colegial del Salvador comienza a iluminarse de una manera diferente a la habitual. El encendedor coge su caña y con el pabilo da luz al Señor de Pasión a través de la cera. 

Hasta que no llega el momento de abrir las puertas, la única luz es la de las velas rojas colocadas en torno al Nazareno de Pasión. Un rito que da inicio cada día a la novena del Señor. Mientras, los músicos se preparan, los últimos detalles se colocan, viviéndose un momento en la mayor intimidad.

Esa oscuridad recuerda de cómo eran los cultos antes de que hubiese alumbrado artificial. Alguna novena, un culto que viene desarrollándose de manera ininterrumpida desde 1848 en el mes de enero, ha sido de este modo.

El Señor de Pasión preside el retablo mayor de Cayetano de Acosta, portando su cruz, una carga que la lleva por los que creen en el Salvador. Invita esta imagen a acercarse estos días a rezar la obra que Montañés elaboró, el hombre perfecto. Son los días de Pasión, el fiel reflejo del dolor que padeció por la humanidad, consiguiendo que una vez resucitado, fuese venerado por los siglos de los siglos.

El Señor de Pasión / M. J. RODRÍGUEZ RECHI